martes, 31 de marzo de 2009

Pregón de la Semana Santa de Guadalcanal 2009

José Ángel Fontecha Vázquez


Guadalcanal a 29 de marzo de 2009



A mis abuelos



A Estrella






PRESENTACIÓN


Con la Venia de nuestro párroco don Gabriel Sánchez, Excelentísimo Alcalde de Guadalcanal, Ilustrísimas Autoridades, Hermanos y Hermanas Mayores de las distintas hermandades, cofrades, familiares y amigos que me acompañáis en este día:
Hoy el corazón me está volviendo a palpitar.
No sólo por los nervios, que los tengo. Sino también por la satisfacción, el orgullo y el agradecimiento que siento hacia vosotros por elegirme, animarme y confiarme tan importante labor como lo es, el ser pregonero de la Semana Santa de mi pueblo, de la Semana Santa de Guadalcanal.
Es en estos momentos iniciales de nervios, de palpitar y de orgullo cuando más me acuerdo de la figura de Inmaculada Navarrete.
Aquella mujer de ideas libres con la que dí mis primeros pasitos en el mundo del periodismo y que tanto bien me hizo en el devenir de mi carrera.
Sabedora de mi afición por esta nuestra Semana de Pasión se dirigía a mí muy a menudo con el apelativo de “manasantero”; nombre con el que se conoce en su tierra a aquéllos que al igual que a nosotros nos mueve el sentir, la pasión y el trabajo por la Semana Santa.
Recuerdo como en más de una ocasión me relató lo que supuso para ella ser pregonera, hasta en dos ocasiones, en su pueblo malagueño. La satisfacción de llegar a todas las personas que como ella, y como nosotros hoy sentimos tan de cerca esta misteriosa pasión.
Es por eso que hoy comienzo con el recuerdo de aquel maravilloso tiempo que pasé en aquella redacción. Aquellas conversaciones y aquel preludio de lo que hoy soy.
Puedo decir pues, que mi mentora, por increíble que parezca, fue la gran Inmaculada Navarrete que hace tres años me metió ese gusanillo de ser yo el que hoy Veintinueve de marzo de dos mil nueve sea quien os traiga el mensaje de todo “manasantero” al pueblo de Guadalcanal.
Vaya mi agradecimiento a quien tanto me enseñó.

EL RECUERDO


"Dime y lo olvido. Enséñame y lo recuerdo. Involúcrame y lo aprendo"
Palabras de Benjamin Franklin que me sirven hoy para describir el sentir de un niño que aún no sabía leer ni escribir y que ya conocía todas las denominaciones de cada una de las hermandades de su pueblo.
Un niño que se movía al compás de la banda de los Alabarderos.
Que conocía a los diferentes titulares que cada primavera desfilaban en sus pasos por la calles de su pueblo.
Un niño que no deseaba otra cosa en el mundo que no fuera ser costalero. Los sueños de este niño comenzaron a fraguarse sin que él lo supiese. Al poco de nacer, su tío lo hacía hermano de la Hermandad de la Borriquita. Aquella que en mil novecientos setenta y nueve fundara el memorable don Antonio. Quien le iba a decir a él que nunca jamás la abandonaría.
La pasión, que poco a poco se le iba inculcando a este niño dio más de un quebradero de cabeza a su madre. A quien no le quedaba otra que aceptar los deseos del enano cuando se le antojaba hacer su particular ofrenda floral a la Virgen. ¿A qué Virgen? A la que tocara en ese momento.
Tampoco se libraba la mujer de construir pasos de cartón y papel de aluminio para el entretenimiento de éste y de su hermano Iván.
Tampoco su padre se libraría de aquel sentimiento y había de cargar con él a los ensayos de costalero que todas las semanas llevaba a cabo junto al resto de las cuadrillas del paso de misterio del Santo Entierro y de la Virgen de la Paz.
Su padre se ubicaba en la trabajadera correspondiente mientras el niño desafiaba al frío, escuchaba el maltrecho casette y aseguraba que algún día sería él quien ocuparía ese lugar.
Los abuelos también tuvieron que ver, claro que si, en que la pasión y el sentimiento nunca se apagasen.
Aquella casa llena de retratos de hijos y nietos, que cada Semana Santa se adornaba de claveles y gladiolos que los numerosos retoños les llevaban de recuerdo. No existía otra festividad mayor para este niño que no fuera la de ver con sus propios ojos como daba la bienvenida Jesús en aquel siempre maravilloso Domingo de Ramos.
Lo interminable que se hacían el lunes y el martes santo a la espera de que el miércoles por fin volvieran las procesiones.
Ese atardecer infinito que cubría de belleza a Aquél que aguantaba con humildad y paciencia la fustigación a la que era sometido.
El destello de ilusión que llevaba consigo "el Amarrao" en su subida hacia su calle preferida: la calle Santa Ana.
El amanecer del Nazareno que componía una inimaginable postal a su paso por el Palacio, para posteriormente ser clavado en la cruz y poder verlo en la calle Concepción mientras su madre la Virgen de los Dolores portaba rastros de la lluvia de pétalos que desde el cielo caían.
El auge llegaba cuando se echaba la noche y bajo su capucha de nazareno se sumaba a la pena y al recogimiento por la muerte de nuestro Señor, y bastaba con echar la vista atrás para comprobar el amargo semblante de quien tanto lo quiso.
¿Ahí se acababa la Semana Grande para él? Pues no. Fuese como fuere el Domingo había otra, la de la Resurrección y allá que iba, y allá que se me moría de pena porque entonces si que acababa algo grande.
La afición y el sentir no decaían pero hacía falta un nuevo paso.
Una involucración mayor.
Y dicho pasó llegaría en el año noventa y uno. Cuando otra vez su tío lo animó para que formara parte de aquéllos que por entonces no tenían nombre y que todos llamaban Alabarderos.
Ocho añitos y un tambor que casi le superaba en altura
Ocho años y un sofocón porque al enano esta vez se le antojaba tocarle a Nuestro Padre Jesús.
Muchas noches de frío, muchos dolores de pies. Muchos picores y entrillones con el casco de la antigua centuria romana.
Zapatones del cuarenta y tres y manos que incluso en sueño seguían el ritmo de la procesión.
Caminatas interminables hasta el campo de fútbol, la cárcel vieja, el hospital de los Milagros, el callejón de la Cava, la sacristía, o la iglesia de Santa Ana.
Ahí comenzaba a fraguarse también otra pasión. La de la música cofrade. Era una forma más de participar de aquello tan grande. De Nuestra Semana.
La curiosidad del niño iba en aumento y no podía conformarse con un solo instrumento. Tras tres años en la percusión, decidió cambiarse a la noble corneta.
Bajo la batuta del inolvidable Luis, el del repuesto, aprendió música. Lo suficiente para comprender que aquello que sonaba era puro sentimiento.
La pasión ahora iba in crescendo. ¿Por qué conformarse con verla en alguna esquina si ahora podía estar presente en cada paso que daba?
¿Por qué no aportar un granito de arena?
¿Por qué no ser uno de tantos que sacrifica su tiempo para hacer de Guadalcanal punto de referencia cofrade en toda la geografía andaluza?
El niño se hizo adolescente sin apenas darse cuenta.
La adolescencia dio paso a la madurez y todo bajo el manto de algo tan bonito como vivir de un sentimiento tan puro, tan comprometido como el de ser cofrade.
Todo el que me inculcó una tradición, unos valores, unas aficiones lo hizo sin saber que hoy me siento muy agradecido de ser parte de mi Semana Santa.


LA DISTANCIA


Que poco entendía de Semana Santa aquél que dijo un día que la distancia hacía el olvido.
Hoy desde este atril no tengo más remedio que acordarme de todo aquél que por distintos motivos no podrá disfrutar del embrujo de nuestra Semana de Pasión.
No percibirá el embriagador aroma del azahar de los naranjos de su adorada Plaza de España cuando comience a aflorar el piano del Cristo del Amor.
Añorará el reflejo de los cirios reflejados en tu bendita cara Señora de la Paz.
Llorará mientras sus oídos tratan de recordar la voz del capataz del Cristo de los verdes que con fervor guía a sus hermanos costaleros hasta la mismísima gloria.
Velará a nuestra par por la imagen que acompaña a las notas de Amargura.
Su pelo se erizará cuando recuerde su niñez y la solemnidad del Viernes tarde.
Y soñará con la Concepción cuando por la calle Guaditoca asome un año más ese Cristo de las Aguas para perderse después en las tiniebla y resucitar un día después para goce de nuestras almas bajo un cielo inmaculado con la esperanza de que el próximo año pueda dar rienda suelta a su divina devoción.
Todo ello no me es ajeno, y es que hace un año por estas fechas temía que llegara la hora de que diese comienzo ese Domingo de Ramos.
Ese Domingo de Ramos en que por primera vez en mi vida no estaría presente.
Aquella tacita de plata me quería para ella en fecha tan señalada.
Aquella ciudad que con tanto cariño me acogió y de la que tanto me acuerdo me ofrecía su particular visión de ésta, mi fiesta.
Hoy le estoy muy agradecido, ya que de no ser por aquel tiempo jamás me hubiera dado cuenta de lo que siento yo por ti, Guadalcanal.
Me resulta muy difícil describir lo que sentí aquel domingo de marzo, cuando en la puerta de aquella iglesia esperaba que el milagro se produjese.
Que de alguna manera me llevase con los míos y poder disfrutar de mi Burra y de mi gente.
Sus bellas imágenes, la alegría de sus gentes, los sones de su pasión... nada podía hacer que me olvidara de todo aquello que añoraba.
Mi pena, sin embargo, se agrandó a medida que las nubes aparecían en el cielo de aquel nefasto Miércoles Santo.
Aquel sagrado día que tantas lágrimas costó a mis amigos cofrades.
Como un niño que despierta de un mal sueño, deseé mediante una llamada que una voz amiga y lejana me mintiese y con alegría me dijese, nuestro Peña está en la calle.
No hubo en mi corazón sino un sabor amargo pensando en el dolor de todo un pueblo llorando aquel deseo del señor.
A ti paisano, que hoy lejos te encuentras
espero que mi palabra te llegue
y que sinceramente entiendas
que se de tu pesar.
Yo que un día dije Gracias Cádiz
pero yo quiero a mi Guadalcanal.



