viernes, 31 de diciembre de 2010

NOTICIAS DE GUADALCANAL EN INTERNET - 9


Resultados de la búsqueda con el texto "Guadal- canal", en el Archivo Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, dentro de INDETERMINADA

TÍTULO
SIGNATURA
FECHA CREACIÓN
FECHA FORMACIÓN

Documentación económica diversa relativa a entre otras, las villas de Galísteo, Alburquerque, Frigiliana y Guadalcanal.
FERNANNUÑEZ,C.571,D.18
1547 / -

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=2&txt_id_fondo=170501

Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Histórico Nacional, dentro de Colección Documentos de Indias

Sobre rendimiento de las minas de Guadalcanal - Memorial de D. Nicolás Monfort, ingeniero de su magestad, informando del bajo rendimiento obtenido en las ruinas de Guadalcanal y solicitando al rey tome las medidas oportunas. Impreso. 2 hjs. fol
DIVERSOS-COLECCIONES,35,N.14
s.XVII / -

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=2&txt_id_fondo=172351

Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Histórico Nacional, dentro de Facultad de Derecho Principio del formulario

Expediente académico de Luis Tena Henestrosa, alumno de la Facultad de Derecho de la Universidad Central. Natural de Guadalcanal (Sevilla). Licenciado en Derecho. Documentos anejos: Certificación Académica.
UNIVERSIDADES,4794,EXP.18
1894 / 1896

Expediente académico de Ignacio Sánchez Martínez, alumno de la Facultad de Derecho de la Universidad Central. Natural de Guadalcanal (Sevilla). Licenciado en Jurisprudencia.
UNIVERSIDADES,4729,EXP.27
1841 / 1850

Moreno López de Ayala, Ezequiel
UNIVERSIDADES,4480,EXP.26
1871 / 1872

Alvarado Tena, Marcos
UNIVERSIDADES,3565,EXP.2
1885 / 1886

Torre Salvador, Juan
UNIVERSIDADES,4803,EXP.7
1874 / 1877

Barragán García, Juan Antonio
UNIVERSIDADES,3659,EXP.2
1882 / 1885

López de Ayala Herrera, Adelardo
UNIVERSIDADES,4347,EXP.16
1850 / 1851

Castilla Tena, Juan - Licenciado en Civil y Canónico
UNIVERSIDADES,3800,EXP.13
1876 / 1879

Torre Salvador, José
UNIVERSIDADES,4803,EXP.6
1874 / 1875

Calderón Llanes, José - No consta matriculación
UNIVERSIDADES,3740,EXP.7

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=2&txt_id_fondo=1481918

Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Histórico Nacional, dentro de Archivo Secreto-Archivos de Pruebas. Consejo de Órdenes
Principio del formulario

Vázquez de Molina, Juan
Pruebas para la concesión del Título de Caballero de la Orden de Santiago de Juan Vázquez de Molina, natural de Úbeda, Comendador de Guadalcanal y Trece de la Orden
OM-CABALLEROS_SANTIAGO,EXP.8588
1528 / -

Caicedo y de Rueda, Miguel Beltrán de
Pruebas para la concesión del Título de Caballero de la Orden de Santiago de Miguel Beltrán de Caicedo y de Rueda, natural de Granada, Teniente Coronel del Regimiento de Infantería de Farnesio, electo Comendador de Guadalcanal
OM-CABALLEROS_SANTIAGO,EXP.1378
1734 / -

Ayala y Herrera Silveira y Teissa, José María de
Pruebas para la concesión del Título de Caballero de la Orden de Alcántara de José María de Ayala y Herrera Silveira y Teissa, natural de Guadalcanal, Teniente de Navío de primera clase de la Armada
M-CABALLEROS_ALCANTARA,MOD.247
1884 / -

Maeda del Hoyo, Francisco José
Expediente de pruebas de Francisco José Maeda del Hoyo Bootello Carvajal y Quintana, natural de Guadalcanal, para el ingreso como religioso de la Orden de Calatrava. Año 1793
OM-RELIGIOSOS_CALATRAVA,EXP.488
1793 / -

Pérez de Guzmán el Bueno, Gaspar Alonso
Pruebas para la concesión del Título de Caballero de la Orden de Calatrava de Gaspar Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, Marqués de Cazares, fué Duque de Medinasidonia y Comendador de Guadalcanal en la Orden de Santiago
OM-CABALLEROS_CALATRAVA,EXP.2005BIS
1607 / -

Ortega Ponce de León y Toledo, Alonso de
Pruebas para la concesión del Título de Caballero de la Orden de Santiago de Alonso de Ortega Ponce de León y Toledo, natural de Llerena, Alférez Mayor de la villa de Guadalcanal y Sargento Mayor de Dragones del Regimiento de Llerena
OM-CABALLEROS_SANTIAGO,EXP.6018
1721 / -

Sotomayor y Ramírez Fuentes Sotomayor y Rodríguez Hidalgo, Diego de
Pruebas para la concesión del Título de Caballero de la Orden de Alcántara de Diego de Sotomayor y Ramírez Fuentes Sotomayor y Rodríguez Hidalgo, natural de Guadalcanal, hijo de Francisco Jiménez de Sotomayor, Capitán de Infantería española y de Caballos Corazas, Corregidor y Gobernador de armas de la ciudad de Tarifa
OM-CABALLEROS_ALCANTARA,EXP.1456
1669 / -

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=2&txt_id_fondo=1707081

jueves, 30 de diciembre de 2010

RETAZOS DE LA VIDA DEL GENERAL CASTELLÓ - 43


-«¡Luis!» -exclamó mi madre. Se levantó de su silla como impulsada por un resorte y, con los brazos abiertos, corrió a su encuentro. Los cuatro nos abrazamos llorando y riendo a la vez. Mi padre, para disimular la emoción que la embargaba, lo único que se le ocurrió fue sacar una fotografía suya en la que aparecía con barba:
-«¡Mirad! Con esta cara he salido de España.»
Luego llevó aparte al oficial que nos había acompañado y le preguntó:
-«¿Por qué no se me avisó?»
-«Mi General, no hubo tiempo.»
Por lo visto, el asesinato de Calvo Sotelo había precipitado los acontecimientos.
López Guerrero le solicitó a mi padre que por medio de la Embajada de Francia hiciera lo posible para localizar a su fa­milia que había quedado en Madrid. Mi padre habló con el Em­bajador y se pudo encontrar a su familia en un sótano de la calle San Bernardo, tras lo cual fue trasladada a la zona nacional.
Ya estábamos juntos otra vez para emprender una nueva etapa de nuestras vidas, aunque no sabíamos cómo iba a ser ni cuánto iba a durar.
Pasamos aquel verano en Vic-le-Comte, en casa de nuestra abuela. Después fijamos nuestro domicilio en San Juan de Luz, donde había muchos refugiados españoles. La mayoría de ellos eran amigos nuestros.
Al comienzo alquilamos una casa puesta sin gracia, pero situada en un buen sitio. Conservábamos aún costumbres bur­guesas: teníamos una asistenta que venía una vez por semana a limpiar a fondo la casa y lavar la ropa; los domingos alqui­lábamos una silla y un reclinatorio en la iglesia y luego com­prábamos una tarta. Con el tiempo suprimimos la tarta, alqui­lamos una sola silla en la iglesia, la asistenta vino cada quince días y finalmente prescindimos de ella.
De aquella primera casa nos echaron las pulgas. Nos muda­mos a otra en pleno centro, aunque el alquiler era el mismo. San Juan de Luz era una ciudad muy bonita, con ambiente de pequeña capital. Tuvo su época de esplendor en la llamada «Belle époque», en que los ingleses, españoles y rusos iban los primeros en primavera, los segundos en verano y los terceros en otoño. Muchos veraneantes tenían allí sus villas. Había ha­bitantes que, sin ser de la ciudad, residían allí todo el año. La pequeña burguesía lugareña vivía en el centro (rue Gametta, rue Sopite) y la población pesquera habitaba cerca del puerto. Eran como tres colonias que no se mezclaban.
El invierno era muy húmedo. Pese a los rompeolas, éstas saltaban y caían sobre el paseo de la playa. Los niños nos di­vertíamos esquivando las que rompían con furia sobre la ba­randilla.
La casa de la rue Gambetta acabó resultándonos cara. Bus­camos otro piso más económico y lo encontramos en una gran villa frente al mar; la dueña nos alquiló tres habitaciones. Una de ellas, que tenía una cama turca y das butacas, nos servía de cuarto de estar; la segunda era el dormitorio de nuestros padres, y la tercera, mediante una pequeña cocina de butano, servía a la vez de cocina y comedor. Podíamos utilizar el baño, es decir, alquilarlo. También podíamos pagar por el salón y allí recibir con cierto honor a nuestras amistades. La casa era alegre y llena de luz, y estaba mecida día y noche por el mur­mullo del mar.
Naturalmente, íbamos al colegio. Un colegio que ya no exis­te. Estaba instalado en una de las villas de la «Belle époque». La directora se llamaba Mlle. du Luc; era una buenísima per­sona pero carecía de autoridad, por lo que profesoras y alum­nas hacían lo que querían. Mi clase estaba en lo que antes había sido el salón principal. ¿Quién estudiaba allí teniendo a la iz­quierda un gran ventanal que abría sobre una terraza que daba a su vez al paseo de la playa y a la derecha un enorme espejo que abarcaba desde el suelo al techo? Había buenas profesoras, pero lo que no había era disciplina. Las españolas éramos las más alborotadoras. Como compañeras teníamos niñas inglesas y alguna que otra norteamericana.
Entre las profesoras había una de matemáticas, rancia y fea pero excelente. Yo no comprendía los quebrados. Me tomó aparte, me los explicó, los entendí y aún los recuerdo. Cuando pasé de curso me tocó en suerte la espantosa señorita Galaret, el terror del colegio y también profesora de matemáticas.
Uno de sus castigos consistía en echar a la alumna fuera de clase. También enseñaba latín. Recuerdo a una compañera recitando la declinación de «rosa, rosae». y luego el silencio... -«Salga usted de clase» -ordenaba.
Y como esto ocurría todos las días, la niña no pasó de «rosa, rosae».
Durante una época fue nuestra vigilante de estudios. Mien­tras paseaba entre los pupitres y sin que viniese a cuento ni nos interesara, nos contaba pasados esplendores de su carrera. Había estado en todas partes, lo había visto todo, había pasado por todo. Si estallaba una tormenta y una de las alumnas gri­taba asustada, decía:
-«Se asustan ustedes por nada, ¡si hubiesen visto como yo un terremoto en Méjico!»
Nuestra profesora de geografía, historia y literatura era muy alta y delgada. Tenía la costumbre de preguntarnos qué nota creíamos merecer. Cuando una contestaba modestamente;
-«Ocho... »
-«¿Ocho? Yo le habría puesto diez, pero usted sabrá el trabajo que se ha tomado en estudiar» -contestaba.
Si decíamos «nueve» era peor.
-«¡Nueve, qué descaro! Siete como mucho; en vista de eso, le pongo cinco.»
Carmen Soler nunca aprendía las lecciones, salvo las retahí­las de versos que recitaba con pésimo acento. Cuando las fran­cesas se reían, Mlle. Grenier las reprendía.
-«Me gustaría verlas a ustedes recitando un párrafo de un clásico español en verso.»Yo obtenía buenas calificaciones en geografía e historia, aceptables en matemáticas, muy malas en álgebra y gramática y decentes en geometría. No destacaba en física y química y me apasionaban la literatura y la mitología. Siempre me gustó el dibujo, pero lo que me enseñaron en el colegio lo sabía ya por intuición.

