domingo, 31 de marzo de 2013

PROCESIÓN DEL CRISTO DE LAS AGUAS - 2


Les ofrecemos la segunda parte de la procesión del pasado sábado, del Cristo de las Aguas y la Virgen de los Dolores, de Guadalcanal.

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SALIDA DEL CRISTO DE LAS AGUAS



Les ofrecemos a continuación un vídeo con la salida del Cristo de las Aguas y la Virgen de los Dolores, que procesionaron por Guadalcanal,  ayer Sábado Santo día 30 de marzo.

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viernes, 29 de marzo de 2013

PROCESIÓN DE LA VERACRUZ DE GUADALCANAL


La Hermandad de la Veracruz ha procesionado por las calles de Guadalcanal, en este Jueves Santo 28 de marzo.
A las 20:00 horas salía la imagen del Señor Amarrado a la Columna de la iglesia parroquial de Santa María. La Cofradía que había adelantado su salida habitual en media hora, también ha cambiado su itinerario, ya que se ha suprimido la subida al barrio de Santa Ana.

A continuación el paso de palio de la Virgen de la Cruz, hizo acto de presencia en la Plaza de España, para iniciar su recorrido, que concluyó pasada la una de la madrugada.

Les ofrecemos un resumen de la imágenes de este desfile procesional, en la siguiente dirección:
 http://youtu.be/iKL6KXsYzVk
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miércoles, 27 de marzo de 2013

El patrimonio monumental de Guadalcanal - 2



a través de la Historiografíaartística: 
Aproximación bibliográfica
                                 Salvador Hernández González 
                                  Revista Guadalcanal año 2004
Ante tantas pérdidas, resulta complicado el análisis de la evolución del patrimonio monumental de Guadalcanal, dificultad acrecentada por la dispersión de las fuentes documentales para su estudio, repartidas entre la propia localidad, las ciudades de Sevilla y Badajoz y los ricos fondos de la sección de Ordenes Militares del Archivo Histórico Nacional, sin olvidarnos de otros archivos de diferente naturaleza y ámbito que potencialmente pueden tener interés para nuestro tema, como los de San Marcos de León, Simancas, Chancillería de Granada, Indias, etc., amén de los fondos de nutridas bibliotecas como la Nacional de Madrid, entre otras que pudiéramos señalar.
En un primer escalón de estudio y sin salir de la localidad, el Archivo Parroquial –que recoge la documentación de las tres parroquias con las que antaño contamos  , hoy reducidas a la de Santa María de la Asunción– registra en las páginas de sus Libros de Fábrica la actividad de aquellos artífices –arquitectos, alarifes, canteros, escultores, pintores, orfebres, etc.– que de una u otra forma laboraron en el ornato de nuestras iglesias, cuyos nombres quedan registrados en los pagos que por su labor recibían por parte de la Fábrica Parroquial. Esta relación laboral entre artista y cliente (que en este caso es el estamento eclesiástico) quedaba regulada mediante escritura notarial que fijaba las características, precio y plazos de ejecución y entrega del trabajo encomendado, documento que se otorgaba por ambas partes ante escribano público, bien de nuestra localidad, cuyas escrituras se conservan hoy en el Archivo Municipal  , o bien de otros lugares en los que radicase el taller artístico al que se le encomendaba la obra, como Llerena o Sevilla, de los que en estos dos últimos casos sus escrituras notariales se hallan depositadas en el Archivo Municipal llerenense y el Archivo Histórico Provincial sevillano, respectivamente.