DOMINGO DE RAMOS


A los que este año sí que podamos estar, a buen seguro, nos despertará el primer rayo de luz de la mañana.
Un rayo especial puesto que no se trata de un día como otro cualquiera, sino del Domingo de Ramos.
Todo guadalcanalense que haya pasado su infancia en este maravilloso pueblo sabe de lo que hablo, cuando digo, que se trata de un día muy especial.
Una mañana cargada de luz, color, devoción y todo un sin fin de sentimientos que aún quedan por nombrar y que el hombre, en todos sus años de historia, no ha conseguido.
En este día, todos miramos al cielo disipando cualquier abismo de desorden en una mañana que se hizo para el disfrute.
Recorrer su calles con las brisas de la primavera resulta un placer solo al alcance de unos pocos.
Los aromas se entremezclan unos con otros haciendo muy difícil explicar la explosión de vida que se almacena en nuestros corazones.
Con paso firme y decidido caminamos hacia esa Plaza de los Naranjos, que en días como este cobran mayor protagonismo y nos ofrecen otra de las maravillas de la naturaleza.
La bendita flor cobra vida y nos anuncia el principio de aquello que venimos esperando todo un año. La antesala de nuestra pasión.
Los minutos en esa plaza se hacen eternos mientras observamos como acuden matrimonios con sus hijos, parejas de novios, amigos y amigas.
Sus gestos, sus sonrisas e incluso sus nervios adquieren matices muy diferentes en este gran Domingo.
Los minutos pasan y se acerca la hora, cuando de pronto nuestro corazón late al ritmo del tambor en paso de ordinario.
A lo lejos se divisa una marea de gorras blancas y cinturones celestes. Se trata de la Banda de Cornetas y Tambores que acude fiel a su cita para acompañar a su Señor. Al que le deben el nombre y al que le dedicarán como de costumbre la primera marcha.
Ya queda menos. La venia está pedida y poco a poco se abre el portalón de la iglesia.
En la penumbra y saludando a todo un pueblo el Cristo del Amor montado en su borriquita.
En el aire un repique de campanas alerta de que todo comienza. Guadalcanal, alégrate, tu Cristo está en la calle.
Junto a Él su madre María Santísima del Rosario, con la cara llena de alegría de ver como un año más, entre Palmas y Azahar su Hijo recibe tan acogedor recibimiento como en el que en este día le brinda su gente.
Los capirotes celestes del cielo de la mañana avanzan lentamente. No hay prisas, el Señor está hoy con nosotros.
Una primera levantá. Un primer aplauso. Una primera marcha, como no, Cristo del Amor.
Todas las miradas ahora se dirigen a tu rostro y no cesarán en ningún momento, puesto que en cada esquina de tu recorrido habrá un sentimiento.
En cada levantá un recuerdo. En cada chicotá una emoción.
Esta fuente inagotable de sensaciones perdurará durante todo el trayecto, seguro de ello estoy.
Y su culmén llegará, como cada año, cuando al filo de las tres de la tarde regreséis bajo vuestro olivo al escenario donde todo comenzó.
A esa Iglesia, donde Don Antonio, ese personaje tan querido en Guadalcanal, tuvo en idea la fundación de la humilde, venerable y entrañable Hermandad de la Borriquita.
Hay tiempo, sin embargo, de echar la vista arriba cuando en la Plaza otra vez, luzca con maestría el sentir del costalero a la voz del capataz.
Cuando el niño, enfundado en su pequeña túnica admire con ternura la grandeza de lo que tiene ante sus ojos.
Una orden más y el paso se gira hacia el pueblo. Para despedirse hasta el año que viene de quienes tanto lo quieren.
Y mentiría si dijese que se lo que sentiré en ese momento. De lo único que estoy seguro, si me lo permiten, es que cuando todo acabe estaré deseando encontrarme con la mirada de los míos y como no, con el abrazo de quienes han luchado este año conmigo para que podamos disfrutar de tan singular mañana.

Eli, Sonia, Juan, Ismael y Antonio... Gracias por un año inolvidable.



LA MÚSICA


Al éxtasis de pasión de ese gran día, de ese gran Domingo de Ramos, le siguen en nuestro querido pueblo dos días de espera.
Más de cincuenta horas para poder ver una nueva imagen en nuestras calles.
Para seguir dando rienda suelta a nuestro más puro fervor.
Sin embargo, la Semana Santa comenzó, la flor continúa abierta y en el ambiente algo hace suponer que no nos encontramos ante dos días cualesquiera.
Basta con pasear por sus calles una de estas tardes y agudizar el oído para dar fe de lo que digo.
Las notas campean a sus anchas por las calles Andrés Mirón, Costalero y Tres Cruces, porque en el centro justo una banda ensaya.
Se trata de la Asociación Musical Nuestra Señora de Guaditoca. La misma que abría este acto.
Aquella que se convirtiera en la década de los ochenta en otra de las grandes aportaciones de Don Antonio para la Semana Santa de Guadalcanal.
Hoy, desde tierras onubenses a buen seguro se sentirá orgulloso de aquello que creó y de ver como la semilla que él mismo sembró fue creciendo y creciendo hasta convertirse en todo un jardín de buen gusto y de mejor calidad.
A todo guadalcanalense le agrada ver como este grupo humano pasea el nombre de nuestro pueblo y nuestra Patrona por las calles de otras localidades.
Oír el nombre de Guadalcanal en bocas sevillanas y cordobesas supone todo un orgullo para nuestros oídos y verlos crecer en su tarea.... toda una satisfacción.
Pero además, tenemos el inmenso placer de disfrutarlos también en nuestra Semana Grande.
Aún permanece en mi memoria aquel recuerdo de verlos desfilar en ordinario. Todavía me parece increíble comprender cómo podían soportar el ritmo con instrumentos tan pesados como la enorme tuba o el bombo descomunal.
Llegaban y se posaban a un lado de la puerta de la iglesia y tras la salida del palio marchaban con él llenando de dulzor tan lindo caminar.
Cuando don Antonio se marchó muchas fueron las voces de incertidumbre que se mecieron sobre esta formación...
Hoy, aquellas dudas desaparecieron y todo un pueblo puede comprobar como aquel proyecto no se quedó solo en una mera ilusión, sino que gracias al tesón y entusiasmo de sus miembros siguió creciendo hasta llegar a ser punto de referencia en gran parte de nuestra provincia.
Antaño eran prácticamente unos desconocidos para mí. Hoy el orgullo me inunda por decir que estos genios del pentagrama son también mis amigos y que en días como este no podría tener jamás mejor presentación.


Y si esto suena desde costalero, un poco más allá algo grande se pega también al oído.
Allá donde tiene su fin la luz, la vida se hace presente.
Un agudo sonido sale de una corneta mientras la chavalería cruza un paso de peatón.
A medida que te acercas el sonido del cobre se hace latente y un tambor sale a la calle a recibirte.
Cuando pasas al interior un mar de recuerdos sobre una moqueta roja te da la bienvenida.
En una esquina suenan unas palilleras y el resto de sus compañeros entonan un mismo son.
No hay palabras, porque en ese momento es donde comprendes donde se fragua toda la pasión.
Noches frías de agua o nieve. Largas caminatas. Mil y un sacrificios. Es la historia eterna de la Banda de Cornetas y Tambores Santísimo Cristo del Amor.
Juventud y veteranía se mezclan y cogen de la mano para hacer posible un año más que la pasión no desfallezca.
Y cada año un nuevo deseo, y en cada ensayo una misma ilusión. En cada marcha la alegría y en cada nota un gesto de devoción.
Y todo para que cada Domingo de Ramos cuarenta y seis corazones latan al mismo son.
Para presenciar al domingo siguiente las caritas de satisfacción y en la mente un recuerdo de todo lo que en un año pasó.
No cabría en todo un pregón la cantidad de recuerdos que poseo de esta banda.
Desde que a los ocho años me enfundara un tambor hasta el día de hoy son muchas las vivencias por las que he pasado. Muchos los compañeros que he tenido y muchas las alegrías que me ha dado.
En un día como el de hoy no podía, ni mucho menos olvidarme de ellos.
Parte imprescindible de esta nuestra Semana Santa, ya va siendo hora de que reciba su merecido reconocimiento.
Un reconocimiento avalado por años y años de sacrificio, de entrega y de trabajo. Por lejanos desprecios y recientes descalificaciones.
Hoy todo Guadalcanal ha de saber que existen cuarenta y seis oídos sordos ante un puñado de palabras necias.
Y que son esas palabras las que hacen de la Banda del Cristo del Amolr lo que hoy es. Un ejemplo de superación desde la humildad y la creencia en una serie de valores.
Que nadie se atreva a cuestionarlo.