NOTICIAS DE GUADALCANAL EN INTERNET - 8


Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, dentro de INDETERMINADA

TÍTULO
SIGNATURA
FECHA CREACIÓN
FECHA FORMACIÓN

Carta de Alonso Mendo Montejo a doña Leonor de Paniagua en la que le dice que le remita la cuenta de la casa y le habla de una sobrina monja en Guadalcanal.
OVANDO,C.66,D.3274
1670-11-30 / -

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=2&txt_id_fondo=181096

Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, dentro de Ducado de Osuna. Genealogía, Títulos y Mayorazgos

Real ejecutoria de la Chancillería de Ciudad Real, haciendo constar que Rodrigo Barba fue caballero hijodalgo. En el margen aparece Guadalcanal. Hay un tralado autorizado de 1632.

OSUNA,C.40,D.17
1476-11-22 / -

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=2&txt_id_fondo=179398

Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, dentro de PATRIMONIO

Privilegio confirmando a Día Sánchez de Carvajal el disfrute de sus rentas en Jaén. Traslado en Toro a 1 de noviembre de 1476
FRIAS,C.1812,D.13
1469-08-26 / -

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=2&txt_id_fondo=178897

Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, dentro de PATRIMONIO

Carta de merced de Juan II a favor de Lope de Zúñiga, Comendador de Guadalcanal, haciéndole donación de todos los bienes que habían pertenecido a Ferrán Alfonso de Sevilla, arrendador y recaudador mayor. Estos bienes comprendían unas casas y un horno de pan situados en la colación de San Martín,Toledo y también la propiedad y el poder para cobrar las deudas que quedaron pendientes.
BAENA,CP.10,D.3
1452-05-03 / -

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=2&txt_id_fondo=168682

Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, dentro de PATRIMONIO

Sentencias, ejecutorias y reales provisiones. Incluye plano de los alrededores de Cambil. - Real Provisión de 1743 dada por el Consejo de Castilla para que la justicia de Saelices obliguen a unos particulares a que abonen unas deudas al Conde de Bornos. (sello de placa). - Testimonio de Real Provisión del Consejo de órdenes de 1756 para el desembargo de los frutos de la Encomienda de Guadalcanal, de la Orden de Santiago. - Real Provisión de la Chancillería de Granada de 1785 para que el concejo, justicia y regimiento del Cambil para que cumplan los arrendamientos de pastos y montes con el Conde de Bornos. (sello de placa) - Real Provisión de la Chancillería de Granada de 1802 mandando a las justicias de Cambil y Alhabar que se respete el amojonamiento de la dehesa de Bornos. (Incluye un plano de los alrededores del Cambil. - Real Provisión de la Chancillería de Granada de 1803 relevando el oficio de alcalde de la carcel del Cambil. - Real Provisión de la Chancillería de Granada de 1804 restituyendo al Conde de Bornos los usos y servidumbres de las huertas del Cambil. - Real Provisión de la Chancillería de Granada en 1805 mandando cumplir a la justicia del Cambil un auto de denuncia por intrusión en los pastos de la dehesa de Bornos. (sello de placa)
BORNOS,C.346,D.3
1743 / -

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=2&txt_id_fondo=169141

Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, dentro de ADMINISTRACION DE BIENES Y ARCHIVO

Correspondencia administrativa de la Compañía Real de Minas y de Guadalcanal.
BORNOS,C.803,D.56
1730 / -

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=2&txt_id_fondo=169796

Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, dentro de PATRIMONIO


miércoles, 29 de diciembre de 2010

MANUEL MALDONADO RECIBE EL PREMIO QUE LA DIPUTACIÓN LE HABÍA CONCEDIDO


Manuel Maldonado Fernández, recibió ayer en la Diputación de Sevilla, un premio por su libro "LA VILLA SANTIAGUISTA DE GUADALCANAL", al que había optado dentro de la sección de Historia del Concurso Archivo Hispalense, en su convocatoria de 2010.

Al acto realizado en la mañana de ayer, asintieron casi cien personas y fue presidido por la Diputada de Cultura e Identidad, Guillermina Navarro, que hizo entrega a todos los premiados de un diploma recordatorio del mismo.

Manuel Maldonado, asiduo colaborador en la revista de Ferias de Guadalcanal, ha preparado un libro que abarca un amplio periodo de nuestra historia, dentro de la Orden de Santiago. El citado libro está compuesto por nueve capítulos y cinco anexos, recogidos en casi trescientas páginas.

Manuel Maldonado Fernández, natural de Trasierra (Badajoz), Licenciado en Ciencias Biológicas y Catedrático de Biología y Geología en el IES “San Isidoro” de Sevilla, donde ha desarrollado la mayor parte de sus treinta y seis años de docencia.

Como historiador lleva varios años dedicados al estudio de la Orden de Santiago, especialmente centrados en Llerena y su partido histórico, en el que se encuadraba Guadalcanal hasta 1835. Estas investigaciones han dado como fruto la publicación de varios libros sobre la Historia de los pueblos santiaguistas de Casas de Reina, Llerena, Reina, Trasierra, Valencia de las Torres y Valverde de Llerena.

Según nos informa Manuel Maldonado, la Diputación ya les ha pedido a los premiados la entrega del original definitivo y se espera que el libro será publicado en los próximos meses.

De nuevo le felicitamos por este galardón y esperamos poder disfrutar dentro de poco tiempo, con la lectura de este libro que ha dedicado a la historia de Guadalcanal.


CNN+ FUNDIDO EN NEGRO


A las doce de la noche del 28 de diciembre, como si fuera la última inocentada del día, ha dejado de emitir CNN+

Al parecer, según los comentarios que leemos en la prensa, era una muerte anunciada, ya que producía pérdidas, y eso para los nuevos inversores, no era de recibo.



Para colmo, nos enteramos, que su lugar lo ocupará el programa Gran Hermano, durante las veinticuatro horas.


