jueves, 30 de julio de 2009

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 56


Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I
(Se mantiene la ortografía de la época)
Cartas de don Francisco de Mendoza, dando cuenta del estado de las minas, y negocios de ellas.
Correspondencia de Castilla. Secretaría de Estado, núm. 113
26 de junio de 1556

Católica Real Magestad.- La que V.M. mandó escribirme en veinte y seis del pasado recibí con el correo, y por no estar cierto de algunas cosas que V.M. me mandaba le escribiese, con respondí con el mismo correo.
Dice V.M. que tiene relacion de Agustin de Zárate de lo que son las minas de Cazalla y Aracena, y que convenia que con brevedad se asentasen las fábricas dellas, y de la de Valverde. Como á V.M. tengo escrito, yo fui á las minas de Cazalla y vi las dos de que V.M. tiene relacion dellas. Se trajo metal y se han hecho ensayes, y acuden poco, como V.M. mandará ver por la relacion que vá con esta. Lo que parece á las personas que vieron las minas, envío; y así por lo que dellos de otros he entendido y por lo que acude en los ensayes, no me ha parecido que se hagan muchos gastos hasta ver como responde. Hácese una casa, que es bastante, donde se recojan los metales que sacaren, y pongo una persona que sirva de mayordomo y tenga cargo de la gente que labrare los pozos de cada una de las minas, y que tenga consigo un buen plomero para que la labor que se hiciere sea buena; y haráse un horno y fundirán lo que pudieren. Pondré un escribano que tenga cuenta y dé por fé de lo que se sacare y fundiere y se gastare, y desta manera ahondarse han las minas y verse ha lo que responden en lo hondo, que yo creo que será mejor que los ensayes muestran y los pareceres dicen, si el agua no lo estorba, porque en toda aquella comarca está muy cerca de la haz de la tierra; y entendido como sale proveerá V.M. lo que fuere servido, y yo entre tanto daré la orden que convenga.
Cerca de estas dos minas vi otras, y con parecer de los plomeros, mandé hacer algunos pozos. Dado en el metal y visto como sale y acude, será V.M. avisado para que mande lo que se ha de hacer.
Joan de Añasco fue (como escribí a V.M.) á Aracena, y envió metales de las dos minas de que V.M. tiene noticia, y de otra que se tenia por buena. Hice hacer los ensayes dellos, y acuden como mandará ver V.M. por la relacion que envio; y aunque no responden tan bien como se ha hecho relacion á V.M., despaché á Martin de Ramoin á Aracena, y le di la orden que envio, y le encargué que hiciese el menos gastos que pudiese. Creo que lo hará bien, porque entiende que para acertar se han de probar muchas cosas, y ha visto las fundiciones y afinaciones, y lo que mas se hace para el beneficio de los metales. Lleva un buen fundidor y los plomeros necesarios, y enviarsele han los que mas fueren menester, y entiendo que aquello es mas de lo que parece por la relacion y ensayes que envío, porque el metal de que se hicieron vino sucio, y yo no quise que se escogiese, porque si se hiciera tuviera los ensayes por mas inciertos, y quitado algo de lo malo saldria mejor, y tambien ahondando mas los pozos.
El metal de la mina de Valverde se trajo, y se ha hecho el ensaye, y acude como V.M. verá por la relacion. Doy orden de hacer allí una casa, y poner personas en la forma y para el efeto que lo de Cazalla.
Manda V.M. que le informe de las personas que seben poner en estas fábricas. Desde que vine ando buscándolas: halladas, daré noticia á V.M. Los que hubieren de ponerse conviene que sean de mucha confianza, y que se les den buenos salarios. Los que hasta agora se ponen son cortos, y no pueden ser las personas cual conviene.

miércoles, 29 de julio de 2009

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 55


Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I
(Se mantiene la ortografía de la época)
Respuesta á la carta de Agustin de Zárate de 15 de junio de 1556 sobre los negocios de las minas.
Contadurías generales, núm. 3072
26 de junio de 1556

EL REY.- Agustin de Zárate mi criado. Teniendo escrita la que va con esta, llegó la que me escribistes á los quince deste, y fue muy bien inviarme la información sobre la cuantidad del metal para deshacer los intereses de Juan de Xuren.
La relacion que inviastes de lo que ha procedido desas minas, y de lo que dello se ha gastado y pagado las libranzas que he mandado hacer, vino buena. Por ella parece que con los diez cuentos que contais por el plomo fundido y metal sacado, que estará ya todo afinado, sobran veinte y cinco cuentos poco mas ó menos, de los cuales habeis de hacer pagar quince mil ducados á Diego de Cazalla para el pan de Oran, y otros treinta mil ducados á Martin Espinola, y lo otro servirá para los dineros que habeis de proveer á don Francisco, y para los gastos que él hace, y para pagar mil é quinientos ducados que etan librados á Justo Walter y no vienen puestos en la cuenta, y para el plomo que habeis comprado en Cádiz; y porque las dichas partidas conviene que se cumplan y paguen luego, dareis mucha prisa en que toda la plata que tuviéredes sacada vaya á Sevilla y se haga moneda porque no haya falta en cumplirlas, y de lo que mas se hobiere sacado de las dichas minas en este mes se cumplirán los veinte mil ducados del príncipe Andrea Doria, y de lo que se sacare en el mes de julio de mas de los otros veinte mil ducados que se han de dar al dicho Martin Espinola otros veinte é cuatro mil ducados, como vereis por la libranza que será allá luego.
Como os escusais de declarar lo que procederá desas minas cada mes poco mas ó menos para el tino que acá se podrá tener para lo que se de librar y consignar en ellas, escribo á don Francisco que mire lo que ha rentado en lo pasado, y teniendo consideración á ello y á lo que de presente rentan, y á lo que procederá de los pozos nuevos que se abren, vea lo que mas atinadamente que ser pueda, lo que podrán rentar cada mes de aque adelante hasta fin del año venidero de quinientos é cincuenta y siete á poco mas ó menos, y me avise dello. Juntaros heis con él para esto, y procurad que venga la cuenta lo mejor que ser pudiere, porque conviene mucho á mi servicio entenderlo.
El aviso que me dais de cómo acuden los metales está bien.
En lo del palio que os mandé que diésedes para el Santísimo Sacramento de Guadalcanal podreis gastar en él hasta doscientos ducados con que decís que se acabará muy bien.
Tendreis cuidado de inviar de quince á quince dias la relacion de lo que procediere desas minas.
Cuanto á lo de la jurisdicción para castigar los hurtos y fraudes, y otras cosas, por lo que don Francisco me ha escrito, veo que conviene proveer de un alcalde para esas minas y las otras desa comarca, y entretanto que él vá podreis usar de la jurisdicción que á esto toca, y castigar los culpados conforme á justicia, tomando para ello algun letrado, y haciéndole pagar por su trabajo lo que os pareciere. Y mando que tome razon desta Francisco de Almaguer mi contador. De Valladolid á veinte y seis dias del mes de junio de mil é quinientos é cincuenta y seis años.- Señalada de los del consejo de la haciendad de su Magestad, esceto el doctor Velasco.

martes, 28 de julio de 2009

DE VIAJANTES EN LA SIERRA NORTE Y SUR DE EXTREMADURA EN LOS AÑOS CINCUENTA DEL SIGLO XX


José María Álvarez Blanco

En homenaje a Juan Antonio Torre Salvador,
“Micrófilo” (1857-1903), escritor maldito, autor
de “Un capítulo del fol-klore guadalcanalense” (1891), a quien la intolerancia borró su nombre del callejero del pueblo

La memoria, esa función cerebral exclusiva de nuestra especie, no deja de asombrarme en aspectos como el que da origen a este texto. Por eso me he preguntado muchas veces: ¿por qué recuerdo en su integridad sin el mínimo fallo, con el paso de los años, las décimas “Cuentan de un sabio…” de Calderón de la Barca y “Admirose un portugués…” de Nicolás Fernández de Moratín, y de una cantinela guasona, que recitaban los viajantes en la Tienda de mi Padre hace casi 60 años, sólo puedo reproducir, y mal, una línea o verso?. En estas cuitas me hallaba cuando se me ocurrió acudir al Santo Buscador – intuirá el probable lector que no me refiero a San Antonio de Padua, sino al cibernético San Google – que mire Vd. por donde, tampoco me resolvió el problema, ya que si bien me llevó a un foro de un ciudadano de la vecina Fuente del Arco, le pasaba igual que a mí, pues sólo reflejaba la frase “En Llerena está la cosa buena”, que como veremos más tarde no era la exacta, y por supuesto al texto le faltaba casi todo, para estar completo.
De repente se me ocurrió telefonear al antiguo colaborador de mi Padre, exitoso empresario, gran amigo y excelente persona, que se llama Eduardo Saavedra Moreno. Cuando le conté el motivo de mi llamada, él que ha dedicado toda su vida al comercio, no tardó ni un segundo en repetirme el dicho, que circulaba por entonces en boca de los sufridos miembros del gremio de los viajantes que visitaban nuestra comarca.
La pequeña historia es la siguiente. Había un viajante con ínfulas poéticas, que necesitaba que su empresa le remitiera fondos y se los solicitó a su jefe con el siguiente telegrama en verso:

En Alanís,
negocio no conseguí
Cazalla,
está que estalla,
Constantina,
está que trina,
En Guadalcanal,
na,
mande fondos a Llerena,
por si está la cosa buena.

La respuesta del jefe, también por vía telegráfica, y que no se hizo esperar, fue la siguiente:

Devuelva usted las maletas
y váyase a hacer puñetas
no quiero viajantes poetas.

Penoso trabajo el de aquellos viajantes, gente dicharachera e ingeniosa que sobrellevaba con humor una dura profesión, que comportaba prolongados viajes en trenes arrastrados con máquinas de vapor que lo ponían a uno perdido de carbonilla, cargados de maletas, y que les obligaba a pasar casi toda la semana lejos de la familia en las pensiones de los pueblos.