EL PEÑA


Dos días después llega por fin la tarde tan deseada.
Aquella que remueve en nosotros tantas y tantas sensaciones.
Horas antes empiezan a desfilar los humildes costaleros, con sus fajas, sus zapatillas y su costal.
También aquellos que apresuran el paso con el capirote verde bajo el brazo y un cirio en la otra.
Sus caras se vuelven solemnes al tiempo que se acerca la magia de este Miércoles Santo.
A esa misma hora un niño en el balcón de una casa de las Erillas mira fijamente hacia la iglesia haciendo eterno ese momento.
Todo está preparado para que la caída del sol, puntual como siempre en días como este, dé paso al desborde de todo corazón guadalcanalense.
La fidelidad de un pueblo se agolpa en la salida, donde miradas incesantes contemplan el sacrificio de tan difícil maniobra.
Poquito a poco en el silencio del ocaso vislumbramos su cara y se para el tiempo para que un año más, bajo los sones de la marcha real, te veamos de nuevo en la calle.
Un batir de palmas, una voz entrecortada, los nervios en el estómago... todo ello lo provocas Tú.
Tú, con tu mirada perdida, pesadumbre del sufrimiento, nos haces sentirnos más humanos y solidarios. Más humildes y pacientes.
Y te lo demostramos con devoción cuando en tu primera levantá nuestros gestos se vuelven amor, y nuestras miradas armonía de unas palmas que resuenan llenas de dolor de ver como te fustigan quienes no te supieron querer.
Cuando el silencio se hace de nuevo y el día agoniza tu pesadumbre se vuelve alegría, pues tu humilde cuadrilla, no te lleva, si no que parece que recita poesía.
En su bella oda tu imagen se aleja camino del Palacio mientras tu Madre irrumpe en la devoción pueblerina.
Blanca inmaculada tu tez refleja tantos sentimientos en nuestros corazones que mis palabras no aciertan a describir todo lo que mi mente quisiera.
Tu mirada desconsolada, tus ojos enrojecidos y tu incesante dolor vuelven a congelar a todo un pueblo que te tiende la mano y te lleva en volandas mitigando tu pesar.
La mirada de aquel niño se vuelve agua, cuando su retina refleja tu lindo caminar.
Y observa, sin saber decir una palabra, las manos maestras que tallaron tan fino rostro de mujer.
En el ambiente flotan sensaciones, cuando el incienso guía tu camino y te encuentras Señor en aquella tu calle: la del Costalero.
Aquél que soporta el dolor en su cuello a la vez que tu en la espalda. Aquél a quien tanto le debes, y que sin quejarse te lleva una y otra vez al cielo.
Aquél que en cada revirá pone el alma y la piel, y toda la pureza que en su alma pueda albergar.
Aquél que te cuida y te quiere. Aquél que siempre ahí está.
Por eso, Señor, acuérdate cuando de regreso al templo veas la cara del niño abatido por el sueño y tu pecho se llene de emoción al saber que un día te quiso llevar y no pudo.
Acuérdate de quien tienes debajo, quienes sí que pueden hacer sentir tantas cosas a todo el que te admira.
Acuérdate también tú, Guadalcanal, cuando contemples a tu virgen de la Paz, y devuélvele a ese costalero todo lo que te ha dado, porque sin ellos, ten por seguro, nada sería igual.
Y un año más, no puedo sino desearle lo mejor a esta Hermandad a la que tanto cariño guardo desde el día en que nací.
Hermano Costalero, no tengo otra cosa que decirte, ni palabra más bella, que este año sí, las lágrimas no te impidan ver las estrellas.



LOS VERDES


En la mañana del Jueves Santo los minutos se hacen horas.
Los sabores se vuelven amargos al saber que volveremos a verte hoy en la calle padeciendo tu castigo.
Nos gustaría pensar que todo acabó y el de arriba tuvo piedad de Ti, que los que llevas detrás se cansaron y que tu Madre no volverá a sufrir.
Sin embargo, la verdad es otra. La verdad fue otra.
Por eso tu pueblo, hoy igual que ayer, te vuelve a rendir homenaje, y tus fieles no te dejan solos.
Las túnicas rojas se entremezclan con las negras de capa verde cuando aún la luz no se ha vuelto sombra.
Sus pasos resuenan por las calles en el silencio del dolor, con la cara reflejando pesadumbre.
Y en el ambiente un grito de pasión, voces de esperanza, días de devoción.
Se prenden los cirios a la vez que va muriendo un día.
El alma se estremece y el aliento se congela, no fuera a ser que el más mínimo hilo de vida impidiera al capataz guiarte hacia tu salida.
Una vez en la calle el júbilo de tu pueblo mitiga tu dolor y te vistes de esperanza contemplando a tu centuria que aprende del sentir de sus mayores.
Maestro fuiste y, no pudiendo ser de otra manera, las manos de un maestro te tallaron.
Nadie como él podría haber simbolizado mejor la cantidad de sensaciones que en tu cara se acumulan.
Sereno rostro, eterno perdón. Divina clemencia. Bendito amor.
Y que decir de ti, Madre y Señora, que con tu hermosura acaparas miradas y en tu caminar arrastras corazones.
Virgen de la Cruz, que ni tus lágrimas de amargura afean tu belleza y que tu penar mi pueblo sofoca viendo como llevas bajo palio a su patrona y madre, Guaditoca.
El niño ahora sube a Santa Ana. Y desde la esquina de Altozano Bazán espera impaciente que tu cara asome, culminando la cima de Granillos para convertirte en Reina para todo un barrio.
Y llega el momento en que se posa junto a él y su abuela para decirle: ya está aquí tu Virgen,
Esperanza. Santanera de pro.
Tu hijo ya pasó, y desde Carretas el pueblo a sus pies espera el inminente desenlace.
Santa María de la Asunción te aguarda impaciente esperando tu regreso. Pero hay tiempo aún para eso, porque antes Costalero te espera y te reserva el merecido homenaje.
El gentío te vuelve a hacer sentir y la luz vuelve a reflejarse en tu cara, en tu espalda y en tus manos, que maniatadas quisieran dedicarles a ellos los aplausos que te profesan al ritmo de la mejor marcha.
Disfruta ahora que puedes porque se acerca la hora de tu recogida, cuando en la Plaza tu pueblo llore tu regreso al saber que te vestirán de nazareno y te harán cargar con la cruz.
No llores más Vera-Cruz, clama el niño adormilado. No pienses que te pierdo, y reza desde tu altar, reina y madre santanera, por Mi Esperanza en Tu Recuerdo.


MADRUGÁ


La noche cayó hace tiempo.
Tu rostro desangelado, sin embargo, sigue con nosotros.
Ten paciencia Guadalcanal y aguarda en la sombra, atesorando cada minuto hasta que aparezca el Nazareno.
Detén el tiempo cuando lentamente aparezca el primer farol que alumbre su cara.
Siente cada paso en tu pecho y abrígate con el manto de la multitud que disfruta al igual que tú del anonimato de fieles agrupados por devoción.
Fíjate, cuando esté en la calle, en su gesto desvalido.
Por un momento olvídate de rencores y rencillas que en nada nos ayudan y disfruta de su silencioso caminar.
De madera o de carey la cruz pesa lo mismo si el odio y la mala fe nos acompañan.
Este ha de ser el mensaje de tu salida y mi voz en el deseo.
Él, desde arriba nos contempla como a iguales, bajo el manto de la luna, y en su lento caminar se baña en la multitud, dejando paso un año más a la Virgen de la Amargura.
Acompañada de San Juan, tus lágrimas son agradecidas con un pueblo que te acompaña y miles de almas que te velan.
En la lejanía ves al Cirineo que deja tras de si, un sin fin de cirios encendidos.
Cirios que llegan hasta ti y aun en ti perduran, mezclándose entre notas y silencios que a tu nombre responden, Amargura.
Imagineros y orfebres. Pintores o Poetas. Ninguno de ellos podrá nunca inmortalizar momento más hermoso que el sufrimiento hecho cortejo.
Granillos arriba, en el horizonte se divisa el día. No desfallezcas costalero, alguien te espera en la cima.
El Espíritu Santo se alegra de verte de nuevo allí. Allí donde se forjó aquel año el sueño de ese niño que en su día no pudo describir.
Cuando te volviste para esperar a tu madre y en la gente el gozo de veros juntos.
Un fino hilo de música se abría paso a la vez que empezasteis a moveros.
No sabía que era aquello que sonaba, pero era justo lo que debía. Abel Moreno su compositor, La Madrugá se llamaba.
Hoy el niño sueña con aquel momento hasta que el día lo desvela y su padre al Palacio lleva para ver la recogía.
Disfruta de lo que ve y su garganta hecha un nudo no sabe como explicar que al posarse junto a aquel balcón algo de su alma se desprende.
Ni tampoco sabría decir que es lo que ocurre cuando el hormiguero te despide y en el aire aun perdura...
Tu rostro, tu son, tu nombre... AMARGURA.



SANTO ENTIERRO... SOLEDAD


Manantial de ecos el que resuena en la Asunción.
Pies doloridos los que arrastran por el suelo, banda sonora de una pasión.
Un mar de peinetas inundan sus ojos de pequeño nazareno mientras contempla una imagen serena que de paz y el descanso la muerte pintó.
El incienso traspasa telas y su mano aprieta fuertemente el cirio. Rojo como tu sangre, eterno como tu perdón.
Precioso el rostro de la Soledad también. Que pena, piensa, que no la abandone el llanto.
Cuánto de puro se respira en ese momento, qué ganas de echarse a la calle.
En respetable orden lo instalan en un tramo y su mirada se vuelve a ningún lado.
El silencio desboca la magia mientras las puertas se abren al pueblo.
En la calle chaquetas y corbatas, fe y devoción, duelo en el ambiente.
La cuadrilla bajo el féretro avanza a paso lento. Milímetro a milímetro poquito a poco se acerca a la multitud.
La Plaza es un hormiguero pero ha muerto el Señor. Hoy no hay palmas ni Marcha Real, la voz se vuelve respeto.
Mira hacia atrás todo lo que puede y observa a su Soledad.
Hoy más que nunca has de ir detrás, porque no se ha escrito un Viernes más sereno ni estampa más preciada que observar el cariño con el que te duela el pueblo de Guadalcanal.
Los ojos almendrados del capirote dejan ver un sinfín de sensaciones. Cuerpos amalgamados y gestos compungidos por lo que ante sus ojos se muestra.
Un hilo de fino frío se cuela entre los huecos y una lágrima cae por sus mejillas. Igual que a ti Soledad, piensa mientras la mira.
Observa después los naranjos que hoy también mueren de tristeza mientras exhalan azahar.
Entretanto, la noche va cayendo poco a poco y la tenuidad de la luz se hace carne entre la carne. Pasión entre pasiones. Vida entre la muerte.
Cada vez que baja el paso, se prenda de los candelabros que al antojo del viento mueven las llamas de su interior.
De pronto siente un tirón en su túnica. Desvía su mirada hacia abajo y observa a un niño, aun más pequeño que él, que con su inocencia reclama caramelos con gran desparpajo.
Le sonríe mientras puede, aunque él no se de cuenta. Y continuaría haciéndolo, de no ser porque ha de seguir andando.
El paso ha levantado con su eterna tradición. El izquierdo atrás y una levantá suave sin despegar los pies del suelo.
Ahora ya no suena el parche, sino que lo hacen las tablillas. Muestra de respeto y mirada hacia atrás, porque de un balcón de la calle Mesones, se derrama una saeta dedicada a ti, Soledad.
De tu cara, dañada por el llanto, se desprende un ápice de ilusión porque esa voz sincera aúna en todos nosotros una divina muestra de fervor.
Y aunque cuesta mantener la respiración ha de seguir hacia adelante, camino incesante, providencia del señor.
"Ya va de recogía", susurran a sus espaldas y una extraña sensación se apodera de su alma. No puede ser. ¿Tan pronto?... Aun queda, sin embargo, rienda suelta a la pasión, pues te espera Costalero, Guaditoca y Concepción.
Y miradas atrás, y lágrimas que derramar, y fuerza por derrochar para no dejar jamás que la debilidad le impida acompañar a su Cristo en su eterno caminar.
La fila no abandona hasta que no llega a la plaza.
Hasta que no deja de ver al cisne que parece que lo despide.
Hasta que un abrazo caliente lo encierra para sí, mientras observa, con fe impasible, tan hermoso caminar.
Aquel del paso de la Virgen que hace horas se vistiera de penuria, para regresar a su templo llena entera de bondad y mirar a ese niño que en tu recogía siente hoy más que nunca SOLEDAD.