Completando los archivos locales, hay que referirse seguidamente a los archivos eclesiásticos de Sevilla y Badajoz. Sabido es que al extinguirse en la recta final del siglo XIX el Priorato de San Marcos de León e incorporarse los territorios que lo integraban a la jurisdicción del obispado de Badajoz, Guadalcanal formaba ya parte en lo civil de la provincia de Sevilla, por lo que por lógica administrativa pasó en lo eclesiástico a la Mitra hispalense, adscribiéndose al Arciprestazgo de la vecina Cazalla como escalón intermedio de la jerarquía eclesiástica. Estos cambios de filiación canónica, consecuencia como vemos de la supresión de la jurisdicción eclesiástica que hasta ahora había mantenido la orden de Santiago, determinaron que la documentación que hasta entonces obraba en el extinguido Provisorato de Llerena, del que como ya sabemos dependía Guadalcanal, pasase a engrosar los fondos del Archivo del Obispado de Badajoz, remitiéndose al Palacio Arzobispal de Sevilla sólo una parte de los documentos de nuestra localidad, especialmente autos judiciales de asuntos civiles, conventos y capellanías de los siglos XVI al XIX, hoy conservados en el Archivo General del Arzobispado, cerrado a la consulta cuando se escriben estas líneas a causa de las obras de remodelación acometidas en sus instalaciones para adecuarlas a las nuevas necesidades de consulta por los investigadores. Decimos que al pie de la Giralda se halla una parte de la documentación de Guadalcanal, porque en el archivo diocesano de Sevilla faltan expedientes de otros asuntos, como obras de fábrica, cofradías y hermandades, diezmos, informes de visitas canónicas, etc., de los que gracias a ciertas citas bibliográficas y a las referencias verbales facilitadas por algunos investigadores extremeños que nos honran con su amistad, sabemos que se conservan en el archivo diocesano de la capital pacense, aunque su consulta no resulta nada fácil por el especial celo con que el archivero los custodia y regatea a los afanes de los investigadores. Y como colofón de este panorama archivístico, la sección de Ordenes Militares del Archivo Histórico Nacional  completa el conocimiento ya no sólo de nuestro arte, sino de nuestra propia historia, gracias a la continua presencia de Guadalcanal en los fondos correspondientes a la Orden de Santiago, lo que se advierte en documentos de muy diversa naturaleza, como pleitos, peticiones, memoriales, privilegios, probanzas, etc., que patentizan nuestra rica e intensa historia local. Para el estudio de nuestro patrimonio artístico contamos dentro de esta sección con una fuente de especial valor, los denominados Libros de Visitas, que contienen los informes efectuados sobre las localidades santiaguistas por los Visitadores desplazados a las mismas para su inspección durante el último tercio del siglo XV y a lo largo del siglo XVI. En estos documentos se recoge una auténtica radiografía de la localidad, ya que se atiende a aspectos tan variados como efectivos poblacionales, aspectos socio – económicos e institucionales, y como no podía ser menos en siglos de tan extrema religiosidad, todo lo relacionado con la vida religiosa, tanto a través de las instituciones eclesiásticas – parroquias, conventos, ermitas, cofradías, etc. – como en los edificios que les servían de sede, minuciosamente descritos en estos informes. Visto el amplio abanico temático y la remota cronología de esta documentación, no hace falta insistir en su valor como excepcional fuente histórica para los territorios santiaguistas en general y Guadalcanal en particular, como lo prueba el que estos informes hayan sido ampliamente utilizados por algunos autores, que en su lugar serán citados, y por nosotros mismos, decididos a divulgar el contenido de estos Libros de Visitas al ser conscientes no sólo de su extraordinario interés, sino de la dificultad de su consulta, ya felizmente mitigada al existir copia microfilmada de los mismos en el Archivo Histórico Provincial de Badajoz.