Solo nos queda desearle suerte a estos periodistas, que hasta el último momento, han cumplido como lo que son: GRANDES PROFESIONALES.

martes, 28 de diciembre de 2010

RETAZOS DE LA VIDA DEL GENERAL CASTELLÓ - 42


Otra de las víctimas de mi familia fue un primo de mi padre, Luis Castelló Rodrigo, un hombre caritativo y bondadoso. Luis Castelló tenía un hijo falangista bastante exaltado. En el pueblo el Frente Popular se había adueñado del poder. Una noche, en el casino, mantuvo una discusión muy violenta sobre política tras la cual se marchó a su casa. Poco después pasó ante ella un grupo de milicianos y ocurrió la tragedia; llamaron a la puerta, Luis Castelló en persona abrió. Allí mismo fue asesinado junto al joven rapaz que estaba a su lado. Luego fueron ase­sinados su hijo y su yerno. Los milicianos quisieron matar tam­bién a su nieto, que en ese momento tenía cuatro o cinco años. Uno de ellos lo protegió:
-«Este no, es una criatura» -se opuso.
-«Pero cuando crezca será de la misma ralea que su fa­milia.»
-«He dicho que a éste no lo tocáis» -y tomándolo en bra­zos se lo entregó a su madre.
-«Márchese enseguida, señora.»
En Guadalcanal se recuerda aún a Pura Castelló corriendo enloquecida con el niño en brazos y con el vestido manchado por la sangre de su padre, su marido y su hermano.

VIII

Pasamos cerca de un año en Sevilla. Una mañana le avisa­ron a mi madre que el General Queipo de Llano deseaba hablarle. Ese día mi madre se puso sus mejores galas: un bonito vestido de chaqueta negro de entretiempo, gorguera de encaje marfil, pamela negra con flores blancas y guantes de ganchillo marfileños. Llevaba su bolso de cocodrilo y sus alhajas. Un coche oficial la condujo a la Capitanía. La miramos con orgullo desde el balcón. El General le anunció la buena nueva de que su marido estaba en Francia y que nos pondría en libertad.
-«Antes se lo comunicaré a Franco, pues el otro día puse en libertad a otra familia que teníamos como rehén y, como no le consulté, me echó una bronca.»
Durante el invierno había habido, por mediación de la Em­bajada de Francia, una tentativa de canje pero fracasó, ya que, como mi padre estaba refugiado en la Embajada, para el Go­bierno de la República no teníamos ningún interés.
Abandonamos Sevilla en un coche acompañadas por uno de los ayudantes de Queipo de Llano, el Coronel López Guerrero, un hombre muy amable. El viaje fue agotador; el camino hasta Irún era de permanentes zig-zags. Debido al calor, viajábamos de noche y dormíamos de día.
Una tarde, antes de reemprender la marcha, el Coronel Ló­pez Guerrero nos preguntó si habíamos dormido bien.
-«Muy mal -le contesté-, primero porque un moscón no me dejaba dormir hasta que le di caza. Y luego por las campanadas de la iglesia.»
(Las campanadas anunciaban la toma de Bilbao.)
Para completar las molestias, mi hermana y yo nos mareá­bamos y vomitábamos. Recuerdo que llegué a la última ciudad hecha una calamidad. Allí mi madre sacó de la maleta un ves­tido limpio y me anunció:
-«Mañana veremos a papá.»
Me parecía mentira tanta felicidad. Pero así fue. Esperamos un rato en el café de la estación de Hendaya, al cabo del cual aparecieron los Embajadores, señores Herbette, con mi padre.

lunes, 27 de diciembre de 2010

NOTICIAS DE GUADALCANAL EN INTERNET - 7


Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, dentro de PERSONAL: FUNCIONES DESEMPEÑADAS
TÍTULO
SIGNATURA
FECHA CREACIÓN
FECHA FORMACIÓN

Voto de Lope de Zúñiga, comendador de Guadalcanal, a favor del príncipe Alfonso, para administrador del Maestrazgo.
FRIAS,C.664,D.55
1465-03-09 / -

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Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, dentro de INDETERMINADA

Incluye: -Venta hecha por Bernardo de Bruguera de Palamós a Arnaldo de ¿Riparia?, caballero de Calonge, de sus derechos señoriales sobre esta última villa. Pergamino. Latín.(1291). -Real cédula de Enrique IV prometiendo a D. Juan de Rivera 150 vasallos. Papel deteriorado. Firma de Enrique IV. Valladolid.(1465,9,3). -Confirmación por parte de los Reyes Católicos de un mandamiento del Maestre de Santiago de 1479, para que nos se use en el riego de tierras el caudal del agua, al perjudicarse la actividad de los molinos en la villa de Guadalcanal. Pergamino. Firma de los Reyes Católicos. Tordesillas.(1494,6,4). -Documento relativo a la venta de unas casa en Toledo, propiedad de Doña Ana, judía, viuda de D. Samuel de Alva, judío. Cuatro cuadernillos de cuatro hojas en pergamino. Toledo.(1492,5,4). -Inventarios de las reliquias y alhajas que hay en la capilla y palacio de Almazán.(S.XVII-S.XVIII). -Existencias en frutos, maravedies y créditos en todas las administraciones de los estados de Astorga, Altamira y Sessa el día 6 de enero de 1776. -Testimonio autorizado de una Real Cédula concedida por Fernando el Católico a su mariscal Rui Arias del Río, para que pudiese arrendar las fincas de sus encomiendas de Bamba, Cuvillas y de la bailía de Olmos, y aprovecharse de sus rentas. Testimonio de 1478,4,18. Medina del Campo.(1477,8,20). -Confirmación por Felipe II y los señores de su Consejo de una escritura de concierto entre María de Ávila, Sancho Moncada y Pedro Moncada, vecinos de Toledo, de una parte, y el corregidor y ayuntamiento de Toledo, sobre derribo de unos cobertizos. Original. Papel. Toledo.(1560,5,3). -Traslado autorizado de una cédula Real de Felipe II concediendo a la justicia y ayuntamiento de Toledo facultad para efectuar un trueque en unos censos.(1580). -Copia simple de dos Reales Facultades de Felipe II autorizando al Marqués de Montemayor a imponer censos sobre sus mayorazgos.(1560 y 1597). -Certificación dada por Die
BAENA,C.349
1291 / 1866

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Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, dentro de INDETERMINADA

Redención de un censo a favor de Andrés Pérez de Arrastri, 24 que había sido de Granada, que se pagaba a Miguel Núñez de Ocampo, Chantre de la Catedral de la Ciudad de Almería, para redención de este censo sobre las alcabalas de Guadalcanal a Diego de Cuellar, Tesorero que fue de Renta Reales de Granada.
GUADALCAZAR,C.15,D.16
1613-09-14 / -

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domingo, 26 de diciembre de 2010

RETAZOS DE LA VIDA DEL GENERAL CASTELLÓ - 41


A esta carta contesté enviándole la foto de una niña de diez años.
A mi madre empezaron a escasearle los ahorros. Mi padre, muchos años antes de la guerra civil, le había prestado dinero a una parienta suya. Esta señora murió sin pagar la deuda; sus dos hijos, a pesar de que la reconocieron, tampoco la sal­daron; uno de ellos estaba casado con una Castelló. Mi madre les pidió que le reintegraran ese dinero; uno de las hermanos había sido asesinado, el otro respondió que devolvería su parte de la deuda si su cuñada también lo hacía; ésta, a su vez, con­testó que cuando fuésemos indultados y nos devolviesen los bienes confiscados lo haría y si no que se lo daría al General Queipo de Llano para la cruzada.
Mi madre tuvo que dejar de pagar el hotel para conservar el poco dinero que le quedaba y poder comprar así algunas ropas de invierno (las nuestras habían quedado en Madrid) y hacer frente a los gastos.
No éramos las únicas que no pagábamos el hotel. Este, aun­que era de segunda categoría, tenía una distinguida clientela cuyos bienes habían quedado en zona republicana y vivían del crédito.
Todas las señoras que se alojaban en el hotel se sentaban por la noche en la sala para oír a Queipo de Llano, que seguía dando sus famosas charlas. Su ímpetu no había disminuido; la gente, en cambio, sí había perdido la euforia de los primeros días. Cuando salimos de la cárcel percibimos que la atmósfera de la ciudad no era la de tres meses atrás. Las iluminaciones de la Plaza Nueva habían perdido sus colores.
El General, con el fin de recaudar fondos para la guerra, pe­día a los sevillanos que una vez por semana comiesen una sola vez al día y entregasen el dinero ahorrado a las autoridades. El mismo recomendaba el menú. Todos aplaudían la medida, pero llegado el día del plato único la mayoría de aquellas se­ñoras que no se perdían un solo discurso tenían un régimen especial que las eximía del plato único.
En 1947 mi padre fue a Sevilla. Entró en el hotel Biarritz y preguntó si los dueños eran los mismos que en 1937. Ante la respuesta afirmativa se presentó ante ellos y les anunció:
-«Vengo a saldar la deuda que dejó pendiente mi mujer.»
-«¿Viene usted a pagar la cuenta? Es usted el único que se ha preocupado de saldarla.»