A decir verdad, aquellos viajantes algunos de cuyos nombres recuerdo (Martínez, Ossorio, Ramos ... etc.), además de ser enormemente simpáticos tendían a considerarnos “catetos” por el mero hecho de ser de pueblo, -(en Madrid donde escribo, los castizos dicen ahora “pardillos”) - y a veces no dudaban en practicar el fino arte del vacile con los paisanos de la Sierra. Sobre un vacile practicado por un viajante publiqué, hace 18 años, en la Revista de Feria de 1991, el texto que reproduzco a continuación, firmado con un seudónimo que era un homenaje a mi Padre, José María Álvarez Medina, más conocido como Pepe el de la Tienda. La anécdota sucedió en la Barbería, que estaba situada en la Plaza, entre un viajante sevillano y Manolo Escote Gallego inolvidable amigo de mi padre y mío. La titulé “Cuernos en la barbería”, pero igual hubiera valido “El viajante viajantado” y decía así:

CUERNOS EN LA BARBERIA

Yerra el lector si supone, por el título de estas lí­neas, que el asunto se refiere a una infidelidad conyugal consumada en una peluquería, que en Guadalcanal, donde ocu­rrió la historia, se denomina con el vocablo cervantino cuando se trata del establecimiento de caballeros.

Los hechos ocurrieron una tarde de verano de los años 1950. Fueron protagonizados por ese singular y entrañable guadalcanalense llamado Manuel Escote, y por un viajante, cuyo nombre ni conocemos ni hace al caso. Baste saber que era sevillano, chaparrito y vacilón. El escenario fue la barbería de Manolo, sita en la impar plaza de España de Gua­dalcanal, frente a la estatua de A. López de Ayala, aquel que temía "más al olvido que a la muerte". Serían las prime­ras horas de la tarde en las que la tranqui­lidad de la pla­za, mientras los naranjos agrios aguantaban impávidos la ca­nícu­la, era absoluta.

La barbería, como la tenía puesta Manolo, se diferen­ciaba muy poco de las de otros pueblos de Andalucía. El de­talle distintivo era una hermosa cornamenta de ciervo, que había en la pared que quedaba a la derecha de la puerta, y que cumplía la utilitaria misión de perchero. Se trataba de las astas de una pieza no cobrada por Manolo, sino de un re­galo que le había hecho uno de sus hermanos* aficionado a la caza mayor, ya que nuestro protagonista, empedernido caza­dor, lo era de las especies pequeñas que abundan en nuestro término.

Aquella tarde Manolo, después de haberse levantado de la siesta, abrir la barbería, y haber leído el ABC, daba cuenta del crucigrama de Cova con la facilidad acostumbrada.

De pronto la cortina dejó entrar la luz de la plaza, y una voz netamente sevillana irrumpió en la estancia.

-Buenas tardes, maestro. Aquí vengo, a ver si me hace Vd. un buen arreglo.

Manolo, al mismo tiempo que se levantaba del sillón girato­rio en el que se encontraba, contestó:

-Buenas tenga Vd. Veremos lo que podemos hacer.

El cliente se acomodó en el sillón del que Manolo aca­baba de levantarse. Manolo le aplicó el paño blanco, y tras ajus­tar el respaldo a la altura del cogote, empezó su faena, ex­tendiendo jabón con la brocha sobre el rostro de su des­cono­cido cliente. Éste, que ya había reparado en los hermo­sos cuernos que adornaban la pared de enfrente, no pudo re­primirse las ganas de vacilar con Manolo, y con la entona­ción ambigua que el caso requería, pausa­damente dijo:

-Maestro, digo yo que buenos cuernos tiene Vd... a­quí.

-Mire Vd. qué casualidad -respondió Manolo sin in­mu­tarse mientras continuaba su cometido- precisamente son del úl­timo viajante que pasó por aquí, que se los dejó ol­vida­dos.

El viajante, tras la sorpresa de la respuesta, encajó el golpe con deportividad. En Sevilla, en más de una ocasión tomando unas copas con amigos de su gremio, decía que había ­que andarse con cuidado con alguna gente de pueblo, porque había algunos, como el barbero de Guadalcanal, que no se cortaban un pelo.

PEPE SHOPSON
Madrid, Julio 1991.

*Isidro, empleado jubilado de TVE, autor del libro “Vivencias y convivencias con la caza” recientemente publicado.

La cantinela del telegrama y la coña marinera de los cuernos son de una fecha que no puedo precisar, pero temo no equivocarme mucho si afirmo que se produjeron entre 1945 y 1950. Comprenderá el lector que en aquellos tiempos en que “España era una unidad de destino en lo universal”, la única forma posible de abordar los problemas sociales era mediante el humor, en su variante más genuina, el cachondeo celtibérico.

Por la misma fecha, un escritor neoyorkino, hoy famoso tanto por la calidad de sus textos, como por la que después fue su exuberante esposa, - el avisado lector habrá adivinado que me refiero a Arthur Miller (1915 - 2005) –estrenaba el 10 de febrero de 1949 en el Teatro Morosco de Nueva York, su famosa obra “La muerte de un viajante” con Lee J. Cobb en el papel del protagonista, el viajante Willy Loman. Desde ese día no ha dejado de representarse en todo el mundo, habiendo quedado como una de las obras maestras del teatro norteamericano moderno. Recuerdo, hace ya bastantes años, haber asistido en el Teatro Bellas Artes de Madrid, a una representación dirigida tal vez por José Tamayo, en el que ese pedazo de actor llamado José Luis López Vázquez, interpretaba el papel del viajante y que poco tenía que envidiar a la maestría del actor americano antes citado. Cuando escribo estas líneas se repone una vez más en Madrid, en una versión del director argentino Mario Gas. Las razones por las que en la misma fecha se abordaba, en dos lugares separados por miles de kilómetros, la figura del viajante en claves tan opuestas, humorista aquí y trágica en Nueva York, son tan obvias que me abstengo de comentarlas.

Madrid, julio 2009

lunes, 27 de julio de 2009

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 54


Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)
Las minas que fuistes visitando de camino, aunque decís que no han salido de provecho, ved si será bien hacerlas ahondar para si se pudiese descubrir algun metal, pues, como sabéis, lo de la superficie comunmente no sale tal como lo que se halla mas bajo.
Hareis muy bien en detener á Ramoin para que lleve mejor entendido lo que ha de hacer en Aracena; y si alli no se hobiere de asentar fábrica y pareciere que se debe fundar en Cazalla, pues es la persona que conoceis, podreisle remover y ordenar que vaya á la parte que mejor os pareciere.
Lo que dais á entender que convendrá poner juez para esas minas, me parece ser necesario, y este podrá servir de lo mismo para las otras desa comarca, y con esto Zárate quedará mas desembarazado para la, administracion.
Aunque Zárate me envió una relacion de lo que ha procedido desas minas, y de lo que dellas se ha gastado y librado, y conforme á ella se han sacado al respeto de veinte cuen tos al mes, él se escusa en su carta de no declarar el tino que se puede tener de lo que se sacará de aqui adelante en cada mes, y porque esto es muy necesario saberse acá para ]as cosas que se han de proveer y pagar, vereis la cuenta de lo pasado, y teniendo consideracion á lo que de presente se saca, y á lo que se podrá, sacar de los otros pozos que de nuevo se abren, mirareis lo mas atinadamente que pudiéredes á poco mas ó menos la cantidad de plata que se podrá sacar en cada mes hasta fin del año venidero de cincuenta y siete, asi en los meses del verano como en los del otoño é invierno y primavera, y avisarme heis dello con este correo.
- En lo de los alemanes habeis hecho muy bien en avisarme del número que dellos será menester, y como conviene que sean todos oficiales, porque lo escribiré luego á Flandes para que los que hobieren de venir sean desta condicion; y de los que ahí estan, procurareis que se detengan y conserven los que fueren de provecho lo mejor, que ser pueda.
Mucho he holgado que residais en esa fábrica en la tienda que habeis puesto, porque será muy provechoso para todo lo que se hubiere de hacer, y se despachará con mas brevedad; pero mirad que si trujere, inconveniente para vuestra salud, os paseis á la villa aunque, se dilate algo mas lo que hobiéredes de hacer. Y en lo que decis sobre los gastos de todo, se terná memoria para gratificároslo, y avisareis de los dineros que serán menester demas de los que se libraron cuando de acá partistes para que se provean. Y mando que tome la razon de esta Francisco de Almaguer, mi contador. De Valladolid á veinte y seis de junio de mil quinientos cincuenta y seis años.- La Princesa.- Por mandado de S. M., su Alteza en su nombre.- Juan Vazquez.- Señalada de Gutierre Lopez de Padilla, y el contador Almaguer, y Antonio de Eguino, y el licenciado Valderrama, del consejo de la hacienda de S.M.

domingo, 26 de julio de 2009

Los vinos de Guadalcanal

Marcelino Díaz Taboada, Ingeniero Técnico Agrícola y miembro de la Cofradía del vino “Rivera del Guadiana”, nos ha ofrecido en la mañana de este domingo festividad de Santa Ana, una interesante charla sobre los famosos vinos de Guadalcanal.

Nos decía, que por poner una fecha de referencia, podíamos pensar que los vinos aparecieron en Guadalcanal hacia el año 1241, tras la conquista de la villa por la Orden de Santiago. Aunque posiblemente, al igual que ocurrió en Constantina, ya en tiempo de los romanos se cultivaban cepas.

Lo que sí es seguro, es que durante la permanencia de los almohades el cultivo se abandonó, ya que como todos sabemos, el Islam prohibía el consumo de vino, al contrario de los cristianos, para los que representa la sangre de Cristo.

Los vinos de Guadalcanal eran blancos, que añejaban muy bien.

Del prestigio que tuvieron los vinos de Guadalcanal, lo podemos ver en la literatura de los siglos XVI y XVII. Cervantes en sus “Novelas Ejemplares” los nombra en dos de ellas: "Rinconete y Cortadillo" y "El Licenciado Vidriera". Parece ser que Cervantes era entendido en vinos por los detalles que hace en sus novelas y la relación de buenos vinos de diferentes zonas de España. Otro autor que habla de los vinos de Guadalcanal es Mateo Alemán, en su libro “Guzmán de Aznalfarache”.

Los vinos se exportaban a América a través de la Casa de Contratación en Sevilla. En América hacía falta vino para el consumo y la para la liturgia. Es posible también, que las primeras cepas que se llevaron fueran de Guadalcanal.

Fray Bartolomé de las Casas, apóstol de los indígenas, también habla de la bondad del vino de Guadalcanal, que según escribió “daba a los indígenas cristianamente”, es decir, en poca cantidad.