domingo, 24 de marzo de 2013

SEMANA SANTA GUADALCANAL HERMANDAD DE LA BORRIQUITA


Les ofrecemos un resumen de la procesión de la Hermandad de la Borriquita que ha salido en la mañana de hoy, Domingo de Ramos.

Debido a la lluvia, tuvo que recortar su recorrido y aligerar su entrada en el templo, como pueden ver en las imágenes finales.

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sábado, 23 de marzo de 2013

El patrimonio monumental de Guadalcanal - 1


a través de la Historiografía artística: Aproximación bibliográfica
                                 Salvador Hernández González 
                                  Revista Guadalcanal año 2004


 1.     Visiones globales del patrimonio artístico de Guadalcanal: de los diccionarios geográficos a los catálogos monumentales y guías artísticas.

Como testimonio de su pasado, Guadalcanal conserva un interesante patrimonio monumental integrado como es sabido por una serie de construcciones tanto religiosas como civiles que guardan en su interior piezas artísticas de diferente valor, pero que son elocuente muestra de la religiosidad popular y formas de vida de otras épocas. En torno a las fundaciones eclesiásticas y piadosas establecidas en la localidad, como las parroquias de Nuestra Señora de la Asunción, San Sebastián y Santa Ana, los conventos de San Francisco, la Concepción, Espíritu Santo y Santa Clara, los antiguos hospitales, el santuario de Nuestra Señora de Guaditoca, las ermitas y cofradías, etc. se desenvolvió la actividad de diversos artistas (arquitectos, escultores, pintores, orfebres, etc.) que se dieron cita para el ornato de estos recintos sagrados.
Patrimonio que viene marcado a lo largo de su historia por la peculiar circunstancia de constituir una interesante encrucijada artística, punto de encuentro entre el arte andaluz y el extremeño, en virtud de la pertenencia de Guadalcanal a Extremadura hasta que los cambios administrativos del siglo XIX determinaron la adscripción de nuestra localidad a Andalucía. Como sabemos, la dependencia jurisdiccional de la localidad con respecto a la Orden de Santiago – presente en buena parte del territorio extremeño – y su inclusión dentro del marco administrativo de la denominada Provincia de León de dicha orden militar marcaron el desarrollo de su vida tanto civil como eclesiástica. De ahí que Guadalcanal haya formado parte hasta el siglo XIX del territorio de la Baja Extremadura, destacando las relaciones de dependencia jurisdiccional que mantenía con respecto a Llerena, capital religiosa y sede del Priorato de San Marcos de León, del que como ya hemos apuntado dependían jurisdiccionalmente los templos y clerecía de la localidad. Y si a ello unimos la condición de Llerena como importante centro artístico, donde laboran numerosos artífices que abastecen la demanda de piezas destinadas tanto a sus propios templos como a los de otras localidades de la zona, es lógico que Guadalcanal fuese también destinataria de la producción de los obradores llerenenses, que acabarían dejando su impronta estilística en nuestro legado monumental. Sin embargo, este componente extremeño de nuestro patrimonio queda matizado por las influencias andaluzas que suben desde Sevilla, verdadero emporio artístico cuyo peso irradia a las regiones limítrofes, determinando que los encargos de obras de cierta envergadura se encomendasen a los prestigiosos talleres hispalenses.
Esta maraña de relaciones explica que ante la contemplación de los edificios religiosos de Guadalcanal puedan advertirse rasgos formales propios de la arquitectura bajoextremeña, como pueden ser los modelos de portadas, el diseño de torres y espadañas, la tipología de las cubiertas, etc., elementos obviamente compartidos por otros templos de las localidades pacenses vecinas y matizados en nuestro caso por el sello andaluz presente en la imaginería de origen sevillano venerada por nuestra cofradías, obra como se sabe en su mayor parte de destacados imagineros del siglo XX. Pero esta presencia del arte sevillano ya se había dejado sentir, como veremos, de antiguo, pues ya desde el siglo XVI la documentación de los archivos hispalenses revela los encargos hechos en la ciudad del Guadalquivir de retablos, esculturas y pinturas con destino a los templos de Guadalcanal, que venían a rivalizar con las ejecutadas en los talleres llerenenses. Por desgracia, los reveses de nuestra historia contemporánea, en especial los desgraciados sucesos de la Guerra Civil, acabaron reduciendo drásticamente esta herencia artística, que sólo podemos evocar a través de las noticias documentales, algunos testimonios fotográficos y las pocas piezas salvadas de la hecatombe, como el retablo mayor de la iglesia del convento del Espíritu Santo y algunas pocas esculturas, como la del Señor de la Humildad y Paciencia.

miércoles, 20 de marzo de 2013

IGLESIA SAN VICENTE DE GUADALCANAL (2 DE 2)