El hermano de mi padre había sido alcalde de Guadalcanal.
A él le debía el pueblo la instalación del servicio de agua en las casas y otras muchas mejoras. Era un rico terrateniente. Fue detenido con otros hombres y encarcelado en el Ayunta­miento. Se había negado a marcharse a Sevilla días antes con un primo suyo alegando que no había hecho daño a nadie y no tenía qué temer. Lo sacaron del Ayuntamiento para llevarlo a fusilar a las tapias del cementerio. Logró convencer a sus fu­turos verdugos de que le perdonasen la vida.
-«¿Qué más queréis? Me habéis quitado las fincas, mi casa, mis bienes. Sólo os pido que me dejéis marchar a Madrid a reunirme con mi hermano Luis.»
Estaba a punto de convencerlos cuando intervino un anti­guo hortelano que había trabajado en una de sus fincas y a quien había despedido por sinvergüenza, y los increpó dicién­doles que no podían dejarse convencer por un señorito. Pudie­ran más sus palabras que los argumentos de mi tío. Fue fu­silado.
Tras el fallecimiento de mi padre, al poner en orden sus papeles encontré el texto del telegrama que su hermano le en­vió a Badajoz. Por lo visto, mi padre hizo indagaciones en 1947 y, como el telegrafista aún vivía en Guadalcanal, consiguió una copia del texto. No conservaba el original, pero dadas las cir­cunstancias lo recordaba perfectamente: «Estoy detenido. Te ruego hagas algo por mí.» El telegrama no llegó a Badajoz. Pese a que no ignoraba la suerte corrida por mi tío, confieso que al leerlo un escalofrío recorrió mi cuerpo al pensar que había muerto creyendo que su hermano no había querido hacer nada por él.

NOTICIAS DE GUADALCANAL EN INTERNET - 6


Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Archivo General de Simancas, dentro de Consejo de la Cámara de Castilla

TÍTULO
SIGNATURA
FECHA CREACIÓN
FECHA FORMACIÓN

Acémilas para llevar la recámara de la reina y del príncipe de Sevilla a Granada. (1)
CCA-CED,4,106,1
1500-06-09 / -

Pago de tesoreros de encabezamientos de distintos lugares a Fernando de Zafra. (2)
CCA-CED,4,140,2
1500-08-14 / -

(1) Orden al corregidor de Córdoba para que prepare 150 acémilas, que deberán estar dispuestas el viernes 19 del mes en curso 'en amaneciendo', y se han de entregar al comendador Guevara, para transportar la recámara de la reina desde Sevilla a Granada.
Otra igual al corregidor de Écija para que prepare 80 acémilas para transportar la recámara de la reina.
Otra igual al corregidor de Cazalla de la Sierra para que prepare 12 acémilas para transportar la recámara del príncipe.
Otra igual al corregidor de Carmona para que prepare 40 acémilas para transportar la recámara de la reina.
Otra igual al corregidor de Guadalcanal para que prepare 18 acémilas para transportar la recámara del príncipe.

(2) Orden a Gonzalo de la Parra, vecino de Guadalcanal y a Andrés de Ávila, vecino de San Martín, tesoreros de los encabezamientos de la villa de Villanueva de Barcarrota, para que paguen a Fernando de Zafra, secretario real 3.069 mrs.
Al corregidor de Badajoz, receptor de los encabezamientos de Villanueva de Barcarrota, para que abone 3069 mrs a Fernando de Zafra.
A Pedro de Cárdenas, vecino de Úbeda, recaudador mayor de las rentas reales del partido de Almería, para que abone Fernando de Zafra 11.550 mrs.
Al receptor de los encabezamientos de Málaga, para que dé a Fernando de Zafra 19.000 mrs.

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=2&txt_id_fondo=117091

Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, dentro de INDETERMINADA

Documentación relativa a la encomienda y villa de Guadalcanal (Sevilla): administración, cuentas y recibos, arriendos de la encomienda, provisiones reales sobre ayudas de costa, rentas de producción agrícola, pagos varios y otros asuntos.
FERNANNUÑEZ,C.863,D.7
1554 / 1597

Cuentas de las rentas de las encomiendas de Montealegre y Guadalcanal.
FERNANNUÑEZ,C.1239,D.15
1583 / 1589

Venta y privilegio de Felipe II de juro sobre la encomienda de Guadalcanal a favor de Francisco de Zapata, Conde de Barajas.
FERNANNUÑEZ,C.863,D.6
1590 / -

Carta de pago otorgada por Fernando de Silva y Figueroa, a favor de Juan de Castilla, sobre la renta de las alcabalas de Guadalcanal (Sevilla).
FERNANNUÑEZ,C.542,D.8
1640 / -

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=2&txt_id_fondo=170602

Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, dentro de Archivo de los Condes de Bornos

Sentencias, ejecutorias y reales provisiones. Incluye plano de los alrededores de Cambil. - Real Provisión de 1743 dada por el Consejo de Castilla para que la justicia de Saelices obliguen a unos particulares a que abonen unas deudas al Conde de Bornos. (sello de placa). - Testimonio de Real Provisión del Consejo de órdenes de 1756 para el desembargo de los frutos de la Encomienda de Guadalcanal, de la Orden de Santiago. - Real Provisión de la Chancillería de Granada de 1785 para que el concejo, justicia y regimiento del Cambil para que cumplan los arrendamientos de pastos y montes con el Conde de Bornos. (sello de placa) - Real Provisión de la Chancillería de Granada de 1802 mandando a las justicias de Cambil y Alhabar que se respete el amojonamiento de la dehesa de Bornos. (Incluye un plano de los alrededores del Cambil. - Real Provisión de la Chancillería de Granada de 1803 relevando el oficio de alcalde de la carcel del Cambil. - Real Provisión de la Chancillería de Granada de 1804 restituyendo al Conde de Bornos los usos y servidumbres de las huertas del Cambil. - Real Provisión de la Chancillería de Granada en 1805 mandando cumplir a la justicia del Cambil un auto de denuncia por intrusión en los pastos de la dehesa de Bornos. (sello de placa)
BORNOS,C.346,D.3
1743 / -

Libro de los accionistas de la Sociedad Minera de Guadalcanal.
BORNOS,C.735
1722 / 1733

Correspondencia administrativa de la Compañía Real de Minas y de Guadalcanal.
BORNOS,C.803,D.56
1730 / -

Primer libro de Acuerdos para la Junta de las Minas de Guadalcanal y otras.
BORNOS,C.824,D.2
1725 / -

Libro de acuerdos de la Junta de la Compañía de las Reales Minas de Guadalcanal y otras.
BORNOS,C.703,D.11
1736 / -

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=2&txt_id_fondo=167924

viernes, 24 de diciembre de 2010

RETAZOS DE LA VIDA DEL GENERAL CASTELLÓ - 40


Mi madre se quitó la bata y se puso rápidamente un vestido. Arregló sus cabellos y comenzó a recoger el equipaje. Mi her­mana, para ahorrar tiempo, encontró más práctico subirse los pantalones del pijama y ponerse encima un vestido. Pronto estuvimos dispuestas a partir.
-«Mucha suerte» -nos decían.
-«Escribid» -nos pedían.
Y nuevamente la antesala, en la que esta vez nos reintegraron el dinero que no habíamos gastado. Nuevamente mi casta­ñeteo de dientes; un coche con chófer y policía; las verjas que se abrían para volverse a cerrar tras nosotras; los patios que se sucedían; la puerta de entrada. Y la noche. Busqué en el cielo negra de otoño la estrella amiga y allí estaba, con sus guiños amistosos.
Volvimos al Hotel Biarritz cuyos dueños eran muy amables con nosotras. Un policía estaba permanentemente en la antesala. Solían ser buenas personas y hacían amistad con nosotras hasta el punto que solían subir a nuestra habitación a charlar y a jugar a las cartas con las tres. Había uno que al dar las seis de la tarde, miraba su reloj y decía:
-«Señora, es mi hora de merendar. Me voy a mi casa. Hasta luego. »
-«Y yo mientras tanto me escapo» -decía mi madre.
-«¡Como sé que usted no lo hará! »
Podíamos recibir visitas bajo la vigilancia del policía. Las primeras personas que vinieron a vernos fueron nuestras anti­guas compañeras de cárcel: María, Matilde. Creo que las Muñoz se marcharon de Sevilla. La más espectacular de todas las sa­lidas fue la de Matilde. Ella y su marido recobraron la libertad el mismo día. Eran recién casados, jóvenes, y llevaban varios meses sin verse. Todo el personal de la cárcel se reunió en la sala donde debían encontrarse para presenciar él reen­cuentro.
En ese tiempo ya intercambiábamos cartas con mi padre. Mi madre las enviaba a la suya, ésta les cambiaba el sobre y se las remitía a su yerno en la Embajada de Francia en Madrid. Mi madre se llamaba Pauline de segundo nombre y mi padre Enrique. Las cartas que ella escribía iban dirigidas a su que­rida prima «Henriette» y él contestaba «chére Pauline et en­fants».
Conservo como reliquias aquellas misivas en las que, en clave, mis padres se daban noticias de sus respectivas vidas. -«Aquí -escribía mi padre- la vida transcurre monótona y triste. Cuando recibo carta vuestra es para mí un día de sol. Lo que me cuentas del padrino de tu hija mayor es la lección más dura que me ha dado la vida. ¡Qué bien se están portando en cambio Paca y su hija!» (Paca era la suegra de Castejón.) «Las niñas crecen -contestaba mi madre- y son muy bue­nas conmigo. La mayor es ya una linda jovencita (la linda jo­vencita estaba en plena edad del pavo con su poquito de acné juvenil y llevaba unas gafitas que poco la favorecían, pero para su madre era eso: «una belle jeune fille»). No puedo enviarlas al colegio por ahora. El yerno de Paca trabaja en un laborato­rio en el que están a punto de descubrir un medicamento que creo que me curará de mi enfermedad.»
—¡Cuánto me reconforta lo que me dices de las niñas! Espero que tu médico, don Antonio, tenga buena mano contigo.» (El médico en cuestión era Castejón y la enfermedad nues­tra situación.)
Así pasaron los meses. Nosotras podíamos salir sin vigilancia; no así nuestra madre, que tenía que ser acompañada por el policía, razón por la cual no salió nunca.
María y Matilde nos sacaban de paseo, nos llevaban al cine, a merendar; particularmente María, quien vivía con su herma­no y un sobrino de mi edad llamado José María. Fue mi segun­do enamorado, porque ya en Badajoz había conquistado al hijo del dueño de la casa en cuyo sótano nos refugiábamos.
J osé Mari era mi único amigo. Años más tarde, siendo jó­venes veinteañeros, nos volvimos a ver.
-«Tú, de niño, estabas enamoradillo de mí» -le dije.
-«Algo de eso había.»
Y volvimos a ser excelentes amigos. Una vez necesité pedirle un favor. Me hacía falta dinero para la finca y él y su tío me lo prestaron. Cuando se lo devolví y le escribí dándole las gracias, me contestó con una carta gentilísima «Soy yo quien te está agradecido porque hayas recurrido a mí y te haya po­dido hacer un favor. De niño estuve enamorado de ti y no me atreví a confesártelo. Quizá ese sentimiento infantil no haya muerto del todo, así que cuando necesites algo de mí me tienes a tu disposición como un cadete.»