Hernán Cortés también uso el vino de Guadalcanal como intercambio con los indígenas, ya que les ofrecía el “apreciado vino añejo de Guadalcanal” para hacer alianzas contra sus enemigos.

El vino de Guadalcanal estuvo muy bien valorado y fue muy rentable su exportación a América, ya que se vendía a dos reales una arroba en España y en Nueva España el precio subía hasta cinco reales, que compensaba gastos de transporte y riesgos.

En 1560 es cuando más se exporta. Se construyen monumentales haciendas donde se hacía la transformación de la uva en vino, prueba de ello tenemos la hacienda de la Florida, Bodega del Rey, etc.

El vino de Guadalcanal sufrió su declive a partir de 1640, por varias circunstancias, curiosamente una de ellas, por su calidad. La zona principal que competía con nuestros vinos fue la del Aljarafe, pero los vinos eran de menor calidad y a la hora de pagar impuestos por una pipa que tenía 27 arrobas y media, el de Guadalcanal pagaba 12000 maravedíes y sólo 9000 el del Aljarafe. Otra de las causas fue el traslado de la Casa de la Contratación, de Sevilla a Cádiz, donde se inició el envío de vinos de la zona de Jerez y el Condado de Huelva.

Sin embargo aunque se fue perdiendo participación en la exportación, en Guadalcanal se siguieron plantando viñas, ya que la producción se desvió para producir aguardientes, que también fueron muy conocidos los de Cazalla y Guadalcanal, exportándose igualmente al mercado americano este aguardiente.

Por último, la Filoxera. Sobre 1868 se detectó en Francia las primeras consecuencias de este insecto procedente de los vinos que se importaban de América, que atacaba a las raíces de las cepas europeas. Comenzó en Francia y se fue expandiendo por toda Europa, como avanza una gota de aceite, al parecer, cuarenta kilómetros por año. Así llegó a Gerona y Málaga en 1878, y a la Sierra Norte en los últimos años de ese siglo o primeros del veinte.

Se intentaron varios remedios: Inundar los campos, pero las cepas no aguantaban encharcamientos. Plantar vides americanas, no producía uva de calidad. Cruzar cepas americanas y europeas, formando híbridos con las raíces protegidas, pero la uva de estos híbridos, tampoco era de calidad, aunque después de varias generaciones fue mejorando. Sin embargo en España está prohibida la producción de estos híbridos para hacer vino, desde el año 1951, y sólo en Galicia aún se permite.

La última prueba fue la siembra de vides americanas y al año siguiente se poda y se le pone una púa de vides europeas. Con este sistema se ha conseguido volver a las vides anteriores a la llegada de la enfermedad de la filoxera, y con la misma calidad. Con esto se solucionó el problema, pero en Guadalcanal no se reanudó la siembra de viñas.

Sin embargo, Guadalcanal sigue teniendo las condiciones para cultivar de nuevo vides y producir sus famosos vinos. Tenemos climatología: Diferentes temperaturas de noche y de día, refresca por la noche y las parras pueden descansar y trabajar en el nuevo día. Condiciones del suelo: La viñas se dan en suelos pobres. Terrenos en pendiente, buen drenaje. Buena altura: Capitana 960 metros, casco de la villa, 600 metros. Altitud media 650 metros. Así que excelente para el cultivo.

¿Qué se podría hacer?: Primero, un estudio documental serio sobre estos vinos de Guadalcanal. Segundo, instalación de paneles diciendo que aquí se hacía este vino. Por último, estudiar de hacer una plantación con las variedades tradicionales que existieron antes de la llegada de la filoxera.

Finalizó su ponencia haciendo referencia a Luis Chamizo, escritor extremeño que se casó en Guadalcanal y de donde fue alcalde durante unos meses. Recitó unos versos contenidos en el libro El Miajón de los Castúos, titulado “La Viña del Tinajero”

Fue muy aplaudido por los numerosos asistentes y recibió una reproducción de la iglesia de Santa Ana, lugar donde se celebró la conferencia.

A continuación realizó una explicación de la forma de realizar la cata de los vinos, donde todos los asistentes degustaron diversas variedades del vino extremeño denominación de origen “Rivera del Guadiana”.

sábado, 25 de julio de 2009

Guadalcanal y la Orden de Santiago

Dentro de las Jornadas Patrimoniales de Guadalcanal, hemos asistido hoy a una interesante charla realizada por Manuel Maldonado Fernández, sobre la relación de Guadalcanal con la Orden de Santiago.

Realizó la presentación del conferenciante el Teniente Alcalde, Eduardo Cordobés, que dijo: Manuel Maldonado Fernández, natural de Trasierra (Badajoz), es Licenciado en Ciencias Biológicas y Catedrático de Biología y Geología en el IES “San Isidoro” de Sevilla, donde ha desarrollado la mayor parte de sus treinta y seis años de docencia.
Como historiador lleva varios años dedicados al estudio de la Orden de Santiago, especialmente centrados en Llerena y su partido histórico, en el que se encuadraba Guadalcanal hasta 1835. Estas investigaciones han dado como fruto la publicación de varios libros sobre la Historia de los pueblos santiaguistas de Casas de Reina, Llerena, Reina, Trasierr
a, Valencia de las Torres y Valverde de Llerena.
Asimismo colabora en publicaciones especializadas de ámbito nacional y autonómico, como la Revista de Estudios Extremeños, Archivo Hispalense o Chrónica Nova. En ellas se abordan aspectos que se han particularizado y desarrollado en numerosos Congresos, Jornadas y otros eventos interesados en la Historia de la Orden, sus pueblos y su gente, así como en más de setenta artículos publicados en la revista de Feria y Fiestas de Guadalcanal, y en las equivalentes de los pueblos santiaguistas del entorno de Llerena.
Su relación con Guadalcanal, aparte la propia de la proximidad geográfica, ya se inició en su infancia con la asistencia a la populosa feria ganadera del Coso, allá por los años cincuenta, continuando en su juventud con visitas periódicas a sus magníficas instalaciones deportivas. Ahora, en la madurez, continúa esta relación especialmente atraído por su voluminoso e interesante Archivo Histórico Municipal, al que ha visitado en más de cien ocasiones durante los últimos nueve años y al que considera uno de los mejores de los pueblos que en su día pertenecieron a la Orden de Santiago.
Estas visitas han servido, además de ampliar conocimientos sobre la Historia General de dicha Orden, para publicar varios artículos en la Revista de Feria y Fiestas Patronales de Guadalcanal, tales como:
- “Gobierno del Concejo de Guadalcanal bajo la jurisdicción de la Orden de Santiago”, en la de 2001.
- “El término de Guadalcanal desde su origen hasta finales del Antiguo Régimen”, en la de 2002.
- “Economía y sociedad en Guadalcanal durante el Antiguo Régimen”, en la de 2003.
- “El clero y la religiosidad en el Guadalcanal del Antiguo Régimen”, en la de 2004.
- “Las ordenanzas municipales de Guadalcanal en el siglo XVI”, en la de 2005.
- “Guadalcanal, Extremadura y la Orden de Santiago”, en la de 2006.
- “Comunidades de pastos entre las encomiendas de Reina y Guadalcanal”, en la de 2007
- “La Guerra de la Independencia en Guadalcanal, en la de 2008.
- Y otro de próxima aparición en la de este año, titulado “Alternativas en la jurisdicción de la villa santiaguista de Guadalcanal”.

Aparte estas publicaciones en la revista local, ha difundido el nombre y la Historia de Guadalcanal más allá de su entorno inmediato, gracias a otros artículos publicados en libros y revistas de mayor difusión. Son los casos de los estudios titulados:
- “La encomienda santiaguista de Guadalcanal”, publicado en la Revista de la Diputación Provincial de Sevilla (Estudios Hispalenses) en el año 2002.
- “La feria de Guaditoca”, publicada en las Actas del Congreso Internacional “550 Feria de San Miguel”, Zafra, Septiembre de 2004.
- Y otro de próxima aparición en la Revista de Estudios Extremeños denominado “La villa y encomienda santiaguista y extremeña de Guadalcanal”.
Con este amplio historial y con la asistencia de numeroso público y en un ambiente que habrá resultado envidiable para los participantes de otros actos de las jornadas, se desarrolló la disertación de Manuel Maldonado sobre la relación de Guadalcanal con la Orden de Santiago, desde mediados del siglo XIII hasta el XIX.

Después de esta presentación, el conferenciante apoyado por algunas fotografías, a las que acudió en contadas ocasiones, fue explicando cronológicamente la historia de esta orden de monjes-soldados, que ayudaron a diferentes reyes de León y Castilla, a la reconquista de los territorios de la península ibérica, que durante siglos estuvieron en poder de los árabes.

Hasta que los Reyes Católicos tomaron todos los poderes –el rey asumió el cargo de Gran Maestre de todas las Órdenes que existían-, el Maestre era el máximo dirigente de la misma, dependiendo directamente de Roma.

Las villas santiaguistas gozaron de mucha libertad para organizarse, ya que en el caso de Guadalcanal, prácticamente todas las tierras pertenecían al Concejo y eran comunales, es decir, no existía la propiedad privada y se arrendaban cada año, a los vecinos de la villa interesados en cultivarlas.

Desde muy pronto, aproximadamente desde el año 1522, Guadalcanal dispuso de unas Ordenanzas Municipales, donde estaban recogidas toda la legislación para la gobernabilidad de la villa. En ella se recogían desde los cereales que se podían sembrar, hasta los árboles que se podían plantar, cuando se podían cortar, qué se podía exportar y que se podía importar de otras villas de la comarca. Se cuidaba de la calidad de las aguas, se comprobaban diariamente las pesas y medidas que se usaban en los diferentes establecimientos, etc. etc.

También explicó Manuel Maldonado que en esta sociedad santiaguista, los alcaldes y demás cargos se elegían democráticamente entre todos los vecinos, y por un tiempo establecido. Esto fue así hasta que los reyes asumieron el cargo de Gran Maestre y poco a poco estos cargos fueron nombrados por ellos, e incluso la villa perdió el derecho a juzgar a los que hubieran incumplido las leyes. Posteriormente Guadalcanal recuperó este privilegio, pero tuvo que comprarlo aportando varios millones de maravedíes, por lo que fue necesario pedir préstamos y embargar las tierras comunales, siendo necesario ir vendiendo las mismas, para hacer frente a la deuda.