SÁBADO SANTO


Lejos quedan ya las mañanas trasnochadas.
Aquellas en las que el cielo se vestía de blanco
y de lirio los ojos cansados de tantos humildes devotos.
Lejos queda también, el hueco de aquella mañana de Viernes que tan bien supo tapar el glorioso Sábado Santo.
Lejos queda igualmente la sorpresa y el estupor de visitantes distraídos que con ignorancia preguntaban a qué era debido una crucifixión después de un entierro.
Dudas y miedos que el tiempo se encargó de disipar y, para bien, demostrar que aquellos valientes no se equivocaron, pues doce años después, da gusto comprobar que el estupor que levanta el Cristo de las Aguas, ni las propias aguas del cambio consiguieron derrumbar.
No ha cesado en ningún momento el gesto de asombro que levanta cada año cuando inerte a su salida se eleva sobre el monte de lirios y realza su grandeza ante un pueblo que lo admira.
Impresiona todavía su difícil y arriesgada levantá. A pulso eterno sobre el cielo y a la par un quejío interno. Inicia un lento caminar y la pasión se vuelve arte, solo con mirarte se hace bello tu pesar.
Y qué decir de Ella. Rostro sereno, hermosura sin par. Virgen de los Dolores, que el tiempo no pasa por ti, que sigues igual que ayer quien fuera bambalina para a tu lado atardecer.
Para seguirte y hacerte fuerte en tu dolor. Para sentir de cerca toda la fe y el amor de quien muere en su interior esperando sin sentido una triste redención.
Quiero estar cerca de ti cuando te encuentres con la mirada del niño, que ahora en Juan Carlos Primero mira hacia arriba con desvelo, esperando que las nubes descarguen sobre ti la lluvia de pétalos que te manda el cielo.
Pero también quiero ser él, y ver el baile de varales que al son de tan lindas notas te devuelven por momentos la alegría.
La alegría de ser tú. La alegría de la pasión. La alegría de un nuevo Sábado Santo que en tí nada cambió.
Y qué sentir, dios mío, cuando llegue a la Concepción.
Cuando la sombra de tus cirios te anuncien por Guaditoca. Cuando la música apresure tu llegada, cuando se desboque el corazón.
Allá donde dejastes tantos recuerdos e imágenes inmortales. Allá donde muchos te atesoran. Allá donde este año se escribirá tu nombre.
Parecerá que por momentos tu espalda arqueas y tu cabeza levantas.
Una mirada al cielo, un suspiro al viento y una muestra de agradecimiento a todos los que contigo se emocionan, a todos los que viven del recuerdo.
Y os perderéis como siempre por San Sebastian, y entonces querré ser manto para cobijarte, llamador para tocar al cielo y clavo para desclavarte.
Haré ancha la estrechez y volaré de paso en paso, de rostro en rostro, intentando retrasar el principio de las luces y en el niño la tristeza de ver como todo pasa.
Hoy, mi encomienda, sería de alguna manera clamar al viento, exponer mis sentimientos y pedir que este año no me llores CRISTO DE LAS AGUAS, VIRGEN DE LOS DOLORES.



LA RESURRECCIÓN


Y al tercer día Resucitó.
Es el triunfo de la vida sobre la muerte.
En Guadalcanal además, es el triunfo de la devoción juvenil sobre el desdén que se le presupone.
Es la demostración de los valores arraigados en tantas y tantas almas puras que en la sombra desearon que la pasión no se acabara en sábado.
Desde cero y arriesgando, como las cosas bonitas de la vida, un grupo de muchachos pusieron sus ojos en el olvidado.
Aquél que se movía por la desgana y que paseaba de mano en mano.
Aquél que se servía de las sobras de los demás. Este, el Resucitado.
Invisible tanto tiempo, despreciado y poco valorado, corrió la buena suerte de caer en buenas manos.
Y es que, nuestra Semana Santa, señores, no entiende de edad, de talla o de prejuicios.
Por eso pequeños corazones movieron cielo y tierra.
Vencieron adversidades y se ganaron el respeto de todos los demás.
A título particular hicieron realidad aquel sueño del niño. Aquel deseo de ser costalero. Ese debut agradecido que nunca olvidará.
Por desgracia es algo que nunca repetirá pero que en el fondo agradece, ya que será testigo un año más de la belleza de una estampa sin igual.
Volverá a mezclarse entre tantos que, como él, un día fueron niños.
Tantos que recordarán los tristes años de su soledad.
Aquellas plazas desiertas o balcones sin adornar.
Hoy sin embargo la alegría derrota a todo ese pasado y un pueblo entero luce como nunca al paso del Resucitado.
María Magdalena, tan joven entre nosotros, no concibe sino la satisfacción de sus nuevos paisanos que con la cara libre ya del llanto los abriga y los impulsa en cada salto al cielo.
Allí donde precisamente el Padre Eduardo observe con una sonrisa en la cara hasta donde llegaron sus muchachos.
Y seguramente hasta allí llegue la voz del capataz con la claridad de quien hace las cosas de corazón.
Y desde allí una bendición para animaros en vuestro caminar, para ayudaros a no desfallecer, a proseguir en vuestro empeño de crecer y hacer grande a vuestra Hermandad.
Cuando regreses a la Plaza todo lleno de alegría en nuestros adentros nacerá de nuevo la pena porque algo enorme se desprende de nosotros.
No podemos entristecer, sin embargo, como antaño, pues nos regalasteis un gran día.
Allí de pie inerte contemplaremos la divinidad de tu rostro mientras te bañan de pétalos, y poquito a poco partirás hacia tu templo dejándonos, como no, bien rizado el rizo.
Demostrando fervor y talento y un sinfín de innumerables sensaciones, pidiendo al cielo por favor: AIRES DE TRIANA NUNCA LOS ABANDONES.



DESPEDIDA


Entre júbilo y aplausos, Jesús Resucitado vuelve a refugiarse en su templo.
Aún en la retina coletea ese suave recuerdo de los pétalos que cayeron.
Esa recogía que parecía nunca acabar.
Toca pues darse la vuelta y con amargo sabor admitir que todo acabó.
Han sido ocho días inolvidables. Momentos únicos y nuevas sensaciones que renacen cada año.
Ha sido una oración. Una plegaria. Un esfuerzo. Una lágrima. Un son. Un olor.
Todo esto es lo que nos queda por recordar durante los siguientes trescientos sesenta y cinco días.
Recuerdos que se convierten en resortes que acrecientan nuestra ilusión.
Recuerdos que nos dan la vida y sacan de nosotros lo mejor.
Recuerdos que nos sirven para que un año más sigamos luchando de la manera más honesta posible por aquello que amamos.
No puede quedar entonces lugar para la añoranza, para la tristeza o para la nostalgia, porque, señores, tenemos la inmensa suerte de haber nacido en un lugar donde todo el año es Semana Santa.
Este que hoy os habla se despide de vosotros con la inmensa suerte, además, de ver cumplido un sueño.
Con la fortuna incomparable de haber dado rienda suelta a todo lo que siento por mi Semana Santa, por mi gente y por mí pueblo.
Por haberme permitido disfrutar de un paseo por mis recuerdos.
Por sacar lo más puro de mi.
Y concluyo, parafraseando las últimas palabras de mi artículo para la Revista de Semana Santa de este año.
Familiares, amigos, músicos y cofrades, un millón de gracias por hacerme ser lo que soy.
Guadalcanal, mi eterno agradecimiento por hacerme pregonero.


MUCHAS GRACIAS



EPÍLOGO


Dicen que es de bien nacido ser agradecido. Por eso, en un día como el de hoy quería tener una muestra de agradecimiento con algunas personas.
A Encarni Galván, por apoyarme, animarme y ser mi correctora desde el mismo día que le comuniqué que sería pregonero.
A la Hermandad de la Vera-Cruz, por cederme el pie para que el banderín de la banda de cornetas y tambores pudiera lucir sobre este escenario.
A mi Junta de Hermandad de la Borriquita, por su eterno apoyo.
A mi familia, en especial a mi hermano Mario, por su confianza en mí en todo momento.
A mis amigos por creer en mis posibilidades.
A Blanca Cote, por su fe ciega en mí.
A las dos bandas por su participación.
Y a todo el pueblo de Guadalcanal por su apoyo y sus muestras de afecto durante estos tres últimos meses.


Gracias a todos.

domingo, 29 de marzo de 2009

Pregón de Semana Santa

En el Cine Municipal de Guadalcanal, se ha celebrado hoy día 29 de marzo, el Pregón de Semana Santa, que cada año organizan las Cofradías de Penitencia.

Salvador Isern, pregonero del año pasado, fué el encargado de presentar al joven José Ángel Fontecha, que realizó un bonito y sentido pregón, rememorando los recuerdos de un niño, que hasta hace muy poco tiempo, él fue.


A continuación les ofrecemos la presentación de Salvador Isern y fotografías del acto, y esperamos poder ofrecerles en breve, el texto completo del pregón.