jueves, 23 de diciembre de 2010

RETAZOS DE LA VIDA DEL GENERAL CASTELLÓ - 39


-«Pensaba invitarlas a comer un flan, pues en la carta me anunciaban que me lo mandarían, pero no sé quién me lo ha quitado.»
Y, dirigiéndose a la celadora, agregó:
-«¿Qué le parece a usted?»
La celadora no se inmutó.
-«Desde luego, hay gente para todo. A lo mejor la familia hasta había hecho un sacrificio por enviar alimentos a sus parientes.»
Mi madre y Matilde intercambiaron una mirada de inteli­gencia. No recuerdo si desde entonces las cestas llegaron más repletas, pero por lo menos lo intentaron.
Tuvimos tres celadoras, la tercera, que se llamada doña Pepita; era una persona muy educada.
Tiempo después, una nueva presa se sumó al pequeño grupo de rehenes. Se trataba de María O'Kean, la hermana de Victoria Kent bajo cuyo mandato había sido construida la Cárcel de Sevilla. Ella misma había supervisado los planos. María decía con buen humor:
-«Si Victoria hubiese sabido que yo iba a estar encarcelada aquí le hubiese puesto alfombras a la cárcel.»
Para María ya no quedaba un sitio más o menos «privile­giado» en la prisión, así que comía con nosotras y pasaba la mayor parte del tiempo en nuestra cocina-vivienda. Dormía en la nave adyacente. Fue la primera en ser puesta en libertad y gracias a ella recibimos el primer paquete desde el exterior.
Había también una viejecita muy salada y pulcra que usaba un jazmín de papel en el moño. Había tenido la humorada de bordar a punto de cruz sobre su delantal una hilera horizontal por cada semana que pasaba en la cárcel. Un día se lo enseñó a uno de los celadores y, al explicarle de qué se trataba, el guardia exclamó:
-«¡Qué cosas se le ocurren!»
La pobre mujer tuvo tiempo de bordar horizontal y verti­calmente todo el delantal.
Un día más y un día menos, era lo que nos repetíamos todos los días. Estuvimos presas tres meses. Tres meses se pasan en cualquier sitio. Lo peor es no saber que sólo se estará detenido ese tiempo.
Finalizó el mes de octubre y ya temíamos pasar el invierno, encarceladas, cuando un día mi madre fue citada al pequeño locutorio en el que se tomaba declaración. Fuimos con ella. A través de una ventanilla un señor mayor y simpático le dijo:
-«Señora, el General (el General por antonomasia era Quei­po de Llano) ha sabido que están ustedes aquí y quiere mejorar su situación. ¿No estarían mejor en un convento?»
Aparentemente, Queipo ignoró hasta entonces nuestro en­carcelamiento; el Comisario de Policía obraba por su cuenta y riesgo.
Mi madre pensó que las monjas la marearían hablándole de su marido que estaba junto a los ateos rojos y, con suavi­dad y diplomacia, insinuó:
-«¿Y no podría ser una pensión o un hotel?»
-«Lo consultaré.»
Al cabo de unos días nos fue comunicada la buena nueva de que el General accedía a nuestra petición; esto se nos informó el mismo día que recobramos la libertad. Nuestra tensión iba en aumento a medida que transcurrían las horas y no nos lla­maban. Llegó la noche. Aún no había sonado el toque de queda. Mi madre se puso su bata y empezó a rezar uno de aquellos rosarios suyos tan particulares entre los que intercalaba fra­ses dirigidas a nosotras:
-«María Luisa, ¿quieres traerme un pañuelo?... llena eres de gracia... Lolita, hija mía, ¿quieres entornar la ventana?... el Señor es contigo... »
Mi hermana se había acostado y yo, mientras no llegaba el toque de queda por el cual debíamos apagar las luces y guar­dar silencio, jugaba a ser un esquimal. Había rodeado mi carita morena con el «renard» de mi madre y, complacida, me miraba en el espejo colgado del escurreplatos. De pronto se abrió la puerta de la nave-dormitorio a la que daba nuestra cocina. Entró la celadora con otra mujer que no conocíamos gritando:
-«¡Libertad, libertad, doña Margarita!»

NOTICIAS DE GUADALCANAL EN INTERNET - 5


Relación de las personas que habia en las minas de Guadalcanal, Aracena y Cazalla y de lo que ganaba cada una de ellas.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.36
s.XV / -

Minuta de consulta del Contador Almoguer sobre concertar los pleitos de las minas de Guadalcanal.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.46,DOC.99
1564-02-sd / -

Relación de los salarios y otros gastos de las minas del Molinillo Guadalcanal con una carta de Fernando Delgadillo al Contador Juan Bello de Acuña sobre los productos mineros.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.46,DOC.18
1587-03-22 / 1586-12-26

Carta de Juan de la Cotera, escribano y contador de las minas de Guadalcanal, a S.M. en que le da cuenta de la contramina que había hecho Hernando Delgadillo.......
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.70
1587-02-15 / -

Referencia al nombramiento de Fernando Delgadillo como Administrador de las minas del término de Guadalcanal;
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.46,DOC.19
s.XV / -

Certificación que dió David Lucas de los ensayos que hizo con ciertos "montones cobrizos" de las minas del Molinillo, término de Guadalcanal.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.71
1577-07-16 / -

Memorial de Juan Pérez de Canales para que se ensayase en la casa de la moneda de Sevilla la ley de plata que sacó de las minas de Guadalcanal y para que conforme a lo resultase se hiciese su cuenta y se le descontase........
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.49
s.XV / -

"los mrs. que se han librado en los oficiales de la casa de la contratación de Sevilla para en cuenta de los 70000 ducados que están librados para los gastos de las minas de Guadalcanal del año 1561 son los siguientes.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.33

Carta de Francisco Delgadillo al Licenciado Rodrigo Vazquez de Arce sobre su comisión en las minas de Guadalcanal.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.44
1587-06-27 / -

Relación de lo que suplicaban algunas personas que servian en las minas de Guadalcanal.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.30
s.XV / -

Carta de Hernando Delgadillo a S.M. sobre la conveniencia de suspender el beneficio de ciertos terrenos en Guadalcanal y sobre otros asuntos de aquellas minas.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.68
1587-08-01 / -

Cédula de Felipe II para que los oficiales de las minas de Guadalcanal hiciesen información y averiguación de cierta mina de plata que en término de Hornachos.......
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.67
1576-12-03 / -

Carta de Andrés de Tolosa para D, Diego de Herrera, contador de S.M., sobre ciertos agravios que le habían hecho y sobre la plata que llevaba Giraldo y su calidad.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.64
1577-01-10 / -

Relación de los mrs. que ha recibido el tesorero Jerónimo de Anuncibay y de lo que se ha librado para los gastos de las minas de Guadalcanal en los cuatro primeros meses de 1573.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.62

Información que hizo Andrés de Tolosa, mayordomo de las minas de Guadalcanal sobre lo que sucedio con Rodrigo de Castillo.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.47
1578-05-15 / -

Diligencias que se hicieron para dar a partido los terrenos y escoriales de las minas de Guadalcanal.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.45
1587-07-18 / -