Las Villa aportaba el 10% como diezmo, que a partir de mediados del siglo XVI, a su vez el rey vendió la mitad de lo recaudado por estos impuestos, al Hospital de la Sangre de Sevilla, por lo que nos podemos sentir orgullosos de haber participado en la construcción y mantenimiento de este hospital, durante siglos.

Finalizó el conferenciante agradeciendo la atención que le habíamos prestado, así como al Alcalde y Teniente Alcalde, haberse podido dirigir a todos nosotros.

Al finalizar su disertación, fue muy aplaudido por los asistentes y a continuación se inició un coloquio con preguntas de varias personas, a las que fue respondiendo con toda serie de datos sobre el tema relacionado.

Finalizó el acto agradeciéndole por parte del alcalde y teniente alcalde, su interesante charla sobre la Orden de Santiago, haciéndole entrega de un obsequio que representa esta restaurada iglesia de Santa Ana, Monumento Histórico Nacional.

En las fotografías pueden ver diferentes momentos del desarrollo del acto y en la última de ellas, al periodista y escritor Antonio Burgos, charlando con Manuel Maldonado al final de la conferencia.

viernes, 24 de julio de 2009

II JORNADAS PATRIMONIALES SANTIAGO Y SANTA ANA


Durante la mañana de hoy, se han celebrado en la iglesia de Santa Ana (antigua iglesia parroquial y no ermita como la ha nombrado uno de los conferenciantes), los actos programados dentro de las Jornadas Patrimoniales Santiago y Santa Ana.

En primer lugar intervino el arquitecto Oscar Gil Delgado, que realizó una amplia explicación, sobre el proceso de restauración de la iglesia, mostrando fotografías de antes y después de la reconstrucción y las diferentes fases y estudios realizados en alguna de las áreas del edificio.


A continuación el responsable de la restauración del interior del templo, Carlos Núñez, fue explicando paso a paso, los diferentes trabajos realizados, sobre paredes, cúpula y demás elementos de la iglesia, que han hecho posible la recuperación de pinturas en paredes, en algunos arcos y sobre todo, la restauración del techo de madera, donde también se han descubierto pinturas de la primera época de la iglesia.

Interesante fue también la parte dedicada al Centro Emisor de Televisión de Guadalcanal (antena del Penigote o Hamapega). Juan José Hernández González-Meneses, ingeniero de comunicaciones, explicó a todos los presentes, la importancia que tuvo y sigue teniendo este centro emisor para todo tipo de comunicaciones, no sólo para toda Andalucía,
ya que cubría gran parte de Extremadura y norte de África.

Juan José Hidalgo Fernández, técnico de radio enlace, muy relacionado laboralmente con el centro emisor de Guadalcanal, explicó las diferentes etapas por las que pasó el referido centro, haciendo un emocionante recorrido de los años en que tuvo contacto con todos los técnicos y vigilantes de las instalaciones –algunos de ellos presentes en el acto-, contando las vicisitudes que vivieron. Aprovechó para aclarar que aunque el centro emisor de Guadalcanal tuvo que poner muchas veces la famosa “manta”, la mayoría de las veces fue por causas ajenas a ellos. Mostró varios carteles con los diferentes textos que se usaban según la anomalía que se producía, e incluso alabó la profesionalidad de los empleados, y enseñó unas fotografías donde aparecían dos trabajadores que sostenían dos antenas parabólicas, que debido al fuerte viento estaban dificultando la transmisión de algún programa, nos figuramos, importante.


En diferentes momentos del acto, pudimos ver la actuación de las bailarinas de la Escuela de Baile “Sacromonte”, de Guadalcanal.

Igualmente pudimos disfrutar a continuación la actuación de la bailarina contemporáne
a Eva Degois, con música al piano del joven Abraham López y un montaje audiovisual de Ernesto Zelayeta, del grupo Eklektik art un colectivo de artistas plásticos que tiene su base de operaciones en Sevilla capital. Durante los últimos años este grupo, que se comenzó a reunir en torno al dibujo, ha realizado una serie de exposiciones en distintos pueblos de la provincia como Carmona, Écija y San Nicolás del Puerto.


El colectivo ha montado una exposición en la Iglesia de Santa Ana, con pinturas, esculturas, dibujos, titulada “Encuentros y Desencuentros”, donde se exponen obras de Fernando Parrilla, L´auro, Alberto Carmona, John Bradford, Fernández Mariscal, Rosa González, Juan López, Lopez Taillefert, Jesús Puertas y Juan Villa, de las que les ofrecemos algunas de ellas.

Por último, al final del camino del Humilladero del Cristo, quedó inaugurado el monumento que se ha realizado, con parte de la antena que ha permanecido en el monte de Hamapega, por espacio de casi cincuenta años.

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 53

Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)

Carta á Agustin de Zárate para que envíe razon y cuenta de las minas.
Contadurías generales, núm. 3072
23 de junio de 1556
EL REY.- Agustin de Zárate mi criado: Como habeis respondido á la carta de veinte y seis de mayo que llevó el último correo, hay en ésta poco que decir mas de que inveeis la relacion que don Francisco de Mendoza os dirá de la cuenta desas minas, uy de lo que podrán rentar poco mas ó menos en el tiempo que dél sabreis; y ansimismo el parecer que vereis por el capítulo que á él escribo sobre lo que se debe hacer con los halladores. Pondréis diligencia en inviarlo todo con este correo, porque no va á otra cosa; y si no hubiéredes respondido á la otra carta, hacerlo heis. De Valladolid á veinte y tres de junio de mil é quinientos é cincuenta y seis años.- La Princesa.- Por mandado de su Magestad, su Alteza en su nombre.- Juan Vazquez.- Señalada de Gutierre Lipez, y del doctor Velasco, y del contador Almaguer, y de Antonio de Eguino, y del licenciado Valderrama.
Repuesta á las cartas de don Francisco de Mendoza de 8 y 13 de junio de 1556 sobre la labor y beneficio de las minas de Guadalcanal.
Contadurías generales, núm. 3072.
26 de junio de 1556.
EL REY.- Don Francisco de Mendoza: Estando para despacharos un correo con la carta que va con ésta, llegaron las que me escribistes de ocho y trece deste con los pareceres que dieron las personas que habeis traido ahí para que el metal no se lave y se funda como sale, y lo mas rico no entre en fundicion, sino que se beneficie en las fuslinas; y pues ya que los ensayes que teníades hecho, y por los que mas habíades de hacer cerca desto, tendréis entendido lo que mas conviene, avisarme heis dello, y hareis que se use de lo que mas provechoso fuere, porque aunque las fundiciones sin lavar sean iguales con las de lo lavado, se ganará mucho en ellas por escusar los hurtos y desperdicios, y ahorrar el tiempo; y ha sido muy bien no impedir entretanto la manera que se ha tenido en beneficiar ese metal por la necesidad que hay de lo que procede del.
Está muy bien los ingenios que habeis hecho para moler el metal y fundirlo al modo de la Nueva España.
Pues ya habreis hecho los ensayes de los metales de Cazalla y Aracena y Valverde, avisarme heis como acuden, y si se sufrirá asentar fábrica en cada parte destas, y si de las otras minas que Juan de Añasco había de ver sale alguna de provecho.
Todo lo que habeis proveido para que se caben y ahonden todas las minas que estan registradas por los halladores dellas hasta dar en el metal, y que os avisen dello para saber de qué provecho es, me ha parecido muy bien; y cuando se hallaren algunas que sean buenas, se podrá proveer en la fábrica della lo que convenga.
Los pozos que de nuevo habeis hecho abrir en esas minas de Guadalcanal ha seido muy acertado, y huelgo de que se haya hallado el metal en el uno dellos tan somero, y que lo tengan por bueno; y de la esperanza que se tiene de que saldrán los otros pozos provechosos. Siempre me avisareis del suceso dellos, pues la cosa que mas importa es dar orden en que con mas brevedad se halle y saque el metal para que me pueda socorrer con mas presteza del valor dello; y desto os encargo que tengaís muy especial cuidado, así en esas minas como en todas las otras.
He holgado de la satisfaccion que me dais de la cantidad de metal de los pozos que se fabrican, y de que hayais entrado por vuestra persona á verlos, y háyais proveido lo que decís en la falta que tenian las ademas.

Homenaje a la antena de Guadalcanal


POR AURORA FLÓREZ ABC - Viernes, 24-07-09

La carta de ajuste, la «manta de Guadalcanal», «perdonen las molestias»... el cartel en la pantalla de la televisión está fijo en la memoria colectiva de muchos andaluces que, en medio de un partido de fútbol, de una película, una serie americana o un Estudio1, se topaban bruscamente con la pérdida de señal.
El domingo 1 de octubre de 1961, tras las obras que comenzaron en 1959, los enlaces hertzianos en la Televisión Española comenzaron a transmitir imagen y sonido desde el repetidor instalado en la sierra de Hamapega a Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla. Desde ese momento el nombre de Guadalcanal quedaría unido al del «Canal 4» de la única televisión del país con su primera cadena, que siete años, el 18 de julio de 1967 más tarde se ampliaría al UHF, conocida como la segunda cadena.
Franco, toros y ballet
La crónica de ABC del día contaba que aquella primera transmisión «fue perfecta». En pantallas particulares y otras muchas instaladas en muchos establecimientos de la capital, los flamantes telespectadores pudieron ver los actos de Franco en Burgos; la corrida de toros celebrada en aquella capital y la intervención del ballet internacional de Antonio. La emisora de Guadalcanal, a pesar de no contar todavía con toda su potencia, lo hizo posible.
Han pasado 48 años y ahora, el pueblo sevillano de recuerdo extremeño ha querido homenajear la historia de la relación de Guadalcanal con la televisión en el símbolo de la antena que, hasta hace poco, se ha levantado en el monte Hamapega, en un acto que tendrá lugar hoy en el marco de las II Jornadas Patrimoniales Santiago y Santa Ana.
La idea surgió de la mano del primer teniente alcalde de la localidad, Eduardo Cordobés, quien al saber meses atrás que se estaba desmontando la antena del «Canal 4», para su sustitución por una emisora nueva, recogió personalmente algunas piezas, a fin de colocarlas en un mirador que se ha construido a la entrada del municipio a modo de monumento.
De esta forma, justamente hoy Guadalcanal rinde homenaje en los restos de esa antena que emitía «tipo mariposa» por la forma que se distribuyen los elementos a lo largo del tubo, a la televisión primera de los andaluces.
Dentro de estos actos, siempre enmarcados en las citadas jornadas patrimoniales, también hoy, y previamente a la inauguración del monumento, se encuentran las conferencias «Historia y contribución a las telecomunicaciones de la estación de Guadalcanal», por Juan José Hernández y Juan José Hidalgo, y «Contribución de Radio Sierra Norte al desarrollo de la Comarca», a cargo de Rafael Diéguez Carranco.
Las jornadas, en cualquier caso, además del homenaje a Televisión Española, gira en torno a otros tres ejes: la Orden de Santiago -presente en la localidad desde 1246-, los vinos de Guadalcanal -con una viticultura que se remonta a 1241 y algunas de cuyas cepas fueran, con toda probabilidad, las primeras que se plantaron en América-y el arte pictórico.
También hoy se inaugura la restauración de la iglesia de Santa Ana, monumento nacional, dentro de las jornadas.