La capilla de San Vicente Ferrer de Guadalcanal y la antigua Hermandad del Rosario de la Aurora.
                             Salvador Hernández González. 
                  Revista  Guadalcanal año 2000
Ya en 1855 el Ayuntamiento de Guadalcanal había solicitado a las autoridades eclesiásticas de la Orden de Santiago la cesión de las ermitas de San Vicente y de los Milagros para instalar en ellas las Casas Consistoriales y escuelas 5, lo que parece que no se llevó a cabo, aunque una década después, con motivo de la Revolución de septiembre de 1868, el templo fue incautado por la Junta Revolucionaria que tomó el poder en la localidad, siendo desmontados los retablos y púlpitos, todavía sin instalar cuando en 1874 es devuelta la capilla 6. Al año siguiente de 1875 el templo estaba ya restaurándose y se preveía su pronta apertura al culto, para la cual el 10 de abril de dicho año el Párroco Don Juan Climaco Roda solicitaba permiso al Arzobispado de Sevilla -jurisdicción eclesiástica a la que la localidad se había incorporado por entonces-, bendiciéndose finalmente la capilla el siguiente 18 de abril. Por esa época el capellán de la Hermandad celebraba en San Vicente la misa de los domingos y festivos, después de cantado el Rosario por las calles del pueblo, además de los Septenarios de San José y de la virgen de los Dolores, la Función anual de la cofradía el día de la Circuncisión del Señor, con sermón y exposición del Santísimo, y los oficios de Semana Santa el sermón de la Institución de la Eucaristía 7.
Sin embargo no tardaron en presentarse nuevamente las fricciones entre la autoridad eclesiástica y la municipal. El 4 de febrero de 1876 el Gobierno Civil de la provincia exponía al Arzobispado sus quejas sobre el párroco de Santa María de la Asunción, quien se había negado a que el templo de San Vicente se utilizase como colegio electoral, a lo que se respondió desde la Mitra alegando que el Ayuntamiento de Guadalcanal debería haberse dirigido al Palacio Arzobispal, "única jurisdicción  a quien corresponde ceder para un servicio profano las iglesias abiertas y destinadas al culto público", y no al citado párroco de Santa María, con lo que se hubiese conseguido la pertinente autorización para instalar el colegio electoral en la citada capilla y se habrían evitado los enfrentamientos entre el párroco y el alcalde 8, agravados por la incautación de dicha ermita el 20 de enero de dicho año por parte del Ayuntamiento, quien la devolvió a las manos de la Iglesia el 13 de marzo del año siguiente 9.
Todavía a fines del siglo XIX la Hermandad del Rosario de la Aurora permanecía activa en su templo de San Vicente, saliendo en procesión "todos los días de madrugada cantando el Santo Rosario por las calles de la población, y costeando el estipendio de la misa que se celebra en dicha ermita los días festivos terminada la procesión", según informaba al Arzobispado el Mayordomo de la misma, Don Rafael Arcos Romero, al tiempo que solicitaba permiso para emprender en dicho templo la construcción de un coro en alto a los pies de la nave al objeto de albergar a los numeroso fieles que concurrían a los cultos, obra que había sido tasada en 900 reales por los alarifes locales 10.
No volvemos a tener más noticias de la capilla y hermandad hasta los primeros años del siglo XX. Todavía en 1914 salía diariamente el Rosario de la Aurora, celebrándose en noviembre la Novena de Animas 11. Sin embargo, la decadencia por la que atravesaba la cofradía del Rosario era irreversible, llegando a disolverse en 1916 y pasando sus libros y objetos a la Parroquia de Santa María, aunque su extinción canónica no se planteó hasta el decreto dado por el Cardenal llundain el 4 de junio de 1925, año en que el Arzobispado se plantea la venta de la capilla de San Vicente, cerrada al culto desde 1917 y sirviendo como almacén, aunque conservando los retablos y algunas imágenes. Los pocos hermanos que perduraban de la cofradía del Rosario alegaron el siguiente 9 de julio la propiedad de la Hermandad sobre el edificio, oponiéndose a su enajenación y nombrando una Junta de Gobierno interna para reorganizar la corporación. No sabemos si la Hermandad logró salir de su postración, aunque sí se consiguió paralizar la venta, suspendida por decreto arzobispal del 16 de septiembre de dicho año. Ya en 1931 el Párroco de Santa María recibió algunas peticiones para destinar el edificio a escuela, lo que fue desestimado por la Mitra 12.
Finalmente, en los desgraciados sucesos de 1936 el edificio fue saqueado, destrozándose sus retablos e imágenes 13. Gracias a un inventario de 1924 podemos hacernos a la idea del patrimonio artístico perdido 14. El retablo mayor era de madera tallada, presidido por la Virgen del Rosario, acompañada a los lados por Santo Domingo de Guzmán y San Vicente Ferrer, imágenes todas de talla. En sendos retablos laterales se veneraban un Crucificado y San Antonio, respectivamente. y ya en la nave, dentro de hornacinas formadas en los muros, las esculturas de San José, procedente del antiguo convento de Santa Clara e interesantísima obra atribuida a Juan de Mesa 15 y San Diego de Alcalá. Sobre las pilastras del presbiterio se situaban dos pinturas procedentes del desaparecido convento de San Francisco.
Hoy sólo podemos contemplar, como recuerdo de esta desaparecida devoción del Rosario, la antigua capilla de San Vicente, sobrio y sencillo edificio barroco compuesto por una sola nave con planta de cruz latina cubierta por bóveda de cañón y lunetos y media naranja sobre el crucero 16, la cual se trasdosa al exterior por medio de tambor poligonal cubierto con linterna ciega, siguiendo un modelo muy difundido en la época por Extremadura. Al interior se accede por medio de simples portadas adinteladas, apilastradas y rematadas por frontones, destacando en la fachada de los pies una sencilla espadaña de vano único.