Queridos amigos:
Antes de nada quiero expresaros mi gratitud, por la comprensión y paciencia, que tuvisteis en la presentación del Pregón del pasado año, que fue de una gran tensión emocional por las circunstancias que todos sabéis. Y que este año se vuelven a repetir, por el fallecimiento de Luis-Mª mi hermano pequeño, también dentro de la cuaresma.
Recordando a nuestro singular y querido amigo Andrés Mirón, que también fue pregonero, y que nos dejó escrito muchas cosas, que todos conocéis, he seleccionado una muy apropiada para la introducción de la presentación del pregonero de este año, que decía así:
“… En un pueblo meridional, como es el nuestro, la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, fundamento de nuestra fe y faro de nuestra esperanza, la humanización de lo divino, como querían los artistas clásicos, no podría permanecer ajena a eso tan sutil, tan inexplicable a veces, que es la armonía.
El fervor religioso que tan cabalmente impregna y caracteriza a estos cofrades y la sensualidad estética que, a cofrade o no, regalan estas sierras, se aúnan y armonizan para producir ese prodigio de representación a lo divino que son los desfiles procesionales de Guadalcanal. No en balde es la más antigua tradición que se conserva. Ya Ortega dijo que un pueblo es, ante todo, un repertorio de costumbres. Habrá por tanto, que admitir que existe, también, una “Pasión, según Guadalcanal” y que ello es así porque lo da la tierra…”

Cuando leí en la Web del Ayuntamiento el nombre del pregonero de este año José Ángel Fontecha Vázquez, no me imaginé quien podría ser, pues el apellido no me era familiar. Fontecha me recordaba un pueblecito de Álava, bonito y simpático en el que he estado varias veces, que está a diez km de Miranda de Ebro (Burgos) el pueblo de mi mujer. Me puse en contacto directo con José Ángel y mi sorpresa aún fue mayor al escuchar su currículo, 25 años, universitario, Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla en 2006. Ha sido becario en el diario ABC de Sevilla, pasando después por Canal Sur. También obtuvo el título de operador de cámara. Probó la radio como redactor/locutor en Onda Luz Televisión de Cádiz, ocupándose de la cobertura de la Semana Santa en la tacita de plata, también trabajó en Radio Sierra Norte (Cadena Cope). Ha participado en varias ocasiones en la revista de Semana Santa de nuestro pueblo, también ha colaborado en alguna Web cofrade como el Rincón Cofrade o el foro El Nazareno. Es nieto de “Farruco” (personaje mítico junto a su hermano, que nos cuidaban nuestros caminos y carreteras). Nacido en Llerena accidentalmente en el hospital, como muchos guadalcanalenses el 24-X-1983 hijo de Joaquín natural de Llera (Badajoz) y de Encarnación de Guadalcanal y dos hermanos Iván de 20 años y Mario de 16, los tres grandes cofrades, muy activos en las bandas de cornetas y tambores, costaleros y nazarenos de todas las cofradías, ¡cómo tiene que ser!
Lo que más me gustó escuchar, fue que era de la Hermandad del Santísimo Cristo del Amor y Nª Sª del Rosario y de la Palma y de la Hermandad del Cristo Resucitado, las dos Hermandades más jóvenes y alegres de Nuestra Semana Santa, la entrada en Jerusalén y la Resurrección del Señor.
Para ampliar mas información he consultado con personas que le conocen bien, y me han ampliado más datos, toda la familia Fontecha-Vázquez, llevan la Semana Santa en las venas y participan en toda la vida social y cultural de nuestro pueblo. Son una nueva generación, que sienten como el que más nuestra Semana Santa, comenzando de nazareno, sigue de costalero, también forma parte de la banda de cornetas y tambores, con toda la problemática que con llevan los ensayos, cambiando de lugar, en los antiguos colegios, en El Coso, en la antigua cárcel de la calle Milagros, en el antiguo hospital de los Milagros, en la Cava, en el campo de futbol en la iglesia de Santa Ana y el polígono, donde en la actualidad se sigue ensayando. Hoy son 46 miembros la banda de cornetas y tambores.
Todos los que han influido en su formación le colocan a un gran nivel, Don Jerónimo en preescolar, Don Félix que fue su tutor durante varios años Dª Mariloli a la que tiene gran afecto y considera una gran maestra. Don Juan Francisco (Don Juanfra) al que considera un buen profesor, en la secundaria. Don Javier, profesor de física y química, que le motivaba como nadie, de su época del bachillerato a D. Manuel (Manolo) que enseñaba historia del arte y le hizo admirar a Dalí y Picasso, también de Dª Mari Luz, profesora de Lengua, que fue la que mas influyó en su decisión en estudiar periodismo y también de Dª Inmaculada Navarrete, su redactora jefa en ABC de Sevilla. Y no podían faltar el tío Lolo y el director musical Luis Mejías Tomé.
También participó en nuestra Cruces de Mayo, qué son verdaderas obras de arte e ingenio, yo las recuerdo con mucho cariño y nostalgia, la nuestra era de las mejores, teníamos un artista que era Don José Muñoz (Pepito el Alfarero) que durante todo el año la preparaba con esmero y era en miniatura una copia de los pasos de Semana Santa, con sus parihuelas, faroles y su gran Cruz, a mí siempre me asignaba el papel de pedir y con lo que sacábamos hacíamos una cuajada. Es una preparación y formación que te introduce en las Hermandades. De José Ángel me han dicho que un año salió solo con una cruz unipersonal.
Para mi es un orgullo y una gran satisfacción entregar el relevo a una persona joven, dinámica con inquietudes, valores, y mucho amor a nuestra Semana Santa, donde cada año vivimos y recordamos la Pasión de Nuestro Señor, para que este gran acontecimiento que es nuestra seña de identidad no se pierda, hemos de estar unidos y luchar día a día.
José Ángel, se que nos vas a deleitar con un magnifico Pregón de Semana Santa, con tus múltiples experiencias y vivencias adornada por el énfasis, la pasión y el cariño que nos vas a transmitir. Te deseo mucha suerte y no olvides nunca nuestras raíces, que es nuestra razón de ser, marcas un hito, creo debes ser el pregonero más joven de nuestro pueblo, tus padres, Joaquín y Encarnación, tus hermanos Iván y Mario, tu abuelo Farruco y familiares difuntos desde el cielo, la banda de cornetas y tambores las Hermandades todas, amigos y vecinos, tenemos motivos para estar contentos y orgullosos de ver que tenemos cantera, gente joven con mucha ilusión y ganas de seguir.
Que Dios nos bendiga y la Virgen de Guaditoca nos proteja, que tengamos una sentida y piadosa Semana Santa.
Muchas gracias.
Salvador-Mª Isern Anglada.
29 de Marzo de 2009

sábado, 28 de marzo de 2009

MINAS DE GUADALCANAL - 22


Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)

Cédula á los oficiales de la casa de moneda de Sevilla para hacer moneda la plata que se enviare de las minas de Guadalcanal.

Contadurías generales, núm. 3072.

6 de febrero de 1556.

EL REY: - Tesorero y oficiales de la casa de la moneda de la ciudad de Sevilla. Porque Agustin de Zárate, mi criado, que está dando recaudo á las minas de plata que han parecido en el término de la villa de Guadalcanal, enviará lo que procediere dellas á esa casa á hacer moneda como cosa de mi hacienda, Yo vos mando que cada y cuando enviare alguna cantidad de plata de la que procediere de las minas para hacer moneda en esa casa, la labreis con toda brevedad, sin que vos el dicho tesorero lleveis derechos della, pues no vos pertenecen de la plata mia que labraderes en esa casa, y non fagades ende al. Fecha en Valladolid á nueve de febrero de mil quinientos cincuenta y seis años.- La Princesa.- Por mandado de S.M., su Alteza en su nombre.- Juan Vazquez.- Señalada del doctor Velasco y del contador Almaguer del concjo de la hacienda de S.M.

Articulo de carta de la señora Princesa gobernadora á su hermano el señor Rey y Principe don Felipe Segundo, fecha en Valladolid á 11 de febrero de 1556, dándole cuenta de las minas de Guadalcanal.

Correspondencia de la Corona de Castilla. Secretaría de Estado, núm. 112.

11 de febrero de 1556.

Muy alto y muy poderoso señor: Las minas de plata que han parecido en Guadalcanal son dos; y aunque se ha enviado á poner recaudo en ellas, como tengo escrito, á los halladores no se les puede quitar su parte, y tambien pretenden unos alemanes (I) (Véase el asiento con Juan de Xedler que ya queda impreso.) que les pertenece lo de su Magestad, dando dello la sexta parte por cierto asiento que está hecho con ellos, y demasdesto la muger e hijos de don Francisco Pacheco, y los hijos del doctor Carvajal pretenden que entra en las mercedes que tienen, y todos tractan pleito con el Fiscal, aunque destas mercedes se hace poco caso, porque se cree que no llegan al término donde parecieron las minas, las cuales segun las muestras de hasta aquí, se espera que serán provechosas, porque del plomo que dellas se saca, sale la quinta ó sexta parte de plata, y todo lo que dellas se tomare para S.M. ha de ser á buena cuenta para satisfacer á los pretensores de los que les perteneciere conforme á justicia, en juro, ó en otra cosa, de maneera que lo que no les perteneciere de lo que se huviere tomado, servirá de socorro como lo que se toma á los que vienen de las Indias para pagallo en juro, y lo que hasta agora se ha tomado, son veinte mil ducados para dar al Príncipe Andrea Doria en cuenta el sueldo de sus galeras, y otros dos mil ducados que han librado para paga de la gente que está en la guarda de san Sebastián y Fuenterrabía, y de lo que mas se sacare se han de proveer sesenta mil ducados para la Goleta, que están con estrema necesidad, á causa de haberse perdido en Bugia la paga que se enviaba para aquella plaza, y este es el último remedio que hay que proveer lo de acá; y á la gente que está en Perpiñan, y en el condado de Ruisellon y las Islas, se les deben muchas pagas, y á las Galeras de Andrea Doria casi cien mil ducados sin lo de este año, y no hay de donde proveer esto, y otros muchos gastos que acá se ofrecen, sino destas minas, y no se sabe lo que durarán.