Carta del administrador de la mina de Guadalcanal a S.M. dandole cuenta de las labores que se hacian en los pozos, los hurtos que hacian los tudescos y flamencos empleados en ellos y los robos de metal que se cometian .....
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.40
s.XV / -

Carta de Francisco Blanco al contador mayor Diego de Garnica en que le da cuenta de su concesión en las minas de Guadalcanal a donde fué para encontrar la vena que se había perdido.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.39
1567-12-02 / -

Información del Licenciado Montemayor sobre el pleito entre Francisco Ruiz Platero y Gonzalo Delgado, vecinos de la villa de Guadalcanal, sobre el descubrimiento y registro de minas.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.46,DOC.32
s.XV / -

Relación de los ornamentos y otras cosas de la iglesia de las minas de [Guadalcanal].
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.46,DOC.31
1576-07-sd / -

Consulta acerca de la revisión de las premáticas de las minas de Guadalcanal, Cazalla y Aracena, sobre el descubrimiento y asientos en éstas.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.46,DOC.109
s.XV / -

Minuta de consulta sobre los asientos de Alonso Criado y Alonso Godoy en las minas de Guadalcanal.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.46,DOC.100
1585-07-sd / -

Relación de las órdenes que hay en el trabajo de las minas y fábricas de Guadalcanal.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.46,DOC.21
1559 / -

Relación de Andrés de Tolosa, Mayordomo de las minas del Molinillo del término de Guadalcanal, de la plata y maravedíes que ha recibido y pertenece al Rey del asiento con Alonso Criado y Alonso Delgado.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.46,DOC.17
1579-01-sd / -

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=2&txt_id_fondo=2153123

martes, 21 de diciembre de 2010

FALLECIMIENTO DE JESÚS ESCOTE


Esta madrugada ha muerto en el Hospital de Llerena, Jesús Escote Vázquez, más conocido en Guadalcanal por el apodo que tenía: “El Nene”.

Yo he tenido la suerte de tenerlo por vecino por partida doble. Primero en la calle Concepción donde tenía el taller de carpintería, al que entré en numerosas ocasiones, aunque al final los carpinteros fueron mis hermanos. En los últimos años en la calle San Sebastián, donde vivía y tuvo durante muchos años su pequeño negocio de hospedería regentado por su esposa.

No había un solo concierto de la Banda de Música donde no estuviera presente, ya que era un admirador de la música, me supongo que le venía de familia, ya que su padre fue director de una de las Bandas de Música de Guadalcanal.

Con la muerte de su esposa, temimos los que le queríamos, que no iba a ser capaz de asumirla y durante mucho tiempo le vimos como un árbol caído y casi seco, que parecía imposible de que volviera a florecer. Sin embargo, con la ayuda de sus hijas e hijos, poco a poco se fue recuperando y vimos con alegría su total recuperación.

Todos los días me lo encontraba por la calle San Sebastián o por la Plaza de España y comentábamos alguna noticia del día o algún recuerdo del pasado, que tan presente los tenía.

Hoy ha muerto un hombre bueno, que dedicó toda su vida a cuidar de su familia con su trabajo diario. Descanse en paz.

NOTICIAS DE GUADALCANAL EN INTERNET - 4


Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Archivo General de Simancas, dentro de Patronato Real

TÍTULO
SIGNATURA
FECHA CREACIÓN
FECHA FORMACIÓN

Memorial de la villa de Guadalcanal.
PATRONATO REAL,CAJA 83,DOC.262
1591 / 1592

Memorial de la villa de Guadalcanal.
PATRONATO REAL,CAJA 83,DOC.135
1591 / 1592

Provisión real y memorial de la villa de Guadalcanal.
PATRONATO REAL,CAJA 83,DOC.134
1591 / -

Relación de la descripción de pozos... de Guadalcanal.
PATRONATO REAL,CAJA 26,DOC.159
1556-02-24 / -

Carta de D. Francisco de Mendoza a SM. sobre las minas de Guadalcanal.
PATRONATO REAL,CAJA 26,DOC.158
1556-05-25 / -

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=2&txt_id_fondo=13789
Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Archivo General de Simancas, dentro de Cámara de Castilla

"Relación de lo que su magestad mandó por su cédula sobre el despidimiento de los oficiales de las minas de Guadalcanal y de lo que el cumplimiento de ello se hizo y escriben los oficiales por carta de 21 de Abril de 1564.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.29

Carta del Doctor Moreno de Mera a Felipe II sobre la explotación y estado de cuentas de las minas de Valquemado, Guadalcanal y Aracena.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.46,DOC.108
1583-07-sd / -

Cédula de Felipe II para que los oficiales de las minas de Guadalcanal tomasen cuenta a Lope de Mendieta y le cobrasen las cantidades que tenia en su poder de los derechos pertenecientes a S.M. .....

CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.66
1569-12-03 / -

Memorial de Alonso Delgado y Alonso Criado que tenian hecho asiento sobre el beneficio de los terrenos, lamas cobrizos y demás deshechos de las minas de Guadalcanal, para que se les permitiese beneficiarlos....
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.72
1579-07-sd / -

Relación que envió el Contador Zarate, administrador de las minas de Guadalcanal a S.M. sobre las dimensiones, calidad y demás cirsunstancias de los pozos.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.41
1551 / -

"Relación del metal que se ha sacado de las minas de Guadalcanal en todo el año de mil y quinientos y sesenta y uno y e te de quinientos y sesenta y dos hasta fin de Mayo del".
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.34

Probanzas que aporta Martín Delgado en el pleito que mantiene con Gonzalo Delgado por el derecho sobre las minas de Guadalcanal.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.46,DOC.12
s.XV / -

Lo que procede de la mina rica de Guadalcanal.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.40,DOC. 67 2
s.XV / -

Carta de Juan de la Cotera, Escribano y Contador de las minas de Guadalcanal a Francisco de Garnica, sobre las labores del administrador de dicha mina Fernando Delgadillo.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.46,DOC.97
1587-02-sd / -

Aclaraciones sobre la explotación de las minas de Guadalcanal y los derechos de sus descubridores.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.46,DOC.24
s.XV / -

Carta de Hernando Delgadillo a D. Rodrigo Vazquez, Presidente del Consejo de Hacienda, en que le da cuenta de las minas que se habían descubierto y de los ensayos hechos.
CÁMARA DE CASTILLA,DIVERSOS,LEG.8,DOC.63
1590-04-15 / -