BIBLIOGRAFÍA
1)     ROMERO MENSAQUE, Carlos José: "La conformación popular del universo religioso: los Rosarios públicos y sus Hermandades en Sevilla durante el siglo XVIII", en Religión y Cultura, vol. I. Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía -Fundación Machado, Sevilla, 1999. Pág. 428.
2)     Ibídem.  págs. 428-429.
3)     ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA (en adelante, A.G.A.S.), sección II (Gobierno), serie Asuntos Despachados, legajo 587: Expediente de venta de la ermita de San Vicente de Guadalcanal (1925-1935).
4)     A.G.A.S., sección III (Justicia), legajo 3703: Guadalcanal. Sacramento en la ermita de San Vícente(1851).
5)     A.G.A.S., sección II (Gobierno), serie Asuntos Despachados, legajo 275 (1855).
6)     A.G.A.S., sección II (Gobierno), serie Asuntos Despachados, legajo 327 (1874).
7)     A.G.A.S., sección II (Gobierno), serie Asuntos Despachados, legajo 632, expediente n." 11: Guadalcanal. Ermita de San Vicente. Sobre su reedificación, bendición y Sagrado permanente (1875).
8)     A.G.A.S., sección II (Gobierno), serie Asuntos Despachados, legajo 332 (1876): Guadalcanal. Parroquia de Santa María. Queja del Alcalde por haberse negado el Cura a ceder la ermita de San Vicente para colegio electoral.
9)     A.G.A.S., sección II (Gobierno), serie Asuntos Despachados, legajo 336 (1877).
10) A.G.A.S., sección II (Justicia), serie Hermandades, legajo 225.
11) A.G.A.S., sección II (Gobierno), serie Asuntos Despachados, legajo 414 (1914).
12) A.G.A.S., sección II (Gobierno), serie Asuntos Despachados, legajo 587: Expediente de venta de la ermita de San Vicente de Guadalcanal (1925-1935).
13) HERNANDEZ DIAZ, José -SANCHO CORBACHO, Antonio: Edificios religiosos y objetos de culto saqueados y destruidos por los marxistas en los pueblos de la provincia de Sevilla. Sevilla, 1937. Pág. 131.
14) A.G.A.S., sección IV (Administración General), serie Inventarios, legajo 693.
15) GOMEZ MORENO, María Elena: Escultura del siglo XVII, vol. XVI de "Ars Hispaniae". Madrid, 1963. Pág. 179; HERNANDEZ DIAZ, José: Juan de Mesa. Escultor de Imaginería (1583- 1627). Sevilla, 1983. Pág.82.
16) HERNANDEZ DIAZ, José; SANCHO CORBACHO, Antonio; COLLANTES DE TERAN, Francisco: Catálogo arqueológico y artístico de la provincia de Sevilla, vol. IV. Sevilla, 1953. Pág. 224; V.V.A.A.: Guía artística de Sevilla y su provincia. Sevilla, 1981. Pág. 583.


domingo, 17 de marzo de 2013

IGLESIA DE SAN VICENTE (1 DE 2)



La capilla de San Vicente Ferrer de Guadalcanal y la antigua Hermandad del Rosario de la Aurora.
                             Salvador Hernández González. 
                  Revista  Guadalcanal año 2000

La antigua capilla de San Vicente, destinada hoy a usos bien distintos de su función religiosa ordinaria, es uno de los monumentos de Guadalcanal de más desconocida historia, vacío que queremos llenar aportando una serie de noticias históricas ciertamente dispersas y aisladas, pero evocadoras de su origen, sus vicisitudes y su desaparecido patrimonio artístico, todo ello bajo el denominador común del culto del Santo Rosario, añeja y olvidada devoción de otros siglos en la localidad.

                 Esta devoción, propagada por la Orden Dominicana desde la Baja Edad Media, se consolida en el siglo XVI gracias a la institución en 1573, por el Papa Pío V, de la festividad de Nuestra Señora del Rosario para conmemorar la victoria de Lepanto (7 de octubre de 1571) y alcanza su mayor auge durante los siglos XVII y XVIII gracias a los numerosos Rosarios públicos que se crearon entonces, especialmente en Sevilla y su archidiócesis. En efecto la religiosidad popular adquiere en Sevilla auténtica naturaleza en torno a la segunda mitad del siglo XVII, fenómeno en el que jugó importante papel las misiones cuaresmales promovidas por las autoridades eclesiásticas, en las que el rezo del Santo Rosario, como devoción a la vez individual y comunitaria, es fomentado por los propios misioneros. De esta forma, el Rosario se convierte en signo visible y tangible de la presencia de Dios y en un auténtico medio de salvación, por lo que esta práctica piadosa se constituye en paradigma de la religiosidad popular1. Tras el fallecimiento en olor de santidad del dominico Fray Pedro de Ulloa (1690), se genera todo un movimiento fundacional de congregaciones de marcado carácter penitencial y de culto interno en relación con esta devoción del Santo Rosario. Así se inició una auténtica explosión que se expandió por las diversas parroquias, iglesias y conventos en un cortísimo espacio de tiempo2.