jueves, 23 de julio de 2009

GUADALCANAL, DEL VHF A LA TDT



Antonio Burgos / ABC – Jueves 23-07-09

La antena era de las que los telecos llaman de mariposa. Que no es una antena que pegue plumazos sobre una carroza el Día del Orgullo Gay, sino que le dicen así porque sus elementos radiantes, vistos desde abajo, recuerdan las alas de varias mariposas. Estaba instalada desde 1961 en Hamapega, a 906 metros de altura, lo que convertía a ese cerro en el puerto principal de comunicaciones de televisión de Andalucía con el mundo. Era la antena de Guadalcanal, cuando TVE era como la España de Franco que la creó: una y grande, aunque no libre. La antena del Canal 4 de la ruedecita del VHF en aquellos primeros grandes televisores en blanco y negro, que tenían más de Muebles Rodri que de electrodoméstico de Créditos Rucas, y que parecía que venían ya con la muñequita de flamenca «pansimartelevisó». Era la antena del telediario con el bigotito de Jesús Alvarez; de «Bonanza»; de las Galas del Lunes de Franz Johan; de las corridas de El Cordobés el 1º de Mayo. Con aquella antena se abrió Andalucía al mundo, que nos traía el flequillo de Jesús Hermida desde un Nueva Yorkkkkkk donde remarcaba mucho la k final para que no se le notara que era de Huelva. A través de aquella antena aprendimos las canciones de Julio Iglesias o de Raphael en el Festival de Benidorm. Soñamos y nos enamoramos. Vivimos.
Han pasado 48 años desde aquel 1º de octubre de 1961 (Día del Caudillo) en que Guadalcanal unió a Andalucía con el mundo a través de la TV. Las nuevas tecnologías han hecho arqueología industrial no sólo del Canal 4 de VHF, sino de la UHF de la Segunda Cadena. La que le hizo cantar a Paco Alba en el Carnaval: «U Hache Efe,/ que por el Cuatro que por el Ocho,/a ver cuándo la enchufa/ en la canaleta/del mismo...grifo». La antena del Canal 4, con sus sueños de 365 líneas en forma de alas de mariposa y sus 65 metros de altura, quedó obsoleta. La desmontaron. Ahora, desde Hamapega, Guadalcanal nos sigue conectando al mundo de la TDT. Pero los hijos de quienes pusieron en pie aquel casi artesanal enlace de la primera antena de TVE han querido dejar memoria de una época, y mañana inaugurarán en Guadalcanal un monumento al Canal 4 de VHF y a los hombres que lo mantuvieron. El monumento son piezas de aquella antena, salvadas del chatarrero y colocadas como escultura. Total, muchos escultores (¿no, Manolo Salinas?) cuelan como arte obras que parecen los hierros de la desmontada antena del Canal 4.
En ese monumento yo veo también un desagravio a Guadalcanal y a los hombres de su antena. La antena se escacharraba cada dos por tres y desde Hamapega ponían una como carta de ajuste, a rayas, con el nombre de la villa como un oprobio: «Repetidor de Guadalcanal, perdonen la interrupción, permanezcan atentos a la pantalla». La gente, mosqueadísima, dio en llamar «la manta de Guadalcanal» a la señal de las frecuentes averías, mientras mentaba la familia a los que los dejaban sin partido del Real Madrid o sin teatro de José Bódalo. Yo ahora quiero rendir homenaje a aquellos hombres que nos servían los sueños...cuando no ponían la manta. Para mí esa vieja antena en Guadalcanal es un monumento a Manuel Arcos («Manolito Pinto», jefe del repetidor de Hamapega y luego primer alcalde de la democracia por UCD), a Isidro Escote, Rafael Muñoz Serrano, Antonio Romero Sánchez «Mataliebre», Manuel Alvarez Ibáñez «Pitorro», Eduardo Cordobés Cuevas «Galita», Rafael Díaz Rincón «Monterillo» y Antonio Toscano, chófer del Parque Móvil. Es de noche. Con el poeta Andrés Mirón subo a la antena de Hamapega por las hazas que mi suegro Daniel Herce ha cedido sin cobrar un duro, y diviso en el horizonte el lejano resplandor de la Feria de Sevilla. Feria que ahora mismo están también dando Tico Medina y Manolo Martín Ferrand en un reportaje por el Canal 4 de VHF. Sin que por ahora Manolito Pinto haya puesto la famosa Manta de Guadalcanal.

miércoles, 22 de julio de 2009

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 52

Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)

(Inicio página 208 del original)

Tambien deseo saber si habeis ido á ver las minas de Cazalla; y cómo os han parecido, y lo que en ellas habeis proveidos.
Demas desto habeis de saber que soy informado que, como quiera que la ley del Ordenamiento dispone que á los halladores de las minas se les dé la tercia parte, que esto se debió de ordenar en tiempo que lo que se sacaba dellas no pasaba de un marco de plata por quintal de plomo, y que agora por ser tan ricas las qué se hallan; puedo Yo declarar y moderar la parte que han de Ilevar los dichos halladores, especialmente con los que de nuevo las manifestaren y descubrieren; lo cual conviene mucho á mí servicio que se declare con brevedad para que los que tienen halladas algunas minas ricas sepan lo que han de haber, y las manifiesten y no las tengan encubiertas de temor que se los han de tomar todas, porque me pueda socorrer con mas brevedad de lo que procediere dellas; y para esto os encargo y mando; que habiendo bien pensado y considerado, lo que converná hacerse, con los dichos halladores, me envieis sobre ello vuestro parecer con este correo, porque lo que toca á los halladores desas minas de Guadalcanal, y de las de Cazalla, y;Aracena, y Valverde que están ya descubiertas, sé ha de tratar de otra manera; y sobre esto tambien me avisáreis de lo que os pareciere que será bien que se haga con ellos; y mostrareis este capítulo á Agustin de Zárate para que él asimismo me envie su parecer sobre lo en él contenído.
Vi las cartas que me escrebistes á los diez y ocho y veinticinco del pasado, y las relaciones que me enviastes de lo que hecistes en el camino, y de lo que habeis proveido en esa fábrica después a á ella llegastes; y el pregon que hecistes dar, todo lo cual me ha parecido muy bien, y que son cosas convenientes y necesarias para ello y para el buen recado de la hacienda; y lo que mas en particular hay que responderos, es que deseo saber cómo acuden las minas de Aracena, y si habeis despachado de ahí á Ramon para que vaya á poner cobro en ellas, y como salen los pozos que aviadse de hacer abrir en esa fábrica, y la gente que habeis metido en ellos, y la que se ha acrecentado en los otros, y si ha salido bien la prueba de las fundiciones sin lavar el metal, y qué razón os han enviado de las diligencias que fuisteis haciendo en el camino sobre las minas, y si hay en ellas algunas de provecho; y lo que os ha parecido sobre la que gente que se ocupa en esas minas, y costa dellas, y qué recaudo se pone en la plata que se lleva á Sevilla para hacer moneda, y en el depósito que ahí se hace; y lo que se ha proveido en lo de la madera y leña que es tan necesaria para esa fábrica. Avisarme heis de todo con este correo, si no lo hubiéredes hecho.
Cada día estoy esperando los maestros de minas que vienen de Alemania para enviarlos; y de los otros alemanes que de allí han de venir se tiene especial cuidado, y querría que fuesen ya llegados para que los pudiésedes dejar y repartir de vuestra mano en esas fábricas.
Diego Delgado, clérigo, á quien enviastes á llamar, será por allá presto; al cual se libraron acá en Hernando Ochoa veinte ducados en cuenta de lo que hobiere de haber por el tiempo que le ocupáredes.
También me avisareis si ha llegado alló Fr. Gabriel, ermitaño, con el instrumento para sacar agua y moler el metal, y de lo que os ha parecido dél; y asimismo cuántos pozos son los principales de que ahora se sace el metal, y qué hondura lleva cada uno, y si hacen agua, y en qué cantidad, y qué órden se tiene en desaguarlos.
Lo que escrebistes á Gutierre Lopez que conviene desocupar á Zárate de lo de las cuentas para que pueda tratar mejor de la administracion de la fábrica, creo que sería cosa acertada: si todavía os pareciere que se debe hacer, avisarme heis dello para que mande proveer de la persona. De Valladolid á veinte y tres de junio de mil quinientos cincuenta y seis años.- La Princesa.- Por mandado de su Magestad, su Alteza en su nombre.- Juan Vazquez.- Señalada de Gutierre Lopez de Padilla, y el doctor Velasco, y contador Almaguer, y Antonio Eguino, y licenciado Valderrama, del consejo de la hacienda de su Magestad.

martes, 21 de julio de 2009

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 51


Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)
…………………

Traslado de la instruccion que don Francisco de Mendoza dió a Pero Luis Torregrosa sobre el rescibir y beneficiar la plata que á Sevilla se enviase de las minas de Guadalcanal.

Contadurías generales, núm. 3073
21 de junio de 1556.

La plata ha de ir derecha á descargarse en la casa de la moneda de la dicha ciudad, y no se descargue en otra parte ninguna.