lunes, 20 de diciembre de 2010

RETAZOS DE LA VIDA DEL GENERAL CASTELLÓ - 38


En la celda que ocupaban las Naranjo, además de la cama incrustada en la pared habían puesto otra para la madre; los celadores trajeron unos colchones de paja para nosotras y los colocaron sobre el suelo.
Mi hermana y yo nos echamos a llorar desconsoladamente abrazadas a nuestra madre. No sé si logramos dormir o no. Temprano empezó el bullicio de las presas. La cárcel era un moderno edificio que había sido construido cuando la diputada Victoria Kent era Directora General de Prisiones. La parte des­tinada a las mujeres constaba de un gran patio a cuyos costa­dos estaban las naves; una comprendía la sala de declaración y el locutorio; la otra, las salas de costura, las duchas y el co­medor del cual partían las escaleras del piso superior. Allí ha­bía dos grandes habitaciones que en épocas normales servían de dormitorios, las celdas de castigo y la enfermería, que tenía comedor y cocina propias. Pero aquélla no era una época nor­mal. La cárcel estaba más que completa, pues además de las presas comunes estaban las «presas políticas», aunque muchas de esas mujeres presas por «cuestiones políticas» se habrían limitado a gritar U.H.P. sabiendo apenas el significado de esta sigla. Estas presas dormían en lo que antes habían sida las salas de costura. Los dormitorios del piso superior los ocupaban los hombres, que durante el día eran llevados a la parte destinada para ellos. Su regreso en fila por las noches constituía todo un acontecimiento para las mujeres.
Cuando llegó la celadora se planteó otra vez el problema de nuestro alojamiento.
-«¿Dónde las meto yo a ustedes? Esto está de bote en bote. Creo que donde mejor estarán es con las cuases.»
Mi madre, intranquila, se informó a quiénes denominaban con tal apelativo: eran las ladronas y las asesinas. Ocupaban la antigua enfermería. Mi madre, camino del lugar, se fijó en la cocina.
-«¿Y esta cocina? ¿Quién la ocupa?»
-«Nadie, no se utiliza ahora.»
-«¿Por qué no me alojan en ella?»
-«¿Quiere usted alojarse en una cocina?»
-«¿Por qué no? Creo que así estaremos más indepen­dientes.»
-«Bueno, como quiera; ordenaré que la limpien.»
Así lo hizo. Pensando que las camas estarían llenas de chin­ches, mi madre no quiso más que tres colchones sobre el suelo. La cárcel no suministraba sábanas a las presas, sino que las traían sus familiares. Pero aún en una cárcel hay maneras de adquirir lo que hace falta y tener algunas comodidades; inclu­so conseguimos que nos lavaran la ropa. Unas presas nos presta­ron unas sábanas muy decentes bordadas a punto de cruz. Los colchones de paja tenían muy buena- pinta, eran altos y pare­cían bien rellenos. Simple ilusión óptica, en cuanto nos acos­tábamos en ellos se reducían a unos centímetros. Los colocába­mos de noche frente a la ventana. Ante mí, cuando me acosta­ba, veía siempre la, misma estrella. Una estrella menuda que parecía hacerme guiños, como si quisiera darme esperanzas, decirme que pronto saldríamos de allí.
Durante el día, salvo en las horas de la siesta, las presas tenían que estar en el patio. No sé en qué ocupábamos el largo día. Charlábamos, paseábamos; yo solía jugar con alguno de los niños que allí estaban.
El padrino de mi hermana no vino a vernos en todo el tiem­po que estuvimos encarceladas, no envió una sala carta, ni un paquete, para su ahijada que cumplió catorce años en la cár­cel. Según nos comentaron unos amigos suyos, parece que le daba mucha pena vernos entre rejas. Deduzco que le daría mucha pena pensar que sus cartas las leeríamos tras las rejas y sus manjares los comeríamos de igual manera.
Mi madre recibió carta de un pariente de mi padre, Enrique Castelló. En ella le contaba cómo habían asesinado a su cuñado José: «Quise llevármelo a Sevilla. Estuvimos discutiendo varias horas, con mi coche parado ante su puerta, pero se negó a aban­donar Guadalcanal. Yo no sé cómo puede estar Luis al lado de esa gentuza que es la mayor canalla que ha podido nacer.»
A través de él supo también mi madre que las fincas de José Castelló, que a su muerte había heredado mi padre, esta­ban confiscadas por los nacionales.
Mi madre logró enviarle noticias a mi padre por medio de la Embajada de Francia, a través de la inglesa, vía Gibraltar. Para ello sobornó a la celadora.
-«¿No había entregado usted toda su dinero?»
-«Entregué los billetes grandes pero me quedó algo.»
La mujer aceptó el dinero y no dijo nada. En su mensaje mi madre pudo comunicarle, en clave, dónde estábamos y el asesinato de su hermano.
Llevábamos un tiempo en prisión cuando, una tarde, metie­ron a una joven en nuestra habitación. Era una rehén como nosotras; su padre desempeñaba un cargo político en Madrid. Su marido -estaban recién casados- fue encarcelado poco después. Vestía de negro por un luto reciente. Tenía veinticinco años, era rubia y muy mona. Se apoyó contra el poyete de la cocina llorando. Mi madre se dirigió a ella con palabras ca­riñosas:
-«Mujer, no llores, aquí no se está tan mal. Somos un grupo de rehenes, podemos charlar y las celadoras no nos dan mal trato.»
Matilde, que así se llamaba, se hizo traer una cama en vista de lo cual mi madre, en el mes de septiembre, cuando la temperatura comenzó a descender, decidió también pedir camas. Estas fueron debidamente desinfectadas en el patio. Aquella noche, al acostarnos, mi madre y mi hermana lanzaron un sus­piro de satisfacción:
-«¡Qué diferencia con el suelo! ¿Por qué no habremos hecho antes el pedido?»
-«Pues yo no encuentro diferencia alguna» -manifesté.
-«¿Cómo puede ser?» -preguntaron.
La respuesta era sencilla: me había correspondido dormir en el medio sobre los dos barrotes laterales de las camas. Gracias a Matilde nuestra cena mejoró. Ella recibía paque­tes de su familia y nos invitaba a cenar ricos filetes de carne, pescado empanado y guisos perfectamente condimentados. A cambio de la cena, nosotras la invitábamos a almorzar. Lo malo era que las cestas de comestibles eran previamente revi­sadas por los celadores. Posteriormente, por si el registro no había sido lo suficientemente escrupuloso, la celadora les echa­ba un vistazo y, como resultado, los alimentos bailaban un tanto en las cestas cuando éstas llegaban a manos de su des­tinataria. Mi madre ideó un plan y así un día Matilde nos dijo delante de la celadora:

domingo, 19 de diciembre de 2010

NOTICIAS DE GUADALCANAL EN INTERNET - 3



Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Archivo General de Indias, dentro de Administración general de la renta

TÍTULO
SIGNATURA
FECHA CREACIÓN
FECHA FORMACIÓN

Cuentas de la administración de Cádiz y sus agregados, y de Cazalla de la Sierra y sus agregados (1)
FABRICA_DE_TABACOS,2021
1740 / -

Cuentas de las administraciones de Utrera, Cazalla de la Sierra y agregados (2)
FABRICA_DE_TABACOS,2001
1738 / -

(1) Relaciones de valores, consumo y gastos, cuentas de almacenes y caja, licencias, guías, cartas de pago, recibos de gasto y cuadernos de consumo de tabaco en tercenas y estancos, que los administradores principales de la Renta del Tabaco de las administraciones de Cádiz y sus agregados: Alcalá de los Gazules, Campo de Gibraltar, Chiclana de la Frontera, Conil de la Frontera, Isla de León, Medina Sidonia, Puerto Real, Tarifa y Vejer de la Frontera; y de Cazalla de la Sierra y sus agregados: Constantina, Lora del Río, Guadalcanal, presentan ante Francisco Gómez de Barreda, administrador general de la Renta del Tabaco.

(2) Relaciones de valores y consumo de tabaco, guías y licencias, recibos de gastos, testimonios de peso de tabaco y cuadernos del consumo diario en tercenas y estancos, que Antonio Magariños Marino, administrador principal de la Renta del Tabaco de Cazalla de la Sierra, Constantina, Lora del Río y Guadalcanal, y Rodrigo de Tapia y Viveros, administrador principal de la renta del tabaco de Utrera y Los Palacios, presentan ante Francisco Gómez de Barreda, administrador general de la Renta del Tabaco.

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Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Archivo General de Indias, dentro de Mapas y Planos

Escudo de armas solicitado por Gonzalo Yañez Ortega vecino de Guadalcanal
MP-ESCUDOS,97
1567 / -

Final del formulario
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Portal de Archivos Españoles
Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Archivo General de Indias, dentro de Audiencia de Caracas

Orden al gobernador sobre información de bienes de difuntos&&
CARACAS,1,L.1,F.153R-153V
1551-12-14 / -

Real Cédula al presidente de la Audiencia de la Isla Española, gobernador, juez de residencia y oficiales de Venezuela y Cabo de la Vela comunicándole que Alonso Méndez, vecino de Guadalcanal le ha hecho relación que Martín López, su primo, murió en la provincia de Cabo de la Vela, dejando como albacea testamentario a Diego Nuñez Beltrán, que envió con un maestre ciento y cinco marcos, seis onzas de perlas y dos muchachos mestizos hijos del susodicho, pero debido a problemas de navegación quedaron en poder de la justicia de la Isla Española. Manda se informen de los bienes que dejó el difunto Martín López y juntamente con su testamento y escrituras del dicho difunto lo envie en el primer navío que venga a estos reinos a la Casa de la Contratación de Sevilla para entregarlos a quien de derecho le competa.

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Resultados de la búsqueda con el texto"Guadalcanal", en el Archivo Archivo General de Simancas, dentro de Cancillería. Registro del Sello de Corte

Idem, para que respete los bienes dotales de Juana, "la duranga", mujer de Gonzalo Fernández, vecinos de Guadalcanal, cuyo suegro había sido condenado [por la Inquisición]
RGS,149502,168
1495-02-12 / -

Carta para que el bachiller Andrés de Torquemada, inquisidor del obispado de Badajoz, no confisque los bienes dotales de Catalina de Funes, mujer de Rodrigo Hernández, vecino de Guadalcanal, por haber sido condenado su suegro a cárcel perpetua y sus bienes confiscados
RGS,149502,167
1495-02-12 / -

Al bachiller Andrés Sánchez de Torquemada, inquisidor y juez de bienes confiscados de la provincia de León, que vea una petición de Blanca González, mujer de Ferrand Arias, vecina de Guadalcanal, de la Orden de Santiagro, sobre razón de los bienes de su dote, que le fueron confiscados cuando fue condenada la memoria y fama de su marido a causa de haber se ahorcado
RGS,149407,280
1494-07-04 / -

Compulsoria a Gonzalo de la Parra, escribano, vecino de Guadalcanal, para traer o mandar traer al Consejo Real el pleito tratado por Juan del Castillo, vecino de Medina del Campo, contra don Pedro Portocarrero, sobre ciertos maravedís que exije a este último y a su mujer doña Juana de Cárdenas, como herederos del maestre don Alonso de Cárdenas, ya difunto
RGS,149404,77
1494-04-24 / -

Perdón a Pedro del Puerto, hijo de Alfonso González del Puerto, de Guadalcanal.
RGS,148509,215
1485-09-02 / -

Posesión de un molino en término de Cazalla y Guadalcanal.
RGS,149107,56
1491-07-16 / -

Poder de Montemolín para obligar al pago de cierta cantidad a Juan de Encinas.
RGS,149103,342
1491-03-22 / -