             En el caso de Guadalcanal, los orígenes de la Hermandad del Rosario nos son conocidos gracias a unas notas históricas elaboradas por Don Antonio Muñoz Torrado e insertas en el expediente incoado en 1925 por el Arzobispado de Sevilla sobre la venta de la ermita de San Vicente 3. Según nos relata Muñoz Torrado, las reglas de la Hermandad del Rosario de Guadalcanal fueron aprobadas el 8 de octubre de 1691 por el Prior del convento Santo Domingo de Llerena, dada la pertenencia de la localidad durante aquella época y hasta fines del siglo XIX en lo eclesiástico a la antigua Provincia de León de la Orden de Santiago. Por ello los vínculos con la citada localidad pacense, donde residían las autoridades religiosas de dicha Provincia de León, eran estrechos, no debiendo extrañar que los dominicos del convento llerenense, como el más cercano a Guadalcanal, se encargasen de fomentar en la localidad la devoción al Rosario mediante predicaciones y la fundación de una hermandad de esta advocación mariana.
A principios del siglo XVIII y como nos sigue contando Muñoz Torrado, la Hermandad, instalada desde su origen en la parroquia de Santa María, entró en decadencia, de la que salió gracias al impulso del Venerable Simón el Ermitaño, muerto en 1711 y al que se debió la edificación de la capilla de la que tratamos, dedicada a San Vicente Ferrer -y no a su homónimo mártir-, santo dominico valenciano (1350-1419) famoso por sus fervorosas y multitudinarias misiones. El Venerable Simón, que vivía retirado en la ermita de San Benito, consiguió enfervorizar de nuevo a los cofrades y devotos del Rosario mediante la salida procesional por las calles de la localidad al amanecer y para tener un templo propio donde celebrar sus cultos, poco después de su muerte la Hermandad del Rosario de la Aurora comenzó a labrar el templo de San Vicente, que vino a finalizarse en 1739. Ya a fines de siglo, el 1 de enero de 1792, la cofradía aprobó nuevas Reglas.
A lo largo del siglo XIX la cofradía permanece activa en San Vicente, aunque sufriendo diferentes altibajos y vicisitudes. En los primeros años de dicha centuria ocurrió un curioso episodio relacionado con esta iglesia, que igualmente nos es relatado por Muñoz Torrado:
"Por los años de 1818 vino a Guadalcanal a residir una ilustre dama que ocupó cargo en la corte, cerca de la Reina. Presentóse un día festivo en Santa María a la hora de la Misa Mayor, con traje poco honesto. Pasaba el tiempo y los fieles se impacientaban, acercándose alguno a la Sacristía para preguntar la causa de no celebrarse la Misa. Era Vicario D. Paulino de Caro, Caballero Santiaguista y Vicario y Juez Eclesiástico de la villa, y salió al altar y dijo que no saldría a Misa hasta que no se retirara aquella Señora que no vestía conforme a la honestidad. Salió la Señora del templo humillada en su soberbia, y retirose a su casa. Desde aquel día vistió honesta y humildemente, y asistía todos los días a Misa en la  iglesia de San Vicente, y obtuvo privilegio del Obispo-Prior (de Llerena) para que hubiese Reservado allí. Su cadáver recibió sepultura en el centro del crucero.
Dicha señora era Doña Rosa Maffeito, fallecida en 1838. Su hija, Doña Ana Espinosa de los Monteros y Morales, esposa de Don Leandro López y Ayala, ambos vecinos de Guadalcanal, consiguieron en 1851 autorización eclesiástica para que en la ermita de San Vicente se estableciese el sagrario donde rendir continuo culto al Santísimo 4. El 22 de enero de dicho año dicho matrimonio se dirigía por escrito al Gobernador Eclesiástico del Priorato de San Marcos de León ofreciéndose a mantener el culto eucarístico en dicho recinto sagrado. Tres días más tarde el citado Gobernador Eclesiástico pidió informes sobre el asunto al Párroco de Santa María de la Asunción, quien el siguiente día 27 contestó en sentido positivo a la propuesta de dichos señores, "pues además de ser bastante crecido el número de cofrades y devotos del Santo Rosario de la Aurora, sito en dicha ermita, y de concurrir diariamente a sacar por las calles y hora de la madrugada el Santo Rosario, se celebran en dicha ermita funciones de iglesia y misas rezadas en todos los días del año, a las que concurren muchos fieles, lo mismo que a recibir el Sacramento de la Penitencia, particularmente en la Cuaresma". El 1 de febrero siguiente dicho Gobernador pidió a los solicitantes que otorgasen, ante notario, escritura de obligación de sus bienes, por lo cual se comprometen al mantenimiento del culto  eucarístico en San Vicente, que en efecto, fue otorgada el 6 del propio mes ante el escribano Antonio José Calleja, siendo testigos Dionisio Palacios, Juan Pérez y Narciso Calleja. Los bienes con que se garantizaba el cumplimiento de los devotos propósitos de Don Leandro y Doña Ana eran sus casas en la calle Valencia, "que lindan a mano derecha entrando en ellas con huerto de casas de Doña Joaquina Sánchez y por la izquierda y espaldas con el mismo huerto (...) "y la finca "La Jayona". Finalmente, el 3 de marzo siguiente el Doctor Don Genaro de Alday, Provisor del Obispado -Priorato de San Marcos de León, concedió su permiso para que se estableciese sagrario con Sacramento perpetuo en San Vicente, encomendando su inspección al Párroco de Santa María, corriendo a cargo del matrimonio López de Ayala y de sus sucesores el mantenimiento de la lámpara que habría de iluminar al Santísimo, de los vasos sagrados y de otros enseres del culto. 

jueves, 7 de marzo de 2013

Concierto de Marchas para el próximo día 16 de marzo



El próximo día 16 de marzo de 2013, a las 21 horas en el Cine Teatro Municipal de Guadalcanal, la Banda de Música Ntra. Sra. de Guaditoca celebrará un nuevo Concierto de Marchas Procesionales.