Cuando se desliaron las planchas de la dicha plata en la dicha casa de la moneda, sea en presencia de la persona que la llevare y del dicho Pero Luis, y del dicho Juan Perea de Sotelo, y del contraste, y del escribano de la dicha casa; y en presencia de todos ellos se pesen las dichas planchas, y se comprueben por la memoria que se enviare firmada del dicho administrador, y del depositario y escribano de esta fábrica, y el dicho escribano de la dicha casa de la moneda dé fe y testimonio della, declarando en él el peso verdadero de cada una de las dichas planchas, y las marcas que llevan y si son las mismas contenidas en el dicho memorial.
Fecho esto en presencia del dicho Pero Luis Torregrosa y del dicho Juan Pérez de Sotelo y de Alonso Alvarez, vecino de la dicha ciudad, y del dicho escribano de la dicha casa de la moneda, se haga la hallacion de la liga que se ha de echar para poner la dicha plata á la ley, y se le eche la liga. Ligada la dicha plata, el ensayador de la dicha casa de la moneda haga su ensaye, y fecho, se entregue la dicha plata al tesorero de la dicha casa por su orden, y tome el dicho Pero Luis testimonio de todo, y el dicho escribano dé fe de la liga que se le echó, y cuánta fue, y ansimismo lo juren en forma los dichos Pero Luis, y Juan Peres de Sotelo, y Alonso Alvarez.


(por problemas técnicos, no podemos facilitar en estos momentos, el texto correspondiente a las páginas 206 y 207 del original. En cuanto podamos localizarlas, serán publicadas estas dos páginas)

domingo, 19 de julio de 2009

Las botellas del bar de El Chato

Hace unos meses (24 de enero), comentábamos una fotografía del antiguo bar El Chato, situado en lo que pensábamos su primera ubicación, en la hoy calle de los Costaleros.

La curiosidad de uno de nuestros lectores sobre unas botellas antiguas, nos hace retomar el tema de este bar centenario.

A veces caemos en la tentación de pensar que el mundo surgió coincidiendo con nuestro nacimiento, y naturalmente nos lleva a pensar que lo que nosotros recordábamos, era el primer bar del Chato. Craso error, porque nuevas fotografías que han llegado a nuestro poder y los comentarios de una persona de la cuarta generación, nos han sacado de nuestro error.

En la primera fotografía donde aparece ese nutrido grupo de personas, al mando del cocinero que perfectamente podemos identificar en el centro de la imagen, el bar se encontraba en lo que hemos sabido fue su tercera ubicación (antes estuvo en la calle Mesones, esquina Muñoz Torrado y antes en la misma calle Mesones entre el Bar Nuevo y la imprenta de Cándido Fernández) y están inmortalizando una gran “buñuolada” que iban a celebrar, donde seguiría un baile, con alguna orquestilla de las que existieron en Guadalcanal. En este caso el local corresponde a la casa de Pedro Rivero, en la fachada que está en la calle Santiago.


Lo que nuestro lector quería saber, era si seguían existiendo unas botellas de gran tamaño de anís, que en principio él situaba en el Bar de la Puntilla, pero que según nos hemos informado, nunca existieron en este bar.

Pero como vemos en esta segunda fotografía –ya en el local de la calle Costalero- efectivamente en el bar de El Chato sí existieron y aunque sólo podemos ver una de ellas, ahí aparece a la izquierda de la imagen. Lo curioso, según nos comentaba Encarnación Gallego (en este caso y gracias a la polivalencia de nuestros apodos, la Chata) es que esas botellas que hemos conocido llenas de aguardiente de guinda, en realidad en su primer uso contenía ron, de la destilería de Rodríguez Hermanos de Málaga. Según nos dice la Chata, a mediados de los años treinta de
l siglo pasado, se puso de moda tomar el café con un chorreoncito de ron, aunque suponemos, que tras el café, vendrían algunas copas más de este licor malagueño.

Pero este bar –como ya conocimos en el caso de las “dulceras”- durante el verano montaba un quiosco en el Paseo de El Palacio, como podemos ver en esta otra fotografía, que se convertía en caseta de feria, durante los días de septiembre, como vemos en la imágen.

Ya
existe un Chato de quinta generación, aunque el bar cerró sus puertas hace unos años. Las dos botellas de ron-aguardiente siguen existiendo, como vemos una de ellas, en esta última fotografía y esperamos que en un futuro volvamos a verlas en ese nuevo bar de El Chato.


Las diferentes fotografías de este artículo han sido facilitadas por Encarnación Gallego, a la que agradecemos además toda la información que nos ha facilitado de la historia de este bar.

A Plácido Cote tenemos que agradecer la etiqueta que figura en la fotografía de la botella, que aunque posiblemente nunca llegó a tenerla, hemos querido aprovechar para recordar los famosos aguardientes que se fabricaron en Guadalcanal.

sábado, 18 de julio de 2009

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 50


Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)

El mismo parecer dió Agustin Guerrero, vecino de la ciudad de Alcaraz.
El mismo parecer dieron Miguel Angelo Pallas, tesorero de la casa de la moneda de Valencia, y Miguel de Salazar fundidor é afinador de oro y plata, vecino de la dicha ciudad, ecepto que en cuanto á los hornos de la Nueva España dice que no los han visto, porque no han estado allá; pero que aquí han visto uno que ha hecho un Juan Martinez, que es para afinar, y dicen que es al modo de la Nueva España, y les parece muy bien para el dicho efeto de afinar.
Dicen asimismo que cuando se lava el metal, lleva el agua mucho dello, pero que cuanta cantidad será no lo saben, y que lo ha experimentado el dicho Salazar tomando tierra de la del arroyo, después que salia de los lavaderos, é halló en ella plata muy delicada de la que se iba de los lavaderos, é vió y entiende que lo que se pierde por causa del dicho lavar es corto.
Está corregido con el original que pasó ante mí el dicho Francisco Pantoja, escribano de S.M. y de la dicha comision, y en fé dello lo firmé de mi nombre.- Francisco Pantoja.

Carta de Garcia Martin de la Bastida, uno de los partícipes en las minas de Guadalcanal, dando algunos avisos acerca de ellas.

Secretaría de Estado. Correspondencia de Castilla, nº 113

15 de junio de 1556

El sobre de esta carta dice: - Al muy reverendo y muy magnifico señor el señor Antonio de Eraso, canónigo de Sevilla é mi señor, en Valladolid: para que la vea el señor Eraso.

Muy reverendo y muy magnífico señor: Deseo mucho ser mas venturoso en esta que en las pasadas; é ya que en lo que supliqué á vuestra merced acerca de la casa de la encomienda no hobo lugar, en lo tocante desta lo torno á suplicar. En ansi que hay carta de la cámara de S.M. en esta villa, en que piden el valor y riqueza desta mina desta villa de Guadalcanal, digo: que della se han sacado mas de trescientos mil ducados: en plata y metal y relaves hay mas de otros cincuenta mil ducados, y con la demasiada gente que hoy hay, está casi embarazada; porque certifico a vuestra merced que con la mitad de la gente que hay se sacasen cada una semana mas de veinte mil ducados, y con un tercio menos de costa; y si fuera tan acreditado y rico que bastara mi crédito, yo cumpliria lo que digo, y si quisiesen decir de los hurtos que fueran muchos, no pudieran seer mas de los que hoy son, y cada dia van en crecimiento, que no basta juicio de hombres para lo escusar.

Hay en la mina cuatro pozos que hacen metal, y sobre todo uno que dicen de Martin Delgado: no embargante que todos son suyos, este se aventaja que lleva una caja de treinta y siete pies de luengo, y dos pies y medio de ancho. Es muy recio de labrar, y á lo mediante dios ha de ser el mas rico que hata hoy se ha descubierto en la cristiandad: lleva este metal asentado. En los otros tres pozos no va asentado el metal, aunque á veces salen unos cochizos que son muy ricos, mas que no en el otro pozo, salvo que son pocos. Hay siempre lavadura en ellos, unas veces buena y otras no tal. Esta es la cuenta de la mina y pozos.
Ya tengo escripto á vuestra merced como tendo de cien partes de toda la mina tres, y como hice en el beneficio della sesenta y tres fundiciones: salieron mas de treinta y cinco mil ducados. Hobe de provecho de una partición que á los principios hecimos ciento y cuarenta y dos mil maravedis, é me he ocupado en el beneficio y negocios de Martin Delgado, descrubridor della: desde el mes de agosto pasado, he gastado mas de cuatrocientos ducados: aunque S.M. lleve de tres partes las dos que no se ha hecho en el tercio que queda, me vienen cuatro mil quinientos ducados en lo sacado, que no es nada con lo que se tiene de sacar, porque están los pozos de quince y dieciséis estados: dicen que se pueden ahondar mas de cien estados. Tengo mi muger y tres hijas. Deseo mucho que S.M. fuese servido, atento mi necesidad, me hiciese merced de darme algo, y ansi lo suplico á vuestra merced lo escriba al secretario mi señor. En verdad que debajo de que S.M. me hiciese merced, yo me querria quitar de ver hacer estos gastos tan demasiados, que se puede decir que es hacienda de Rey que se lleva la mitad en gastos. Suplico á vuestra merced envie esta carta al secretario mi señor, porque como su merced lo ordenare, yo lo cumpliré, y no haré otra cosa, y vuestra merced me avise. Hay de gastos en la mina hasta hoy veinte mil ducados. Nuestro Señor la muy reverenda y muy magnífica persona de vuestra merced prospere y guarde, y en el estado acreciente. De Guadalcanal á quince de junio de mil quinientos cincuenta y seis. Besas las muy reverendas y muy magníficas manos á vuestra merced su servidor.- Garcia Muñoz de Bastida.

jueves, 16 de julio de 2009

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 49


Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)