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Habiendo la señora Princesa gobernadora mandado á Agustin de Zárate en su carta de 27 de enero, que le enviase una relacion del orden que se tenia en labrar las minas, y otra de la costa de ellas, las remitió en cartas de 4 de febrero y 8 de marzo; y son del tenor siguiente.

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domingo, 22 de marzo de 2009

Hojas parroquiales de marzo 1943

Leyendo estas hojas parroquiales del mes de marzo de 1943, es decir, de hace sesenta y seis años, nos queda la impresión de que el tiempo no ha transcurrido. En la del día siete nos hablan de San José, de la Cuaresma, e incluso del carnaval. La del día 28, bien podría ser noticias de estos días, si cambiamos la llegada de la imagen de la Resurrección, por la que anunciaban de la Virgen de los Dolores, al igual que la información de los quinarios, que en este caso, es el de la Veracruz.


Quizás la que más nos sorprende es la del día 14, que nos habla de “la sepultura eclesiástica” y “sobre los entierros”. Nos resulta extraño esto que dice, de que la iglesia podrá denegar la sepultura a una serie de personas, dependiendo del trabajo que realice. Es más, deniega la sepultura en un cementerio municipal.


Como decíamos al principio, en cierto modo poco se ha cambiado en estos sesenta y seis años. ¿Esto es bueno o es malo?. Aquí cada persona opinará según sus convicciones y quizás opiniones distintas, puedan llevar razón.


Sin embargo, esa época que todos deseamos olvidar, leyendo las noticias que hoy trae la prensa, parece que quisiera volver, al querer imponer las ideas de una minoría, a la mayoría que democráticamente refrendó una ley, que si ahora se quiere modificar, tendrá que ser igualmente con la aprobación de una mayoría de los diputados elegidos democráticamente.

MINAS DE GUADALCANAL - 21

Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I


(Se mantiene la ortografía de la época)

Enviarme heis una relacion particular de todo lo que se gasta ordinariamente en toda la fábrica desas minas, y en la fundicion y afinación de los metales dellas; y otras cosas anejas y concernientes á esto.- La Princesa.- Por mandado de su Magestad, su Alteza en su nombre.- Joan Vazquez.- Señalada de los del consejo de la hacienda de su Magestad.

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Las cédulas de que se hace mencion en la carta Real anterior para lo tocante á la mina que se habia descubierto en Aracena; y para que la justicia de Guadalcanal no llevase alcabala de la leña, carbon y almártaga, y permitiese cortar leña seca para el servicio de las minas, como tambien para que los oficiales de la casa de moneda de Sevilla labrasen la plata que enviase, sin llevar derechos por ello, son del tenor literal siguiente.


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Comision para que Agustin de Zárate vaya á poner cobro y recaudo en una mina que habia parecido en término de Aracena.

Contadurías generales, núm. 3072.

9 de febrero de 1556

EL REY.- Por cuanto Yo soy informado que en término de la villa de Aracena, tierra de la ciudad de Sevilla, de pocos dias á esta parte ha parecido una mina de plata, y á mi servicio cumple poner recaudo en ella, y saber de qué calidad y provecho es: por la presente, confiando de vos Agustin de Zárate mi criado que bien y fielmente hareis lo que á esto toca, como soleis hacer las otras cosas de mi servicio, vos mando que vais con vara de mi justicia á la dicha villa de Aracena, y os informeis y sepais cómo y de qué manera pasa lo de la dicha mina, y en qué parte se ha hallado, y por quien, y si se ha registrado, y en qué manera, y si se beneficia, y en qué estado está, y de qué ancho es la caja, y lo que está descubierto della para entender el largor que tiene, y hagais ensayar el metal della, y me aviseis de que provecho es, y que demas desto pongais embargo en la dicha mina para que ninguna persona toque en ella so las penas que vos pusieredes; y dejeis puesta guarda ó guardas de confianza en ella para que asi se cumpla, hasta que envieis la información y relacion de todo lo susodicho, para que visto aquello, mande proveer en lo que toca á la dicha mina lo que convenga; que para todo ello vos doy poder cumplido con todas sus incidencias y dependencias, anexidades y conexidades; y mando al concejo, justica y regidores, oficiales y hombres buenos de la dicha villa de Aracena, y á cualesquier justicias y otras personas particulares que vos dejen y consientan hacer lo susodicho, y para ello vos den favor é ayuda, y guarden y cumplan lo que cerca dello de mi parte les mandáredes, sin embargo de cualquier posesion, título ó merces que para ello pretendan tener, porque hasta saber y entender lo que toca á la dicha mina, mi voluntad es que se suspenda todo y no se use dello, é los unos ni los otros non fagades ende al. Fecha en Valladolid á nueve dias del mes de febero de mil y quinientos y cincuenta y seis años.- La Princesa.- Por mandado de su Magestad en su nombre.- Juan Vazquez.- Señalada del doctor Velasco y contador Almaguer, y licenciado Valderrama del concejo de la hacienda de su Magestad.

Cédula de la villa de Guadalcanal sobre la alcabala que cobraban de ciertos articulos que se necesitaban para las minas.

Contadurías generales, núm. 3072.

9 de febrero de 1556

EL REY: - Concejo, justicia, regidores, oficiales é hombres buenos de la villa de Guadalcanal. Yo soy informado que después que se hallaron las minas de plata en el término desa villa, habeis hecho que se lleve alcabala de la leña y carbon y madera, y almartaga, no llevándose antes: y porque, como sabeis, para la fábrica de las dichas minas hay necesidad de la dicha leña, y carbon, y madera, y almartaga, y esta se compra a mi costa, y yllevando alcabala dello, se venderá mas caro, Yo vos encargo y mando proveais que no se haga novedad en lo de la dicha alcabala de lo que acostumbrábades hacer antes que parecieran las dichas minas, ó que sea tan moderada, que por ella no se encarezca la dicha leña y carbon, y madera, y almartaga.Y porque ansimismo he sabido que en la dehesa desa dicha villa hay algunos pies de encina secos, y que estos son necesarios para la fábrica de las dichas minas, y se pueden cortar de la dicha dehesa, sin que el monte della resciba daño ni perjuicio, vos encargo y mando deis lugar que se corten para el dicho efeto: que en todo me serviréis. Fecha en Valladolid á nueve de febreroo de mil quinientos cincuenta y seis años.- La Princesa.- Por mandado de S.M., su Alteza en su nombre.- Juan Vazquez.- Señalada del doctor Velasco y del contador Almaguer, del consejo de la hacienda de su Magestad.

miércoles, 18 de marzo de 2009

MINAS DE GUADALCANAL - 20

Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I


(Se mantiene la ortografía de la época)

En lo que decís sobre el pesar de los metales, paresce que luego como se sacaren de los pozos se lleven á muy buen recaudo á la casa que haceis en el campo; y se pongan debajo de llaves, y que ésta la tenga persona de mucha confianza, y otra que tenga el que estuviere de parte de Martin Delgado, y otra por parte de Juan de Xedler, ó de quien su poder moviere, y que de alli se lleve á los lavaderos con muy buen recaudo; y después de lavado, se vuelva á la dicha casa, y se ponga debajo de las dichas llaves; y que cuando se hoviere de fundir, se eche por peso en las fundiciones, y ansimismo se pese la almártaga ó cendrada que en ellas se echare, de manera que se tenga cuenta de lo que se echa en cada fundicion, y las planchas que della salieren se pesen luego y se sellen, y se pongan por la dicha cuenta, y de alli se lleven á la casa de la Encomienda donde estan las fuslinas, y se haga cargo á la persona que las recscibiere, la cual las dé por cuenta y peso para cuando se hovieren de afinar, y se sepa lo que entra en cada afinación, y la plata que della sale, la cual se ha de cargar á los depositarios, de manera que se pueda saber el metal que se echa á fundir, lo que sale dél, y como se afina, y lo que procede de la afinación, y haya de todo ello libros, y cuenta y razon como se pueda comprobar y saber la verdad de todo; y demas de esto se ha de poner recaudo en los relaves y relaves dellas, y escobilla, y almártaga, y cendradas, y la granalla y horruras que quedan en las cendrada, y en las coladuras dellas, y en las escoria y todas las otras menudencias, para que no se pierda nada; y tambien dicen que algunas veces se hunden los crisoles ó hornillos de las fundiciones y se cuela por alli el metal, en lo cual hareis que se mire para que no se cometa fraude ni haya enganño.
La casa de campo no es bien que sea tan de prestado que tengais en ella que reparar cada dia, sino que la hagas edificar de buena manera, y que sea ancha, y tenga sus repartimientos donde puedan estar los metales de cada sueño de mina á parte, y haya aposentos en ella paa vos cuando alli fuéredes, y para las otras personas que tuvieren cargo de las minas, y para los que trabajaren en ellas, pues la hacienda lo sufre, aunque cueste cuatrocientos ó quinientos ducados, y si fuera menestar gastar mas en ella para que se haga como conviene, avisareis dello.
Tambien mirareis si en los lavaderos converná hacerse algund cercado de tapias con llave, y que haya en él algunos aposentillos, y si dentro dél se podrá meter del arroyo alguna acequia ó dos de agua para que alli dentro se lave y haya mejor recaudo en ellos, y habiendo esta dispusicion, proveeréis que se haga luego, porque se quiten todas las ocasiones de fraudes y hurtos; y avisareis de lo que cerca de esto os pareciere.
Los reparos de la casa de la Encomienda hareis que se hagan de manera que este bien, sin que se hayan de desbaratar después que no sean menester; y no parece que por agora en la dicha casa debe haber lavaderos ni hacerse las fundiciones.
Acá se ha visto un memorial que dio de parte del Marques de Falces sobre los salarios de las personas que puso para guarda de sus minas, cuando fue por mi mandadoá poner recaudo en ellas, el cual va tambien firmado de Fernando de Somonte. Hareis que se pague todo conforme al dicho memorial; y en lo que toca á Juan de Valencia, pagársele há, aunque parte del tiempo que se ocupó fue antes que el dicho Marques tuviese mi comision para ello.
Pues decis que los alemanes son tan necesarios y provechosos para esa obra, sabreis sin en las otras fábricas hay algunos, y procurareis de traerlos ahí; y si fuere menester que Yo provea algo su venida, avisarme heis dello; y tambien me avisareis si convendrá traerlos de Alemaña.
La prorrogación para el alcalde Tejada ya se envió. Tendreis cuidado que deje hecho en esos negocios todo lo que fuere necesario; y enviaréis acá los procesos que el Marques de Falces y su teniente han remitido á la contaduría.
Sobre lo de la leña y alcabala se escribe al concejo de Guadalcanal lo que vereis.
Está bien lo que decís sobre la persona que se ha nombrado por parte de los pretensores de la mina de Gonzalo Delgado, pues tenei satisfacción della.
Atento lo que ahí servís y gastais, se os envia la ayuda de costa que vereis, lo cual irá continuando conforme á lo que ahí sirviéredes y trabajare.
La cédula que pedís para que se haga monesa de la plata que enviáredes á Sevilla, sin llevar derechos, se invía; y he holgado de saber que tan presto se puedan sumplir los sesenta mil ducados para la Goleta; y avisarme heis de que haya entero recaudo dellos para que se provea de llevarlos á Málaga, y porque hay mucha necesidad de pagar la genta que está en San Sebastián y Fuenterabía, y para ello se han librado al tesorero Alonso de Baeza los maravedís que vereis por una cédula, cumplirlos heis luego, sin aguardar que se cumplan los de la Goleta. Y mando que tome la razon desta Francisco de Almaguer, mi contador. Fecha en Valladolid á nueve dias del mes de febrero de mil y quinientos y cincuenta y seis años.