Aprovechando dicho acto, el componente de la Banda Jose Ignacio Caballero, como compositor de la marcha procesional "Madre de los Dolores", presentará la citada marcha, dedicada a la titular Mariana de la Hermandad de las Tres Horas de Guadalcanal.

Igualmente y como viene siendo tradición se presentarán los nuevos componentes que este año se han incorporado a la Banda de Música.

Recordar que el precio de la entrada será de dos euros.

miércoles, 6 de marzo de 2013

LA CUEVA DE SAN FRANCISCO EN GUADALCANAL (6 DE 6)


La Cueva de San Francisco-Mina de Potosí (Guadalcanal, Sevilla): un nuevo elemento geológico y arqueo-minero enriquecedor para el Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla.
M. A. Hunt Ortiz [1], García-Dils de la Vega [2], P. Orche Amaré [3] y V. M. Hurtado Pérez [4]


Conclusiones

Con esta contribución se ha querido poner de manifiesto el interés de la Cueva de San Francisco-Mina de Potosí por la conjunción excepcional que presenta de factores relacionados con su formación natural kárstica y con la explotación de recursos minerales de cobre desde la Prehistoria hasta época contemporánea. Además de los valores geológicos y de otro tipo, y aunque la investigación está en sus inicios, desde el punto de vista arqueológico y arqueo-minero la Cueva de San Francisco-Mina de Potosí, muestra una sucesión de tecnologías mineras, con sus correspondientes tipologías de labores y registros materiales arqueológicos, que permite explicar los grandes hitos de la historia minera en un espacio concreto y de relativamente fácil acceso.

Por otra parte, esta cueva-mina se encuadra dentro del Parque Natural Sierra Norte de Sevilla. Las características singulares que se dan en la Cueva de San Francisco-Mina de Potosí la convierten en un elemento de enriquecimiento para el Parque Natural y de refuerzo de la trascendencia de la actividad minera en la comarca desde épocas prehistóricas, por lo que debería ser convenientemente protegida, como se ha hecho con otra mina inscrita en el Parque Natural, la del Cerro del Hierro, que ha sido declarada Monumento Natural por sus valores geológicos y paisajísticos.

Agradecimientos

Este trabajo de investigación se ha llevada a cabo en el marco del Proyecto de Investigación de Excelencia “El Patrimonio Histórico Minero de Andalucía” (P06-HUM.02159). Consejería de Economía, Innovación y Ciencia, Junta de Andalucía.

Referencias
  • Anónimo 1844. Descubrimiento de trabajos antiguos en Guadalcanal. Boletín Oficial de Minas, 47-48
  •  Domergue, C. 1987. Catalogue des mines et des fonderies anticues de la Peninsule Iberique, 2 Vols. Publicación de la Casa de Velásquez. Madrid.
  • Enadimsa 1986. Libro Blanco de la Minería Andaluza. 2 Tomos. Dirección General de Industria, Energía y Minas, Consejería de Economía y Fomento, Junta de Andalucía.
  • Ezquerra del Bayo, J. 1850. Sobre los escoriales de fundiciones antiguas, y en particular de las de Río Tinto y Cartagena. Boletín Oficial del Ministerio de comercio, Industria y Obras Públicas, nº 9: 489-504.
  • Fernández Rubio, R. 2007. (Coord.) Activos Ambientales de la Minería Española. Consejo Superior de Colegios de Ingenieros de Minas de España. Madrid.
  • Guía de Guadalcanal 1989. Exc. Ayuntamiento de Guadalcanal.
  • Hunt Ortiz, M. A. 2000. El área minera de Guadalcanal (Sevilla): De la explotación Prehistórica a la Moderna. Temas Geológicos Mineros, nº 31: 379-389. Instituto Geológico Minero de España. Madrid.
  • Hunt Ortiz, M. A. 2003. Prehistoric Mining and Metallurgy in South-West Iberian Peninsula. BAR Internacional Series, S-1118. Archaeopress. Oxford.
  • IGME, 1980. Síntesis de los indicios mineros en la zona Llerena-Alanís (Badajoz-Sevilla) Informe inédito. Archivo Instituto Geológico Minero de España. Madrid.
  • Mapa Geológico Minero de Andalucía, 1985. Consejería de Economía e Industria. Junta de Andalucía.
  • Puig y Larraz, G. 1897. Catálogo Geográfico y Geológico de las Cavidades Naturales y Minas Primordiales de España. Anales de Historia Natural, Serie II, Tomo Sexto.
  •  

domingo, 3 de marzo de 2013

LA CUEVA DE SAN FRANCISCO EN GUADALCANAL (5 DE 6)