31 de mayo de 1556

En la villa de Guadalcanal á treinta y un dias del mes de mayo de mil quinientos y cincuenta y seis años ante el ilustre señor don Francisco de Mendoza para ante mí Francisco Pantoja, escribano de S.M. y de provincia en su Corte, parecieron presentes Juan de Añasco, y Baltasar Gallegos, y Diego Lopez Veinticuatro de Sevilla, y Juan Ruiz Martinez, y Esteban Franco, vecinos de la ciudad de Sevilla, é dijeron que en cumplimiento de lo que por el dicho señor don Francisco de Mendoza les fue mando, ellos han visto muy particularmente las minas que cerca desta villa se benefician y labran, de que es administrador el contador Agustin de Zárate, é la manera de beneficiarlas, é labrarlas, é del lavar, fundir, é afinar los metales y el sitio ó fábrica de las dichas minas, é todo lo demas que se requiere ver, é habiendo visto, é platicado, é conferido sobre ello, les parece lo siguiente.
Que los pozos están hechos, van bien labrados, y que según la dispusicion esta veta que se labra, no parecia que conviene en ella el tajo abierto, y asimismo la disposición de la tierra no da lugar á ello por ser baja, y que es bien ahondar en pozos, asi para saber lo que tienen, como para que tiempo de aguas quede lo alto por labrarse.
Que en lo que toca al lavar los metales parece que en ninguna manera se deben de lavar los metales que destas dos minas que se labran salen, y que del lavarse, se recibe gran perjuicio y pérdida de plata, y se gasta mucho metal; de manera que aunque la mina sea muy durable, en poco tiempo se acabará, y que al respecto de la hondura que agora ha visto que tienen los pozos, es mucho metal el que se ha perdido, y se habrá de sacar mucho mas interese conforme á como los metales de las dichas minas son ricos.
Que en lo que toca al fundir los metales, les parece que se fundan por lavar, y que estos hornos que usan los alemanes son buenos para fundir el metal sin lavar, aunque todavía les parece que se hagan hornos, como se usan en la Nueva España, porque creen que, aunque estos por lo que se ha hecho en ellos parecen buenos, los otros podrían ser mejores para sacar una cantidad de plomo que estos sacan, porque asi, los san los de la Nueva España de otros metales no tan buenos como los de estas minas, y que con esta manera de fundir por lavar con los unos ó con los otros hornos, segun lo han visto, se sacará cada dia mas plata que se saca con la misma gente, y con mucha menos, y no se desperdiciará la cantidad de metal que se desperdicia, y plata que lleva el agua, y se escusan ladronicios que puedan haber beneficiándose lavado, como se beneficia: que les parece que en ninguna manera se haga fundicion de metal lavado, porque entienden que se pierde con ello mucho, visto la calidad de los metales, y la manera con que aqui los funden.
Quevistas las fualinas donde afinan, les parece y tienen por cierto que de la manera que se afina en la Nueva España por hornos de reverberación, afinarán mucha mas cantidad y en mucho menos tiempo, y saldrá mas plata y mucha mas almártaga y á menos costa, y se escusará el hacer de plomo almártaga en Sevilla, porque en tres quintales de plomo rico que en las fulinas se afinan, afinándolos en la reverberación, podrian afinar con ellos otros diez ó doce quintales del plomo pobre, y que tambien los podian afinar de rico, sino fuese por el inconveniente de ser las planchas de plata que se sacarian tan grandes, que sería menester cada vez deshacer el vaso para sacar la dicha plancha de plata.
Que les parece que se hagan ingenios de caballos, pues que no hay dispusicion de agua para hacellos de agua para moler y fundir, y afinar, y que con hacerlos, se ahorrará mucha costa de gente, y se funde, muele y afina en menos tiempo, y la fundicion es muy mejor porque es mas recio el soplo, y sacará mas cantidad de plomo y en menos tiempo.
Asimismo les parece que los cochizos y metales pardos que se sacan de los pozos, no se fundan sino que se deben sobre el plomo en los dichos vasos de la reverberación á uso de la Nueva España, y esto se puede hacer al tiempo que el plomo pobre se ha de hacer almártaga sin otra costa ninguna.
Que vista la casa que está hecha, les parece que se hagan casas convenientes para estos ingenios de fundiciones y afinaciones y moledores, y guardar los metales, porque la que está hecha, no es conveniente, porque aun para las afinaciones que estas hechas, y para la guarda de los metales no basta ni es suficiente, y este es un parecer de todos de conformidad, y lo firmaron de sus nombres.- Juan de Añasco.- Baltasar de Gallegos.- Diego Lopez.- Juan Ruiz Martinez.- Esteban Franco.- Pasó ante mí.- Francisco Pantoja.
En el asiento de las minas de Guadalcanal á nueve dias del mes de junio de mil é quinientos y cincuenta y seis años, ante el dicho don Francisco de Mendoza, por ante mi el dicho Francisco Pantoja, escribano, pareció Alonso de soto, vecino de Badajoz, é dijo que él ha estado en las minas algunos dias para ver la manera de beneficiarlas é labrarlas, y el lavar, fundir y afinar de los metales y el sitio y fábrica de las minas, é todo lo lo demas que se requeria ver; é habiéndolo visto todo, é informándose de todo lo demas que le ha parecido ser necesario entender acerca dello como persona que ha estado en Indias, y tiene práctica y experiencia en cosas de las minas, é visto el parecer que cerca dello dieron Juan de Añasco, é Baltasar de Gallegos, é Diego Lopez, é Juan Ruiz Martinez, y Esteban Franco, que es el de suso contenido, dice é declara que su parecer acerca dello es el mesmo que los susodichos han dado según y como él se conviene.- Alonso de Soto.- Pasó ante mí.- Francisco Pantoja.

martes, 14 de julio de 2009

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 48

Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)

Pareceres que se mencionan en la carta anterior sobre que no se laven los metales, y otras cosas.

16 de junio de 1556

En el asiento de las minas que se benefician en el término dé la villa de Guadalcanal á diez dias del mes de junio de mil y quinientos y cincuenta y seis años, por mandado del ilustre señor don Francisco de Mendoza, á quien está cometido por S.M. lo tocante á las dichas minas é á las otras destos reinos, fue recibido juramento en forma de derecho de Martin de Molina fundidor y afinador de todos metales, vecino de la ciudad de Sevilla, so cargo del cual declaró ser de edad de cuarenta y cinco años, é fue preguntado si ha visto estas dichas minas que se benefician é labran en nombre de S.M., y el metal dellas y la manera de labrarlo, é fundirlo, é afinarlo, é qué es lo que le parece acerca de si se ha hecho é hace bien y á provecho: el cual dijo que el ha visto muy particularmente las dichas minas y el metal que dellas se saca, y la manera de labrarlo, é de fundirlo, é afinarlo, é todo lo demas que en ello se hace, porque este testigo por la navidad pasada estuvo en las dichas minas, y en la villa de Guadalcanal, donde entonces se afinaba el plomo plata de las dichas minas, é afinó hasta quinientos marcos Della poco mas ó menos, é asimismo agora lo ha visto otro vez de tres dias á esta parte, é que so cargo del juramento que hecho tiene, que en haberse fundido é fundirse el meetal de las dichas minas lavándolo, se ha perdido en todo lo que se ha fundido hasta agora al parecer deste testigo la cuarta parte de todo ello ó dende arriba, lo cual no se hoviera perdido si el dicho metal se fundiera sin lavarlo, porque al tiempo que lo lvan se lleba el agua mucha parte dello, que como dicho tiene será la cuarta parte ó dende arriba; é ha causado que como el dicho metal es rico y muy liviano, que mucha parte dello se hace lises, lo lleva el agua como su fuese harina: é que habiendo este testigo visto y entendido esto antes de la navidad pasada, dijo é ofreció muchas veces al contador Agustin de Zárate, administrador de las dichas minas que este testigo fundiria de valde todo el meetal que de las dichas minas le quisiesen dar, con que le diesen la plata que mas sacase, que los otros fundidores que entoces habia de Hornachos y de Azuaya que lavaban los metales, y que recibiria por peso otro tanto metal como á los otros se diese, por manera que ahorraba á S.M. todo lo que habian de dar para los jornaleros de las fundiciones y costas de los hornos que tambien los habia de hacer este testigo á su costa y las carbonillas, é para esto traía este testigo otros compañeros que ofrecian lo mismo, é que esto lo hacian á fin de fundir el dicho metal sin lavarlo, para ganar lo que veía que se perdia lavándolo, aunque no le dijeron al dicho contador la causa porque lo hacian, no embargante que le parece á este testigo haber dicho en aquel tiempo al dicho contador que se perdia en lavar dicho metal, é porque este testigo ensayó lo que se iba por el agua, é halló que tenia mas de á cinco reales por libra, é así aconsejó á unos mercaderes de Sevilla, que si les quisiesen vender los relaves de las dichas minas que los comprasen porque valian mucho, é que con fundirlo sin lavarlo se escusaba todo esto, porque no se llevaba nada el agua ni quedaban relaves, é se ganaria en ello la cuarta parte como dicho tiene, é ternia poca mas costa esto que lo otro por causa de lo que después es menester de gastar en fundir relaves, é que esto es verdad para el juramento que hizo, é firmólo de su nombre, leyósele este dicho, y ratificóse en él: encargósele á este testigo el secreto.- Juan de Molina.- Pasó ante mí.- Francisco Pantoja.
En dicho asiento de las minas de Guadalcanal á doce dias del mes de junio de mil é quinientos é cincuenta y seis años: por mandado del dicho señor don Francisco de Mendoza fue recibido juramento en forma de Diego Rodrigo Sanchez, vecino de Sevilla, oficial fundidor de todos metales, é declaró ser de edad de cuarenta años poco mas ó menos, é siendo preguntado cerca de lo susodicho dijo: que de cuatro dias á esta parte este testigo ha estado y está en estas minas de Guadalcanal, de que es administrador el contador Agustin de Zárate, ha visto los metales dellas, é la manera de lavarlos, é fundirlos, é afinarlos, é todo lo demas que para el beneficio dellas se hace; que este testigo como oficial del dicho oficio, le ha parecido ser necesario ver é que so cargo del juramento que hecho tiene, que á todo lo que se le alcanza como persona que ha que funde metales veinte y dos años poco mas ó menos, le parece que en haberse lavado y lavarse los metales que se ha sacado y sacan de las dichas minas, se ha perdido y pierde mucha parte del interes que se caria de las dichas minas, que al parecer deste testigo será la quinta parte lo que se ha perdido é pierde como mas ó menos, porque el metal es bueno y de calidad que se puede muy bien fundir sin lavarlo, é asi lo ha visto probar este testigo, y se funde muy bien sin lavarlo, é haciéndole ansi, se aprovecha toda la plata que tiene el metal, é no quedan lelabes, y si se hace la fundicion de una vez, é cuando se lava, ha visto este testigo que el agua se lleva mucho del dicho metal porque es delicado, é mucha de la plata que tiene muy nenuda y como agua, y asi se ven con el agua que se va de los dichos lavaderos estar entre la tierra que van por el lises de la dicha plata; y que aunque á este testigo le parece, y es asi que la fundicion por lavar será mas costosa que de lo lavado, el provecho sería mucho mayor, porque si tomasen del buen metal cien arrobas, sacarían dello al parecer deste testigo cuarenta marcos de plata mas no lavándolo que si lo lavasen, y á este testigo que han informado que el metal que hasta agora se ha lavado en las dichas minas, ha sido muy bueno, y en que puede haber habido la dicha pérdida, y que al parecer de este testigo la costa que tiene mas el fundir el metal por lavar que no lavándolo, será en cada cien arrobas cincuenta ó sesenta ducados, esto agora de presente, no tratando de los relabes que dejan del metal lavado; pero que habiéndose de aprovechar y beneficiar después los relabes de lo lavado, verná á tener la mesma costa ó casi lo por lavar, y todavía el provecho de lo por lavar será muy mayor, porque no se pierde nada de lo mucho que se pierde á los que lavan, lo cual es cosa muy notoria, é que si deste testigo fueran los dichos metales no lavaria como no haya alguno que tenga necesidad de lavarse como suele acaecer; pero si aquello lo envuelven con otro de lo bueno, se hará la misma fundición, é habrá el mismo provecho que dicho tiene de fundirlo sin lavarlo: e que lo que dicho tiene es la verdad para el juramento que hizo, é no lo firmó por que dijo que no lo sabia, é se leyó este dicho, y ratificóse en él.- Pasó ante mí.- Francisco Pantoja.
Está corregido con el original que pasó ante mí el dicho Francisco Pantoja, escribano de S.M. y de la comsion del señor don Francisco Mendoza, y en fé dello lo firmé de mi nombre.- Francisco Pantoja.