Perdón general a los vecinos de Cáceres.
RGS,147704/147707,306
1477-07-15 / -

Francisco González, el rico, y su mujer, vecinos de Guadalcanal, apelan de la sentencia dictada por el bachiller Montano, juez de bienes confiscados a herejes, sobre razón de los confiscados a Alvar González de Zalamea y a García González de Zalamea y a García González, condenados por herejes
RGS,149308,182
1493-08-08 / -

Carta a petición de varios vecino de Guadalcanal sobre abastecimiento de pan.
RGS,148907,113
1489-07-07 / -

Que Diego Maldonado y Francisco de Herrera juntamente descubran y labren las minas en el arzobispado de Toledo y en el maestraz de Santiago y Alcántara sin villa de Azuaga y su encomienda, pues, en contra de las leyes, las villas de Castuera, La Serena, Almorchón, Cabeza de Buey, Guadalcanal y Fuente de Cantos, se están aprovechando de los mineros de alcoholes, plomos pobres y ricos de plata, cochizos que son para vidriar y otros metales que han descubierto
RGS,149803,395
1498-03-14 / -

Comisión al bachiller Diego Fernández de Bonilla, inquisidor del Obispado de Badajoz y Provincia de León, y al licenciado Gonzalo Gallegos, vecino de Sevilla, sobre la demanda presentada por Gonzalo Rodríguez, vecino de Guadalcanal, protestando de una sentencia en la que fue condenado a pagar al fisco 90
RGS,149602,39
1496-02-26 / -

Rodrigo Fernández, vecino de Guadalcanal, hijo de Diego Fernández, reclama unos bienes confiscados a su padre por la Inquisición
RGS,149502,169
1495-02-12 / -

Emplazamiento a Sancho de Córdoba, vecino de la villa de Medellín, por la sentencia pronunciada a su favor y en contra de Alonso Ramos, vecino de Guadalcanal
RGS,149411,373
1494-11-20 / -

Cuentas pendientes de Juan Domínguez Colchero con Juan Sánchez Candil.
RGS,148002,68
1480-02-07 / -

Emplazamiento al concejo de Guadalcanal para que responda de la ejecución que ha hecho en bienes de Martín de Mecaur, por negarse en virtud de su hidalguía a contribuir en los pechos concejiles-Consejo
RGS,148506,128
1485-06-07 / -

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sábado, 18 de diciembre de 2010

RETAZOS DE LA VIDA DEL GENERAL CASTELLÓ - 37


-«Mi marido es incapaz de hacer una cosa así, y suponien­do que lo hubiese hecho sería obedeciendo las órdenes de un gobierno.»
-«Un gobierno de canallas y sinvergüenzas.»
-«Al cual ha servido usted» -respondió mi madre.
-«Sí, pero cuando nos hemos dado cuenta de lo que eran nos hemos sublevado.»
Entonces yo, que había charlado y reído con el legionario que nos custodiaba, comprendí que aquéllos eran nuestros ene­migos. Me quité la pulsera y la arrojé por la ventanilla del coche.
Llegamos a Sevilla de noche. La ciudad ardía en una bulli­ciosa euforia. Todos creían que la guerra sería cuestión de cua­tro o cinco días. Ya estaban preparadas las iluminaciones en la Plaza Nueva para festejar la toma de Madrid. Las terrazas de los cafés estaban repletas de gente que charlaba y reía ani­madamente. Las calles eran cruzadas por camiones con falan­gistas y requetés cantando. Fuimos conducidas al Gobierno Mi­litar. Mi hermana y yo permanecimos en el coche mientras nuestra madre se entrevistaba con el General Queipo de Llano. Este la recibió amablemente y le comunicó que iba a quedar detenida en un hotel con un policía en la puerta. Aquella noche interrumpió una de sus famosas charlas y envió un mensaje a mi padre: «Luis, Margarita y las niñas están bien.» Mi padre lo recibió y debió suspirar aliviado al saber que al menos es­tábamos con vida.
Tres días estuvimos en el hotel. En la tarde del tercer día el policía subió a nuestra habitación y le comunicó a mi madre que tenía órdenes de llevarla a la Comisaría.
-«¿Y mis hijas?» -preguntó angustiada.
-«De las niñas no me han hablado» -recibió por respuesta.
-«Pues yo no me separo de ellas» -dijo resuelta.
-«Que vengan entonces.»
En la Comisaría nos recibió un comisario que, fríamente, le comunicó a mi madre que sería encarcelada.
-«Pero esta niña -dijo refiriéndose a mí- es demasiado pequeña para ir a la cárcel. ¿Tiene usted parientes o amigos en Sevilla a quien confiársela?
-«Parientes no, pero sí el padrino de mi hija mayor que es como un hermano para mi marido.»
Este señor, amigo desde la juventud de mi padre, además de la amistad que los unía, había sido objeto de un gesto muy solidario: mientras pasaba una temporada en Madrid cayó en­fermo de gravedad, aunque él creía que se trataba de anginas. Así se lo hizo también creer mi padre, quien lo cuidó aun sa­biendo por el médico que se trataba de un caso de difteria. Al restablecerse y enterarse de lo que había padecido le dijo a mi padre:
-«Luis, ¿has sido capaz de venir a cuidarme sabiendo lo que tenía y estando tu mujer embarazada? Quiero pedirte un favor, deseo ser el padrino de ese hijo que va a nacer.»
-«Iba a serlo mi hermano, pero lo serás tú» -fue la res­puesta de mi padre.
Mientras le avisaban nos hicieron pasar a una sala. Allí em­pecé a llorar y a patalear rogándole a mi madre que no me obligase a separarme de ella.
-«Mira, hija mía, que estarás muy mal en la cárcel.»
-«No importa, yo quiero irme contigo.»
-«Estaremos entre rejas comiendo pan negro y bebiendo agua.»
-«Pues con pan negro y agua -lloraba y rogaba- me voy contigo.»
-«Bueno, no te pongas así, hija mía. Te vendrás conmigo.»
Al fin nos anunciaron que J. P. Ll. había llegado. Pertenecía a una de las más distinguidas y aristocráticas familias de Sevilla. Poseía una gran fortuna y era, naturalmente, de ultraderecha, lo cual no le impedía estar temblando de miedo en aquella circunstancia.
-«Ya sé de qué se trata, Margarita, y con mucho gusto me haré cargo de la pequeña.»
-«Juan Pedro, perdóneme, pero mientras usted venía, Lo­lita me ha suplicado que no me separase de ella.»
-«Lo que puede usted hacer -intervino el Comisario- es mandarle a la cárcel a esta señora todo lo que pueda necesitar.»
-«¿Me puedo retirar?» -preguntó mi madre.
-«Sí.»
-«¿Y dónde cenaremos?»
-«En el hotel, pero de prisa, de prisa.»
Al entrar en el hotel el policía se humanizó y dijo:
-«Tarden en cenar el tiempo que necesiten.»
Los dueños del hotel y los camareros quedaron profunda­mente conmovidos y consternados al saber que seríamos encar­celadas. Por lo que a mí se refiere, apenas probé la cena. Luego el coche, un largo trayecto, y la fachada oscura de la Cárcel Provincial. Una gran puerta se abrió, pasó el coche y la puerta se cerró tras él, luego un patio, una verja que se abrió y cerró tras nosotras; otro patio, otra verja. Así muchas veces. Una sensación angustiosa embargaba nuestras almas. ¿Comparé en­tonces aquella sensación de estar cayendo a un pozo sin fondo o lo hago ahora desde este presente que se funde en el pasado? No lo sé.
No nos registraron; tomaron, eso sí, nuestras huellas digi­tales. Recuerdo que mis dientes castañeteaban pero no lloraba ni tenía excesivo miedo. Le preguntaron a mi madre si traía dinero, porque en ese caso debía entregarlo. A cambio de él -dijeron- se le darían unos bonos para poder con ellos com­prar cosas en el economato. Al ser puestas en libertad -asegu­raron- le reintegrarían el sobrante. Mi madre reflexionó y sólo entregó una parte del dinero. Tras estas gestiones se les planteó el problema de dónde instalarnos, pues la cárcel estaba aba­rrotada. Decidieron finalmente que por aquella noche estaríamos mejor con las Naranjo, una familia constituida por la madre, casi ciega, y las dos hermanas de un capitán que estaba en zona republicana. A pesar de que las rehenes teníamos trato de favor, como las únicas celdas individuales eran las de cas­tigo éstas pasaron a ser las de privilegio pues, además de la independencia que suponía estar en ellas, tenían lavabo y re­trete, cama de hierro y una mesa incrustada en la pared. Las celdas eran dos. En la otra estaban las Muñoz, la madre y las dos hermanas del Director General de Seguridad de Madrid. Ante estas dos celdas había un pasillo, con lo cual, al cerrarse las puertas, quedaban completamente alejadas del resto de las dependencias y nadie podía acercarse a hablar con las incomu­nicadas. Sin embargo, al estar la cárcel abarrotada de presas, las mujeres y los niños (las que tenían niños pequeños les per­mitían tenerlos con ellas) dormían en el pasillo sobre colchones de paja.