domingo, 15 de marzo de 2009

Fotografía para el recuerdo


Según leemos en el blog de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús, el Cabildo General, ha decidido modificar el tramo final de la procesión de la madrugada del Viernes Santo.

Es de suponer que sus motivos debe tener esta Hermandad con cinco siglos de existencia, para romper con la tradición de tantos años y que posiblemente gane en lucimiento, lo que pierde en recogimiento por esa estrecha calleja de las Herrerías.

En el recuerdo nos quedará, la emoción de ver aparecer en la Plaza de España, las imágenes de Nuestro Padre Jesús y María Santísima de la Amargura, en esas mañanas del Viernes Santo.

Otras tradiciones se perdieron, como oír cantar a la Verónica, como vemos en esa otra fotografía y ver desfilar la brillante centuria romana, con sus vistosos uniformes.


Fotografías todas, que estos tiempos nos obligan a guardarlas de nuevo, en el baúl de los recuerdos.

sábado, 14 de marzo de 2009

MINAS DE GUADALCANAL - 19

Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)
Continuó Zárate dando puntual aviso de todo cuanto ocurria, y enviando muestras á su Alteza de los metales que se sacaban, que eran de grandísima riqueza; y en vista de la buena diligencia que usaba, se accedió á todas sus propuestas, como consta de la respuesta que se dio á sus cartas de 14, 15, 21 y 28 del mismo mes de enero, la cual dice asi.
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Respuesta á las cartas de Agustin de Zárate de 14, 15, 21 y 28 del mes de enero de 1556, sobre la labor, beneficio y negocios de las minas.

Contadurías generales, núm. 3072.

9 de febrero de 1555

EL REY.- Agustin de Zárate, mi criado: Ví vuestras cartas de catorce, quince, y veinte y uno y veinte y ocho del pasado, y he holgado mucho de saber las buenas nuevas que me escribís desas minas, y de ver los pedazos del metal que dellas me enviastes, los cuales he mandado ensayar, y es de dar gracias á Dios de la riqueza que dellos sales; y pues es tan necesaria para mi socorro, vos procurad de daros muy buen recaudo, y beneficiarlas, y á que no se defraude nada; y que los pozos y todas las otras cosas que convengan se pongan á buena orden, pues hay tan grande esperanzade lo mucho que se podrá sacar dellas, para que se haga con la mayor brevedad que ser pueda; y siempre me ireis avisando de lo que procediere dellas.

Tambien he holgado mucho del aviso que me dais de la otra mina rica de plata que ha parecido en Aracena. Con ésta os envio comision para que vais allá, y os informeis y sepais de lo que es, y la veais, y proveais que no toquen en ella hasta que me envieis la relacion de la calidad y estado de ella. Hacerla heis ensayar, y avisarme heis cómo acude, y en qué partes de ha halladdo, y de que anchor es la caja, y del largor della, y de todas las otras particularidades que viéredes ser necesarias, para que, visto el despacho que me enviáredes, mande proveer en ello lo que convenga; y miradd que dejeis buen recaudo en esas minas por vuestra ausencia, y que os detengais allá lo menos que pudiéredes porque no hagais falta.
Cuando á las partidas y ventas que Martin Delgado hizo con algunas personas del metal que sacaban de su mina, y cosas dependientes dello, de que no se ha cobrado mas del quinto, parece que todo lo que me pudo pertenecer mas del dicho quinto del metal y otras cosas que estas personan movieron, lo debeis asentar á cuenta del dicho Martin Delgado, para que se le descuente de lo que él moviere de haber, pues no pudo disponerde lo que á Mi me podria pertenecer.
Las ventas que se movieron hecho de metales y relaves, y otras cualesquier cosas de ello después que vos ahí fuístes, fuera razon que no las hoviérades consentido; y asi debeis procurar que se deshagan y den por ningunas, porque el mismo recaudo debeis poner en eso que en los metales que se sacan de los pozos, y asi lo poned en efecto; y de aquí adelante no consistais que se hagan ningunas ventas desa calidad.
Y pues veis cuanto conviene poner recaudo en que no se hurte nada desos metales, por ser tan ricos, y que todos los que van á ver las minas procurán de llevar su parte, y en esto se puede perder mucho, proeveereis que ninguna persona vaya á ellas si no fueren los mineros que trabajaren en ellas, y los que movieron de estar por guardas y veedores.
Acá ha venido el licenciado Ortega de parte de Martin Delgado, á pedir algunas cosas en su favor, en las cuales se proveerá lo que convenga hacer: le hareis dar en cuenta de lo que ha de haber otros quinientos ducados; y en lo que toca á las personas que de su parte quiere poner, pues se siente que es con fin de aprovecharlos, y serán sospechosas, no consentiréis que pueda poner mas de una persona para que asista por él en lo desas minas, para saber el recaudo que se pone en los metales que de ellas se sacan; y porque especialmente se agravian de tener ahí a Pero Luis Torregrosa con tanto salario, avisaréis en qué se ocupa y para lo que es menester.

miércoles, 11 de marzo de 2009

MINAS DE GUADALCANAL - 18

Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I


(Se mantiene la ortografía de la época)



AÑO 1556.

Apuntamiento de cédulas reales a favor del beneficio y labor de las minas, y de los empleados en ellas.

Contadurías generales, núm. 3072.

2 de enero de 1556

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Por cédula de S.M. firmada por la serenísima Princesa en Valladolid á dos de enero de mil quinientos cincuenta y seis, se mandó al Marques de Falces, gobernador de la provincia de Leon, proveyese lo conveniente á fin de que los vecinos de la villa de Guadalcanal tratasen bien y surtiesen de lo necesario, pagándolo á los precios que solian valer conmumente los mantenimientos, á los maestros, oficiales, obreros y personas que entendian en sacar, fundir y afinar los metales de las minas, término de dicha villa, sin mas encarecérselos, ni causarles vejacion ni molestia alguna, pregonando que nadie resolviese con ellos cuestiones ni ruidos.

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Por otra cédula de igual fecha se mando á las justicias de villas y lugares de la comarca de Guadalcanal hiciesen pregonar que todos los vecinos de ellas que quisiesen llevar á la fábrica de dichas minas cualesquier bastimentos y cosas para proveimiento de la gente que trabajaree en ellas, pudiesen hacerlo, sin incurrir por ello en pena alguna.

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Por otra cédula de igual fecha se mandó al corregidor, juez de residencia de la ciudad de Córdoba, ó su lugarteniente en dicho oficio, que consintiese sacar y llevar del término de Guente-Ovejunael carbon que fuese necesario para la fundicion y afinación de los metales de las minas de Guadalcanal, siempre que no resultase notable perjuicio de ello á la referida ciudad, por convenir así al Real servicio, para que no pudiese sacarse leña ni carbon de la tierra de ella hasta que dicha ciudad se hallase proveida.

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En carta de 8 de enero partició Zárate el próspero suceso con que continuaban las minas, y que habia empezado á labrar la casa para la fábrica de ellas, con otras noticias y advertencias que constan en la siguiente Real carta de contestación.

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Repuesta á la carta de Agustin de Zárate de 8 de enero, de 1556, sobre el estado y negocios de las minas.

Contadurías generales, núm. 3072.