La Cueva de San Francisco-Mina de Potosí (Guadalcanal, Sevilla): un nuevo elemento geológico y arqueo-minero enriquecedor para el Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla.
M. A. Hunt Ortiz [1], García-Dils de la Vega [2], P. Orche Amaré [3] y V. M. Hurtado Pérez [4]

Por otra parte, dentro de su ámbito territorial se han declarado dos Monumentos Naturales, de conformidad con lo dispuesto en el Decreto 225/1999, de 9 de noviembre, de Regulación y Desarrollo de la figura de Monumento Natural de Andalucía. En el término municipal de San Nicolás del Puerto y Constantina, el Monumento Natural Cascadas del Huesna, y en los términos municipales de San Nicolás del Puerto y Constantina, el Monumento Natural Cerro del Hierro (Fig. 10). Por medio del Decreto 80/2004, de 24 de febrero (Boja nº 81, de 27 de abril de 2004), se aprueba el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) y el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Natural Sierra Norte de Sevilla, que vienen a sustituir los planes aprobados por el Decreto 120/1994, de 31 de mayo. Se fija una vigencia indefinida para el PORN, mientras que para el PRUG se establece una vigencia de ocho años, susceptible de ser prorrogada por un plazo no superior a otros ocho años.

Entre los objetivos del PRUG del Parque Natural Sierra Nortee de Sevilla se recogen los siguientes:

  • Fomentar el desarrollo de alternativas económicas locales, que aprovechen sosteniblemente los recursos naturales renovables.
  • Conservar y mejorar el paisaje característico del Parque Natural, minimizando las posibles incidencias que pueden tener lugar y que le afecten.
  • Evitar la degradación de los valores geológicos de las nuevas, simas y formaciones kársticas.
  • Conservar los hábitats de interés ecológico, especialmente los recogidos en el Anexo I de la Directiva 92/43/CEE, de 21 de mayo, y en la Directiva 97/62/CE de 27 de octubre, y los hábitats de las especies de fauna recogidos en el Anexo II y IV de la citada directiva y en el Anexo I de la Directiva 79/409/CEE, de 2 de abril, para garantizar la diversidad biológica, la conservación de las especies de fauna y flora y para evitar la pérdida del patrimonio genético natural. En especial, se tendrán en cuenta los hábitats y especies catalogadas como prioritarias.
  • Desarrollar programas de educación ambiental dirigidos a la población escolar, al habitante y al visitante, utilizando el patrimonio natural y cultural como recurso educativo.
 Valores de la cueva-mina como elemento enriquecedor del Parque Natural

La Cueva de San Francisco-Mina de Potosí posee unas características que consideradas individualmente pueden no resultar excepcionales, pero que integradas en su conjunto, le aportan un atractivo y unos valores de distinto carácter innegables:

  • Culturales, debido al importante y variado registro arqueológico documentado.
  • Mineras, que refuerzan la identidad minera de la Sierra Norte de Sevilla, en general, y de Guadalcanal, en particular.
  • Geológicas, como cavidad natural, mostrando ejemplos de morfologías endojársticas (galerías, coladas, pozos, etc.). El modelado kárstico exterior apenas está representado.
  • Faunísticas, puesto que las cuevas y las minas abandonadas constituyen uno de los refugios principales de quirópteros (Fernández Rubio, 2007). Además, el gran volumen de la sala principal de la cueva permite que se alojen en ella animales de mayores dimensiones, como zorros o córvidos.
  • Paisajísticas, por ubicarse en un olivar, paisaje típicamente mediterráneo (fig. 11).
  • Divulgativa, al aunar aspectos diversos y encontrarse tan cercana al núcleo urbano de Guadalcanal, es posible aportar abundante información al visitante, quien puede acercarse a la cueva-mina tras realizar un recorrido a pie desde esa población.

viernes, 1 de marzo de 2013

EL DÍA DESPUÉS DE LA NEVADA DE GUADALCANAL


El azul del cielo destaca sobre el blanco de los tejados y el
gris de la iglesia de la Concepción
 
Un poco más cerca para que se aprecie la nieve

La iglesia de Santa Ana y la sierra al fondo

Al fondo la Sierra de Hamapega

Iglesia de la Concepción con la Sierra del Agua al fondo

De nuevo la Sierra del Agua


Blanco sobre blanco, es Guadalcanal

Una palmera destaca al fondo, recuerdo de nuestros
viajeros a América

Verde, blanco y azul, en este día luminoso, con la iglesia
de Santa Ana al fondo.

La iglesia parroquial de Santa María

Entre la nieve y las fachadas blancas, el
Convento del Espíritu Santo

Mirando hacia la Sierra del Viento

Desde el mirador del paseo de El Palacio

Blanco, gris, azul... y la Sierra del Agua

Chorro de agua del deshielo del
Paseo de El Palacio

Finalizamos con estas tres panorámicas de Guadalcanal



         Fotografías realizadas por Úrsula Gómez Miguélez