domingo, 12 de julio de 2009

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 47

Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)

V. M. me manda por un capítulo de la instrucion, que provea que se requieran todas las minas, y caben y ensayen para entender de qué provecho son, y entendida la cantidad de registros que hay, y tan lejos unas de otras, y que las que y he visto por el camino, me parecen de poco provecho, y que ninguna de ellas llevan veta, ni se han ahondado; hasta dar el metal entiendo que será mucha costa á V.M.,porque la tierra toda está muy cara, y es necesario proveer personas de confianza y experiencia, y que con cada uno que fuere á esto ha de ir un escribano, y que sirva de alguacil y un plomero, y que en las minas que se hubiere de sacar metal para hacer los ensayes, no se ha de topar luego ni dar en el metal, como es ordinario cabar y ahondar pozos ocho y diez estados, y haberse de hacer esto en todas las minas á costa de V.M., paréceme que es inconveniente y mucho gasto porque pasan de mil y quinientas minas las que estan registradas, y visto esto, tengo ordenado de mandar á las paartes que me muestren las mimas que han registrado en esta comarca, ó á la persona que nombro para ello, y si las tales minas no llevan veta ni metal, les mando que so pena de perdellas, las ahonden hasta dar en el metal dentro del término que ma parece, y que dando en él, me lo vengan a manifestar con la misma penapara que luego se saque el metal, y se haga el ensaye dél, y en las minas que estuvieren ahondadas hasta el metal, se sacará y hará el ensaye á costa de V.M., aunque con las prohibiciones que se hanhecho no mantenido lugar de ahondallas los que las han dscubierto.
A Martin de Ramoin he detenido aquí como escribí en la pasada á V.M. y ha convenido para que entienda qué cosas son mimas y labor dellas, que es oficio y lenguage por sí, y el que no tiene esto entendiddo, aunque en algunas cosas provea con diligencia pierde mucho en lo principal que se le encarga, que es el beneficio de los metales desde que se sacan de la mina hasta que se saca la plata, y pesarmehia que tomase otra opinión como la de Zárate, porque será mas deshacerla que en aprender bien lo que ha de hacer: demas desto he entendido que el ensaye que se hizo del metal de Aracena, no fue tal de que deba tener satisfacion, y hasta hacer traer el verdadero metal y en cantidad y por persona plática y de conocimiento en esto, para que en mi presencia se hagan los ensayes por mayor, y hasta tener entendido el fruto dello, no ma pareció que se debia enviar á asentar aquella hacienda.
Entre las personas que hice venir es un Juan de Añasco, al cual embié á Aracena para que se haga sacar de las dos minas de que V. M. tiene relacion que son buenas, dos cargas de metal y vea la calidad de las minas, y que el metal que dellas enviare sea de las vetas principales; porque hay grande engaño en estos ensayes y en el sacar del metal de las minas; porque pretenden por muchas vias interese las partes, y aunque él lo entiende como quién ha visto muchas minas y las ha tenido, envié con el un plomero para que se haga toda la diligencia que es posible como conviene, para asentar una hacienda como V. M. lo manda; y no he enviado antes á hacer esta diligencia por no tener persona á mi contento para este efecto, y yo no he querido apartarme de aquí porque conviene así á lo que V. M. me manda, habiendome enviado el metal, se hará en mi presencia el ensaye por mayor, y respondiendo como es razon y V. M. tiene entendido que aquellas minas son buenas, iré á Aracena y se entenderá en asentar aquella hacienda, de manera que de la primera vez se acierte y con mucha brevedad en este tiempo lo de aquí estará enhilado.
Demas destas dos minas ordené á Juan de Añasco que me envie metal de otra cerca de estas de que tengo buena relacion, y que desde allí pase á lo de Valverde y me envie una carga de metal de aquella mina del pozo de que se habia sacado metal para hacerse ensaye por mayor, porque cuando yo la ví estaba lleno de agua y no habia aparejo en breve de desaguarla y hacer sacar metal.
Asimismo le di comisión para que visite otras minas en otras partes, y de las que le pareciere, hecha la diligencia necesaria conforme á la instruccion que le dí por la orden que yo aquí tengo, me envie metal para que acá se hagan tambien los ensayes por mayor, y para que mejor acierte no se haga costa en minas de poco provecho va el plomero con él.
Yo hice labrar tres pozos en la misma veta de estas minas, y de ordinario andan en ellos cabando: en el uno dellos se ha dado en metal que es de la suerte del de Gonzalo Delgado: dícenme los plomeros que será rico, porque se ha ahondado muy poco, y el metal comienza á ser de lo bueno, la vena adelante, en lo que dicen de la gran compañía de los de Azuaga, é vísto y platicado con plomeros de espiriencia, parece que responderá allí el buen metal; hago que se ahonden seis pozos, y espero en Dios que serán buenos algunos dellos, y asimismo se harán otros pozos en otras venas de las que tuviere satisfacción.
Considerado de la utilidad que se seguirá de traer los alemanes pues dicen son necesarios, y lo he platicado con las personas que aqui han venido y paréceme que no se deben traer mucha cantidad dellos; y que si viniesen hasta ciento, que fueren oficiales fundidores y mineros y carpinteros para ademar á su modo, que será bastante número para las minas que agora V.M. manda armar, porque si se tiene cuidado de poner españoleslo harán muy bien, y es necesario que se haga así, porque es gente que al mejor tiempo y cuando mas necesidad ven, se quieren ir, y rescátanse como ven la necesidad que se tiene dellos, y hay dos españoles que funden como ellos; para cabar ni traer hornos no ha necesidad de alemanes, porque lo hacen mejor los nuestros, y en lo de la fidelidad, el recaudo de la persona que tuviere á cargo la hacienda es la mayor parte, y que se castigue rigurosamente los hurtos que se hicieren.
Aquí hay noventa y tres alemanes, y según me dice Zárate es insufible el trabajo que con ellos tiene; oficiales serán hasta doce ó trece, los demas son personas que sirven en cabar y en los tornos y fuelles, estos se sustentarán de todo cuanto fuere posible.
Sobre labrar las minas de aquí á tajo, he platicado mucho y hecho entrar en ellas plomeros y otras personas que lo entienden, y parece que en estas que agora se labran no conviene segun el sitio y dispusicion dellas y calidad de la tierra.
Asimismo he tratado con las personas que aquí han venido, si tienen arte estas minas de durar mucho, y habiendo entrado en ellas, les parece que el pozo de Martin Delgado de que se hace hacienda es fixo, por ser metal muy fuerte é ir bien encajado, y que los de Gonzalo Delgado les parece que tienen muestras de durar, aunque en lo hondo han dado en alguna tierra suelta que les descontenta, pero muchas veces acaece atravesarse esta tierra entre el metal y por sanearme mas yo entré en los pozos y me pareció a mismo, y la falta que habrá en no ir bien, ademado lo de la parte de Gonzalo Delgado, se remedia con parecer de todos los que entienden.
Para esta fábrica conviene hacer ingenios, de madera para el fundir y moler como se hace en la Nueva-España, estáse labrando uno, y acabado se dará orden de hacer mas.
Yo fui á Cazalla y ví las minas de allí, y hice limpiar los pozos de las que mas opinion tenían, y por no se poder sacar el metal dellas tan en breve y dejar aquí ordenados ciertos ensayes á que me habia de hallar presente, dejé una persona de confianza y esperta que hiciese sacar metal destas minas con plomeros, y tuviese cuenta con la veta, y me vine; llegado que sea el metal y entendida la relacion desta persona se harán los ensayes para ver el fruto de que son.


Los gastos de aquí son grandes, así por la careza de la tierra, como por la mucha gente que ha venido y viene para que mejor se entienda lo que conviene á esta hacienda, y á las demas que se han de asentar.
Agustin de Zárate me ha dicho que envia relacion particular de la plata que se ha sacado hasta agora.
A la carta que V. M. mandó escribir á veinte y seis de mayo, responderé largo, y entiendo cumplir lo que V. M. me manda en ella. Nuestro Señor guarde la Católica y Real Persona de V.M. con acrecentamiento de mayores reinos y señoríos como sus criados y vasallos deseamos. En las minas de Guadalcanal ocho de Junio de mil quinientos cincuenta y seis. -De V. C. R. M. humilde vasallo que los Reales pies y manos de V. M. B.- Don Francisco de Mendoza.