27 de enero de 1556

EL REY.- Agustin de Zárate, mi criado; Vi vuestra carta de ocho del presente, y está bien todoo lo que decís sobre esas minas, y he holgado mucho del aviso que me dais de la riqueza dellas, y de que la caja del metal sea del largor y anchura que escribís: y así es razon que se pongamucho recaudo en la labor dellas; y aunque tengo de vos y de vuestra diligencia y cuidado toda confianza, os quiero advertir que especialmente mireis que no se cometan hurtos ni fraudes al tiempo del sacar del metal, ni cuando se lave y funda, ni en las afinaciones y relaves y escobillas y almártaga, porqu en todas estas cosas y otras se puede defraudar si no se trata fielmente por las personas que en ello entienden y se tiene buena cuenta con ello; y los mismo encargareis á Pedro Luis Torregrosa, pues está ahí en vuestra compañía, y es persona que entienden tan bien lo que á esto toca.
La casa que habeis comenzado en el campo, hacerlas heis acabar como fuere menester para el efecto que se hace, aunque cueste mas de los doscientos y cincuenta ducados que dicis que se gastarán en ella; y en la de la encomienda donde vos habeis de posar, y se han de hacer las afinaciones, gastareis lo que fuere necesario, asi para vuestro aposento como para la fábrica.
A esos alemanes, pues son tan necesarios, procurareis de conservarlos y tratarlos bien, y hareis que ellos y los de Azuaya y Hornachos, y los demas qaue fueren menester, trabajen á la continua en sacar todo el mas metal que pudieren, y en fundirlo y afinarlo, para que me pueda ir socorriendo de lo que procediere desas minas los mas presto que ser pueda, y para que los sesenta mil ducados de la Goleta, se puedan proveer como es necesario.
Practicareis con esa gente de qué manera convendrá, mas que se lleve la fábrica de esas minas, sin en ir continuando los pozos que se ha comenzado, ó llevándola á tajo abierto, para que la gente que en ellas labrare, no ande á peligro, y para que la caja vaya clara y descubierta, y se pueda sacar el metal con mas facilidad, pues la riqueza de las minas lo sufre; y avisarme heis de lo que les pareciere á tiempo: pero por esto no se dexede continuar lo que está comenzado.
Las diligencias que habeis hecho sobre la madera que hay necesidad que se traiga del robledo de Constantina para esa fábrica, fueron mas acertadas que el mandamiento que dió Sevilla para que los de Constantina no os la diesen; y asi se escribe á los del ayuntamiento, y á Constantina lo que vereis. Usareis primero de la cédula que va para Sevilla, y si ella no diere la licencia, dareis á los de Constantina la cédula que va para ellos, y procurareis que se traya toda la madera que fuere menester con la brevedad que se requiere, pues es tan necesaria para esa fábrica, y para el edificio de la casa, y avisarme heis de lo que en ello se hiciere; y traida la madera, hareis que se den priesa en poner en órden la fábrica como convenga, para que no se pierda punto, pues ya el tiempo dará lugar á ello.
Asimismo terneis cuidado que las otras minas que fueren de provecho se fabriquen la de cada dueño por sí como os está mandado.
Los salarios que os parece que se debe dar á las personas que el marqués de Falces ocupó en esa hacienda, que son al alcaide Abasta y á Luis Bastida su hijo veinte é cuatro ducados, y á Francisco Muñoz de Sancha doce ducados, dárgelos heis por la órden que escribe.
La Paulina que pedis se os envia; é hicistes bien de enviar los pedazos de metal de esos pozos, y porque holgaria de entenderlos mas particularmente, enviarme heis la pintura de ellos como estan, y cuántos pies hay de un pozo á otros, y de qué manera van las venas que hallaron Martin Delgado y Gonzalo Delgado, y sin corresponden de la otra del cerro, y avisarme heis si el agua de los pozos es manantial o llovediza, y si hay dispusicion de hacerlas sangraderas, y si se pueden abrir mas pozos en las partes donde estuvieren descubiertas las vetas; porque si hay dispusicion para ello, conviene que se abran luego, y se meta toda la gente que pudiere trabajar, que con facilidad se podrá traer de las partes donde ha habido minas, para que mas presto se consiga el fruto de esa hacienda.
Los dias de salario que dejastes pedidos de la jornada de Inglaterra y Flandes he mandado que se os libren en lo de esas minas; y aunque el salario que teneis señalado para el tiempo que ahí os ocupades no sea bastante conforme á vuestro trabajo y gastos, tenerse ha cuidado de mandaros gratificar lo demas, como fuere justo: y mando que tome la razn de esta Francisco de Almaguer, mi contador. Fecha en Valladolid á veinte é siete de enero de mil é quinientos y cincuenta y seis años. La Princesa.- Por mandado de su Magestad, su Alteza en su nombre.- Juan Vazquez.- Señalada de los del consejo de la hacienda de su Magestad.
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lunes, 9 de marzo de 2009

Tanto va el cántaro a la fuente...


Por la sombra que vemos en la parte baja de la fotografía, debía ser por la tarde cuando el fotógrafo la realizó. También pensamos que la época del año posiblemente fuera verano, porque sólo tres niños –en la mitad de la fotografía junto a la capilla de San Vicente- se atreven a transitar, a una hora en que posiblemente sus padres duerman la siesta.

Hace poco tiempo observamos esta vista desde el mismo lugar que el fotógrafo uso para conseguir esta instantánea, y la primera impresión que nos quedó es que la iglesia de Santa Ana se encuentra más baja. Aunque al fijarnos mejor, lo que realmente comprobamos, es que excepto los edificios que se ven en primer plano, la mayoría han subido una planta.

Guadalcanal no ha crecido en extensión, pero sí en altura. Lo que nuestros abuelos usaron como habitáculo para guardar la paja y alimentar a las caballerías, nosotros lo hemos usado para que nuestros hijos edifiquen la casa, que les servirá para iniciar la convivencia de una nueva familia.

Volvemos a mirar la sombra inferior de la fotografía y dudamos que sea la sombra, ya que es imposible –creemos- que se pueda producir la misma, cuando además –si nos fijamos- la sombra de los naranjos apunta hacia otro lado. Posiblemente sea la parte superior del campanario, lo que nosotros vemos como sombra.

Pero la verdad es, que nada de eso tiene importancia, cuando el objeto de nuestros comentarios es otro. Nosotros queremos hablarles de esa otra figura, que principia a abandonar la plaza, con un cántaro sobre los hombros.

Con un cántaro sobre los hombros y en una fotografía de los años cincuenta, no puede ser otro que Ito. Ahora no nos viene a la memoria sus apellidos, pero como otros personajes de aquélla época, no le hace falta.

Recordamos que vivía en la calleja de San Sebastián, junto con su hermana, y con otro hermano. Le recordamos cada día que íbamos a la Plaza, una y otra vez bajando los dos escalones de la fuente, que los naranjos no nos dejan ver, y acercar el cántaro a uno de los tres caños, para llenarlo de agua. Tenía en el hombro una especie de correa, que le ayudaría a transportar más cómodamente la vasija de agua.

Nos preguntamos ¿cuántos cántaros acarrearía al día y que estipendio recibiría por cada uno de ellos?. Una perra gorda, o un real posiblemente, o quizás sólo llegara a un mendrugo de pan.

Es curioso, pero a pesar de los años transcurridos, seguimos recordando su cara, con aquella cabeza siempre pelada al rape y la boina sobre ella, con aquella sonrisa desdentada, y los ojos tristemente alegres.

Volvemos a mirar las sombras, y de nuevo dudamos, ahora nos fijamos en la sombra de Ito y en la farola que ha dejado atrás, y efectivamente, sí coincide la sombra de la torre, la de Ito y la de la farola, así que nos preguntamos, ¿qué hora y qué periodo del año eligió el fotógrafo para hacerla?.

sábado, 7 de marzo de 2009

viernes, 6 de marzo de 2009

MINAS DE GUADALCANAL - 17



Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I


(Se mantiene la ortografía de la época)



La carta que se escribió al licenciado Tejada, alcalde mayor de la Cuadra de Sevilla, para que viniese á Guadalcanal á entender en las negocios de las minas, se copia á continuación.

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Cédula para que el licenciado Juan de Tejada, alcalde de la cuadra de Sevilla, vaya en calidad de juez á las minas, para los objetos que se expresan.

Contadurías generales, núm. 3072.

31 de Diciembre de 1555

EL REY.- Licenciado Tejada, alcalde mayor de la audiencia de la cuadra de la ciudad de Sevilla. Por las provisiones que os enviará con esta Agustin de Zárate, mi criado, que está en Guadalcanal por mi mandado entendiendo en dar recabdo á las minas que allí se han hallado, vereis lo que se os comete tocante á ellas; y por ser cosa de que agora se tiene mucha cuenta para socorro de algunas necesidades y que conviene mirar por ello y castigar á los que hubieren delinquido, os mando que luego que recibais el despacho os desocupeis de todo lo que ahí tuviéredes que hacer, y vais á entender en ello y lo hagais conforme á las dichas comisiones con la mas brevedad que ser pueda, y proveeréis como los vecinos de Guadalcanal hagan todo buen tratamiento al dicho Agustin de Zárate, y á los alemanes y otras personas que trabajaren en las dichas Minas, y que les den por sus dineros los mantenimientos necesarios y posadas, de manera que el dicho Agustin de Zárate y los que entendieren en dar recaudo á aquella hacienda, tengan allí el favor que se requiere y no sean molestados, y avisarme heis de todo lo que hiciéredes y proveyéredes. De Valladolid último dia del mes de diciembre de mil y quinientos y cincuenta y cinco años. La Princesa.- Por mandado de S.M., su Alteza en su nombre. Juan Vazquez.- Señalada de los del consejo de la hacienda de S.M.

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La Provision de que se hace mérito en la Real Cédula antecedente le saba jurisdiccion al licenciado Tejada por término de treinta días para los negocios que quedan indicados.

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NOTA. El abate Masdeu, en el tomo 1º de su Historia Crítica de España, al fólio 21, refutando la opinión de Montesquieu, que se inclina á creer que no hay en España las abundantes minas de plata que se suponen, entre otras citas y argumentos de que se vale, dice así: “Se pueden leer dos cartas auténticas referidas del escritor citado (P. Juan de Pineda, Salomón previus, sive de rebus Salominis Regis, libri octo: lib. 4, cap, 15, ácia el fin, pag. 199) con fecha de 17 de julio de 1607, una de don Juan de Tejada, consejero del supremo consejo, caballero deunos ochenta años de edad, quien sirvió á la corona en negocios importantes por espacio de sesenta ños: otra de su hijo don Francisco Tejada consejero de Indias, á quien el Rey habia dado la comision de visitar y examinar las minas de España, como lo ejecutó por aquellos tiempos. El primero afirma en su carta que, habiendo visitado de orden de Cárlos V en 1556, la mina de plata de Guadalcanal, la encontró, no solo por experiencias repetidas que él mismo hizo, mas por testimonio de hombres peritísimos en el arte metálica y mineral, una de las mas fecundas y ricas de cuantas hasta entonces se conocian en el mundo”. No se halla en los libros del gobierno que á don Juan de Tejada se le hubiese dado cargo de visitar las minas, pero habiéndosele comisionado para los efectos que indica la Real cédula anterior, no es estraño que se informase y tomase conocimientos exactos de la fecundidad y riqueza de ellas. Si el erudito Madeu hubiera tenido noticia de los documentos que ahora se publica, ¿con cuanta mayor fuerza hubiera combatido á los escritores que impugna?